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Efecto ANCAP: ALUR empieza a vender biodiésel al exterior

Embarcará 100 mil litros de biocombustible para Holanda, obligada por el tope que le puso el gobierno

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29 de diciembre de 2015 a las 05:00

Apenas una semana después que el Poder Ejecutivo definiera un freno a la mezcla de bioetanol con las naftas y biodiésel con gasoil, en el marco del proceso de reordenamiento y ajuste en los costos de ANCAP, la subsidiaria del ente petrolero (Alcoholes del Uruguay -ALUR-) anunció el cierre de un negocio de exportación de biocombustible a Holanda, una estrategia que deberá encarar con mayor énfasis a futuro teniendo en cuenta el excedente que tendrá con sus plantas.

"También vamos a encarar un proceso tendiente a detener el aumento de la mezcla de biocombustibles en los combustibles para cumplir con los mínimos que exige la ley. Esto será un proceso que iniciaremos, pero será un proceso", dijo la ministra de Industria y Energía, Carolina Cosse, cuando anunció con su par de Economía, Danilo Astori, una serie de medidas que implementará el gobierno (incluida la capitalización por US$ 872 millones) para recomponer la situación financiera y patrimonial de ANCAP. El anuncio de esa medida implicaba un giro en la política que el ente petrolero venía desarrollando con su subsidiaria ALUR para elevar los porcentajes de mezcla de bioetanol y biodiesel con gasolinas y gasoil, respectivamente.

La ley de biocombustibles fija un mínimo de mezcla de 5% para el bioetanol con la nafta e igual porcentaje en el caso del biodiésel con el gasoil. En ambos casos, ALUR está hoy sobrecumpliendo con esos porcentaje. En el primer caso, el porcentaje de mezcla ronda el 10% y 7% en el segundo. Por tanto, la determinación del gobierno de converger a los mínimos que exige la ley plantea un desafío, ya que la capacidad instalada superaría la demanda que tendrá ANCAP. En diálogo con El Observador el vicepresidente de ANCAP y presidente de ALUR, Rúben Barboza, relativizó el impacto en la decisión que tomó el gobierno de frenar la mezcla de biocombustibles, aunque anunció que continuará trabajando para reducir los costos de producción.

El jerarca indicó que en el caso de las gasolinas –cuyo consumo anual hoy ronda los 740 mil metros cúbicos– está previsto que para 2019, la demanda aumentará 1 millón de metros cúbicos. De todas formas, la capacidad instalada actual permitiría alcanzar un 10% de mezcla de bioetanol para ese año, ya que la planta de Paysandú puede producir 70 mil metros cúbicos anuales y la de Bella Unión otros 30 mil metros cúbicos. Para llegar al mínimo de 5% que exige la ley, ALUR debería venderle a ANCAP unos 50 mil m3 anuales.

"El anuncio (de frenar la mezcla) va a ser un proceso teniendo en cuenta la sostenibilidad de ALUR. La alternativa es innovar en productos y el camino de la exportación, sobre todo cuando hay valor agregado", explicó Barboza.

En el marco de plan de reestructura en la gestión de ANCAP que promueve el Ejecutivo, el vicepresidente del ente indicó que se tenderá a "minimizar" los costos de ALUR para que sea una empresa sostenible. En ese contexto, está prácticamente acordado con el Ministerio de Economía y Finanzas una nueva paramétrica que definirá a cuánto ascenderá la inversión por la compra de biocombustibles.

Durante su comparecencia ante la comisión investigadora de ANCAP, Astori cuestionó el costo que el ente petrolero pagaba por los biocombustibles a ALUR, ya que a su juicio, estaban por encima de lo que arrojaba el mercado internacional. Según datos oficiales, a abril, ANCAP pagó por un litro de biocombustible US$ 1,4 ($ 41,6). "La prioridad del trabajo futuro va ser el de la eficiencia productiva para ofrecerle al país biocombustibles de buena calidad y a menor precio", anunció Barboza.

Por su parte, el gerente general de ALUR, Manuel González, acotó que lo que se definió con el Ejecutivo fue mantener la producción en "volúmenes constantes". Por tanto, asumiendo que la demanda de gasolinas siga aumentando, la mezcla con bioetanol "irá cayendo naturalmente", apuntó. "El objetivo es reducir la facturación de biocombustibles y mejorar la eficiencia", afirmó González. Se espera que este año, la factura por compra de biocombustible de ANCAP a ALUR ronde los US$ 180 millones. Eso incluye una merma del 25% en precio del biodiésel y del 25% a 30% en el caso del bioetanol respecto a 2014, comentó el gerente de la empresa.

Primer embarque

A través de un comunicado, ALUR informó ayer que concretó la primera exportación de biodiésel en la historia de Uruguay por medio de un negocio a Holanda.

El gerente de la Unidad de Negocios de Oleaginosos y Derivados, Nicolás Ferrari, afirmó que "esta exportación demuestra que la producción de biodiésel en Uruguay es sostenible y que podemos competir" en el mercado internacional. Ferrari informó que el volumen de este embarque es de "100 mil litros de biodiésel producido con aceite de fritura usado" y agregó que "ya fue entregado en el puerto. Se completaron los trámites aduaneros y está saliendo en estos días". El precio de la tonelada del negocio fue de US$ 750, informó González.

"Esta es la primera experiencia de exportación de biodiésel para Uruguay y demuestra que somos competitivos", añadió Ferrari. Según ALUR, este negocio, además "de su importancia desde el punto de vista de la apertura de nuevos mercados, permite continuar desarrollando la recolección y reciclaje de materia prima (aceite usado de fritura) impulsado por la empresa, que en este momento opera con 20 contenedores inteligentes instalados, que abarcan a más de 80 mil habitantes en Canelones, Maldonado y Montevideo, además del que proveen restaurantes, cadenas de comida y supermercados.

González aseguró que la posibilidad de exportar a nuevos mercados está presente. Explicó que la demanda por biocombustibles de segunda generación (aceite comestible reciclado o sebo animal) está en ascenso, especialmente en países europeos. "Hay que dar con los precios para sea el mejor negocio para ALUR", indicó.

Este negocio se realizó a partir del relacionamiento entre ALUR y la empresa holandesa Argos, que tiene una filial en Brasil, y fue posible a partir de la auditoría y certificación del proceso industrial de las plantas ubicadas en Paso de la Arena y Capurro y del producto final, de acuerdo a la norma europea International Sustainability and Carbon Certification (ISCC), factores que "le darán continuidad a todo este proyecto", explicó Ferrari.

El jerarca indicó que "en Europa se valoriza este producto (biodiésel obtenido a partir de aceite de fritura usado) en forma diferencial" frente al biodiésel logrado a partir de otras materias primas como los granos de soja o canola.

Por otro lado, el gerente general de ALUR anunció que también se han desarrollado negocios de exportación en la región (Chile y Colombia) para embarcar alcohol anhidro e industrial, hecho que ayuda a licuar los costos operativos de las plantas de bioetanol que la empresa tiene en Paysandú y Bella Unión.
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