El sector hotelero fue de los más afectados por las restricciones de la emergencia sanitaria pero ahora, con cada vez más libertades, busca retomar su actividad. Esto no es sencillo porque la pandemia dejó a muchos establecimientos en una situación crítica.
En Punta del Este algunos hoteles llevan 18 meses cerrados y se enfrentan a un gran deterioro de su infraestructura, por lo que el costo operativo para reabrir es alto.
De cara a la temporada 2022, algunos hoteles siguen luchando por abrir sus puertas y otros, ya derrotados por la imposibilidad de seguir con el negocio, deciden buscar otras oportunidades.
Hay hoteles que optaron por cambiar de rubro. Sinergia compró el hotel Ámsterdam y lo va a convertir en un espacio de coliving y coworking. El hotel Salzburgo hace tiempo está en un proceso de transformación a un residencial. Según dijo a El Observador el director de turismo de la Intendencia de Maldonado, Martín Laventure, estos son los rubros más fáciles para el nuevo inicio de los establecimientos porque las instalaciones requieren poco cambio.
"Lamentablemente se pierden camas hoteleras pero mientras siga abierto, generando empleo y servicio, bienvenido sea", comentó Laventure.
Pero no todos los hoteles tienen la posibilidad de reconvertirse. Héctor Araújo, asesor del Centro de Hoteles de Punta del Este, explicó que estas oportunidades surgen para los establecimientos que están bien ubicados o tienen instalaciones interesantes para una empresa. De los 78 hoteles socios del centro, solo se reconvirtieron los hoteles Ámsterdam y Salzburgo.
La preocupación está en aquellos hoteles que de a poco intentan volver a funcionar porque la amplia mayoría de los hoteles asociados a la institución están cerrados pero no de forma definitiva. Hasta el momento, los establecimientos que ya decidieron que no funcionarán esta temporada son Alpes, Saint Étienne y San Fernando. El resto se divide entre los que están en proceso de posible venta (con la idea de seguir dentro del rubro de hotelería) y otros que de a poco intentan abrir sus puertas.
Laventure tiene una mirada positiva sobre el futuro: "Creo que la enorme mayoría de los que cerraron están reabriendo sus puertas y van a continuar abiertos y brindando servicios".
Paso a paso
En los meses en que la pandemia apretó más el turismo fue muy bajo por lo que tener hoteles operativos era en vano: de los 78 socios del Centro de Hoteles de Punta del Este había solo dos abiertos y nunca faltaron habitaciones. Pero, a medida que Uruguay consiguió mejorar su situación sanitaria, el turismo interno creció y algunos hoteles optaron por abrir los fines de semana. Ese es el régimen en que están funcionando la mayoría de los establecimientos actualmente.
En este sentido, Araújo valoró la existencia del seguro de paro parcial porque permite que la gente trabaje un mínimo de seis días y un máximo de 19 e igualmente reciba un subsidio por parte del Estado. "Le da cierta flexibilidad a los hoteles porque entre semana no hay nadie entonces no es rentable estar abierto, pero los fines de semana puede rendir. Los empleados trabajan esos días y el resto están en seguro de paro", sostuvo.
No obstante, aclaró que los hoteles quieren trabajar de forma normal. Esperan que la temporada tenga demanda y que el rubro pueda trabajar –dentro de lo posible– en condiciones normales.
Expectativas para la temporada
Se espera que la temporada comience más temprano. Para Laventure, "todo indica que a partir de la primera semana de noviembre va a haber un flujo interesante de gente en Punta del Este" tanto de turistas extranjeros como de uruguayos.
Hoy en día, Uruguay tiene un producto muy bueno a nivel sanitario. Esto impacta directamente en el turismo. Por un lado, muchos uruguayos prefieren hacer turismo interno para no arriesgarse. Por otro lado, según dijo Araújo, hay un sector muy importante de gente a nivel mundial, y sobre todo en Argentina y Brasil, que están dispuestos a viajar a Uruguay porque quieren buenos servicios y seguridad sanitaria. Desde el Centro de Hoteles de Punta del Este están recibiendo "muchísimas" llamadas de turistas interesados en venir al país
"En las últimas semanas hubo muchos locales que se refaccionaron lo que habla de optimismo cauto de tener una temporada por lo menos aceptable", dijo Laventure.
Apuesta a otro tipo de turistas
El principal proveedor de clientes para la temporada de verano es Argentina y, según entiende Araújo, "el grupo masivo que habitualmente viene no va a poder venir", lo que tendrá un impacto en el mercado.
Para el verano 2022 el sector apunta a "cierto nivel de gente" por lo que creen que el boom de alquiler va a estar en los hoteles de cuatro y cinco estrellas. El resto de los establecimientos planea trabajar con turistas brasileros y uruguayos que el verano pasado se quedó en hoteles cuatro y cinco estrellas a precio de dos estrellas.