Sin escucharle la menor frase o verlo en fotografías, los venezolanos suman hoy dos meses sin certeza sobre la condición de salud del presidente Hugo Chávez, cuya batalla contra el cáncer que libra en Cuba está rodeada de conjeturas.
El canciller Elías Jaua dijo el fin de semana que Chávez se está recuperando y “dando la batalla con mucha fe, aferrado a la vida, al amor y seguro de que esta batalla la va a ganar”, una declaración que, tal como las otras oficiales, está cargada de optimismo aunque transmite pocos datos concretos.
La ausencia del líder no es impedimento para que el chavismo canalice el fervor popular y así se llegó a una de las últimas iniciativas que mantienen vivo ese calor: la colocación en todas las Plazas Bolívar de los 355 municipios del país de buzones para que la gente le pueda escribir sus “cartas de amor” al presidente electo. La iniciativa es de la Juventud del Partido Socialista Unido (PSUV) y estará en pie durante casi 20 días.
Para algunos profesionales, esta y otras iniciativas del oficialismo responden a que el partido está dedicado a una tarea de márketing de Chávez. Esa es la postura de Maryclen Stelling, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello, quien declaró al diario venezolano Últimas Noticias que las decisiones que el chavismo ha tomado en ausencia de su líder son “mucho más estudiadas” y siguen “una suerte de dinámica teatral”.
Según la experta, los movimientos pretenden fortalecer la unidad y dejar en claro que Chávez es el que gobierna. Esto se logra haciendo presente la figura del mandatario, con propagandas con imágenes suyas en los canales de televisión estatal o con la exhibición de su firma cuando se releva un nuevo documento oficial.
Otros expertos sostienen que el chavismo se está preparando para una transición de liderazgo. Es el caso de Tulio Hernández, sociólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela, consultado por la agencia AP. “En Venezuela ya comenzó la transición y comenzó además la campaña electoral’’, afirmó.
“Desde hace un mes se han hecho numerosos actos de masas que son actos absolutamente de campaña, pero también comenzó la transición en la cabeza de la gente, incluso a veces hay equívocos entre los voceros del gobierno que empiezan hablar de Chávez en tiempo pasado’’, acotó.
Algo similar consideró Vicente Carrasquero, profesor de Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar. Según él, también consultado por la agencia AP, desde el punto de vista administrativo el país parece haber entrado en una especie de parálisis y “hay una serie de medidas que parecen estar esperando por alguien que las tome. Pero nadie se atreve a tomar las medidas necesarias”, agregó, porque algunas son sensibles y podrían acarrear un costo político para el que las ejecute. Se refirió, en este marco, a las decisiones de “liberar los precios de algunos productos, un aumento del precio de la gasolina, entre las más baratas del mundo y que tiene un costo millonario en subsidios”, entre otros.
“En el ámbito político, lo cierto es que hay una tendencia a mantener el status quo, es decir, hay una tendencia a mantener las cosas como están por la mayor cantidad de tiempo posible, de forma tal que si hubiese la necesidad de una elección, eso no tuviese mayores costos sobre el candidato de gobierno’’, resumió el académico.
Más incertidumbre
Finalmente, están aquellos expertos que dudan del carisma de los cercanos a Chávez, que no logran el efecto aglutinador que el mandatario sí consigue, aún estando ausente.
“Chávez tenía la virtud de radicalizar el conflicto hasta donde él era capaz de detenerlo y lo lograba detener”, dijo Oscar Vallés, analista político y profesor de la Universidad metropolitana de Caracas. “Un discurso de Chávez podía lograr que cualquier pretensión de exaltación violenta y masiva por parte de sus seguidores pudiese meterla rápidamente en el congelador. Esta virtud no la veo en su camarilla sucesoral”, agregó.
Es así que, más allá de la situación de incertidumbre que ahora se cierne sobre Venezuela, lo más complicado no es lo que sucede ahora sino lo que está por venir: quién gobernará y cómo.