El destino ponía a Peñarol por el camino del peligro. Corrían 14 minutos del segundo tiempo cuando el aurinegro transitaba por el delgado hilo de la indefinición. En la Ámsterdam, su propia gente se tomaba a golpes de puño cuando Wanderers le ponía la ficha de la duda en su arco. Una jugada de pizarrón en un tiro libre terminaba con el gol de Gagnebin.
Días de gloria para Peñarol
Después de transitar el camino de la duda, en cuatro minutos el aurinegro se puso 2-1 y liquidó al rival más complejo que le depara el tramo final del torneo