29 de mayo de 2014 15:49 hs

La Gira Texel 2014 permitió a los participantes apreciar un sistema productivo intensivo que en una zona quesera “le da batalla” al empuje de la soja, generando una rentabilidad de US$ 725 por hectárea; captar conocimientos claves en la estación experimental La Estanzuela del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); y discutir en los bretes con técnicos del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) sobre el biotipo ideal.

“Fue una gira preciosa, todos aprendimos mucho”, reflexionó a El Observador Agropecuario Jacqueline Booth de Martin, presidenta de la Sociedad de Criadores de Texel del Uruguay (SCTU).

La actividad comenzó el jueves 22 de mayo con la visita al establecimiento Don Hilario, de Luis Nieto y familia, sobre la ruta 11 entre Ecilda Paullier y San José. Allí se observó el plantel Texel y se expusieron datos sobre la producción intensiva de carne en torno, como eje temático, a un interrogante: ¿el negocio ovino compite con la soja? Esa noche hubo una cena de camaradería en Colonia. El viernes 23, de mañana, en el Centro Ovino de INIA La Estanzuel, se trabajó en relación a la genética Texel y sobre la importancia de potenciar la genética de carne con buena nutrición. Tras el almuerzo y ya en Estancia Chica, de Booth y Norman Martin (sobre la ruta 21, cerca de Conchillas, en Colonia), se trabajó en los bretes en selección para tatuaje MO y doble tatuaje con técnicos del SUL.

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En Don Hilario

Luis Nieto, dueño de casa en Don Hilario, sobre las características de su emprendimiento, dijo que se trata de un establecimiento de 80 has, índice Coneat 94, “en una zona quesera donde las ovejas casi han desaparecido”.

“Comenzamos con esto hace ocho años, criando ovejas de carne Texel, justamente acá, debajo de estos árboles (en Estancia Chica, de la familia Martin-Booth), compramos los cinco primeros carneros con los que empezamos a trabajar, y utilizando ovejas Ideal, otras cruza Texel, fuimos limpiando un poco la cruza hasta llegar a tener hoy una majada Texel de 360 vientres”, añadió.

Una parte de la producción, la más importante, se destina a la comercialización de reproductores, también hay una venta destacada de corderos a fin de año, “una pequeña zafra”. Ahora, “por falta de volumen para otras cosas, estamos más que nada en la actividad genética, pero hemos remitido corderos a la industria”.

Tras la sequía de 2008, “nos hemos enfocado más que nada a un rediseño en el campo, proponiéndonos resolver los temas de agua, cambiando en los potreros, en el manejo, para una distribución más sencilla de los animales”.

También citó: “hacíamos invernada de terneros, pero lo dejamos para dedicarnos a esto”.

Sobre la realidad del sector, dijo que “las últimas señales para el ovino son positivas, está pasando algo interesante, el mercado y la demanda se han ampliado. Lo que falta saber es si el stock, que ha ido descendiendo y aparentemente seguirá descendiendo este año, es capaz de aprovechar esa demanda”, comentó.

Dijo que “están comprando carne y que para un mercado exigente no sirve cualquier carne, tiene que haber una presencia fuerte de razas carniceras, que es lo minoritario en el país; la raza Texel es la más extendida acá y desde ese punto de vista tenemos una gran esperanza en cuanto a que se mueva más el cruzamiento, es lo fundamental, no se puede pensar en aumentar el stock con ovejas Texel, sí con carneros carniceros se puede tener una res de otra categoría para los mercados que se acaban de abrir o se abrirán”.

“Los corderos tienen que estar afuera del campo en marzo y corderos que vayan sobre todo a Estados Unidos, donde la demanda anda en los 20 kilos en la carcasa, no se puede hacer con cualquier raza, se precisa una de crecimiento muy veloz y todos los estudios que hay en el país y afuera indican que en eso la genética Texel es fundamental en algo que debe ser sencillo, como cuando uno entra a la casa y mueve una llave y se prende la luz”, reflexionó. Destacó que “el cruzamiento, sobre todo por un efecto del vigor híbrido, da muy buenos resultados, con una madre lanera, doble propósito y una raza netamente carnicera como la Texel”.

“En el establecimiento hay un sistema de trabajo intensivo adaptable al resto del Uruguay en medianos y pequeños predios. Escuchamos al ingeniero agrónomo Andrés Ganzábal, en La Estanzuela, dando las cifras de Canelones donde hubo un crecimiento ovino, con un mejoramiento además de la señalada en Canelones, se ha disparado, eso quiere decir que estamos allí ante un cuidado personalizado de la oveja, por parte de familias que pueden cuidar a las ovejas todos los días, guardarlas de noche si es necesario… Los grandes productores tienen cómo defenderse, pero los pequeños y medianos están necesitando una herramienta para ser rentables y nosotros le dimos a la gente cifras, demostrando que, en un campo chico, la rentabilidad puede ser altísima (ver recuadro).

En Estancia Chica

Booth, anfitriona en Estancia Chica, dijo a El Observador Agropecuario que “a propósito, decidimos separar para mostrar ovejas y carneros con distintos tipos, para propiciar una discusión sobre qué pueden merecer, si un MO o un doble tatuaje”. Esa discusión, estableció, “permite tomar conocimientos de los cabañeros, de los criadores, de los técnicos, para saber mejor qué podemos hacer. Es una reunión que hace 10 años no hacíamos, ayudó muchísimo”.

Booth dijo que “esta reunión hay que seguirla, hubo discusiones sobre qué permitir y qué no y tenemos que definir hacia dónde queremos ir con la raza”.

Opinó: “me guío mucho y le doy, junto con Norman (su esposo), mucha importancia a los concursos de corderos; allí la industria nos marca qué le piden los mercados y qué le sirve a ellos. Veo que se la da mucho valor a la conformación, al GR que me preocupa porque hay canales lindas pero con un GR para mi demasiado bajo, y siempre se usa la palabra “compacto”; quieren canales compactas y eso es lo que acá buscamos cuando seleccionamos las madres de los corderos pesados y los carneros que usamos”.

“Veo a Nueva Zelanda y no me asusta mucho el número de vientres de Uruguay. Sí me molesta que cada vientre de solo un cordero por año, el ovino bien manejado, con nutrición en ciertas épocas del año, debería dar un cordero y medio promedio y eso hace una diferencia enorme en el número de corderos y, por lo tanto, en el bolsillo. Eso es un debe enorme que tenemos”, lamentó.

En tanto los asistentes disfrutaban de un chocolate caliente dentro de uno de los galpones, en una tarde soleada pero muy fría, añadió que “otro debe es el bienestar animal, pero acá le damos una enorme importancia, los animales responden mejor cuando se los cuida en la forma adecuada”.

En Estancia Chica, “el rubro uno, en las 1.000 hectáreas, es la agricultura, con producción de soja y maíz en verano, y trigo en invierno”. El siguiente es el ovino, “les hacemos verdeos, pero pasan gran parte del año en campo natural y cuando hay días y noches con mucho frío, lluvia y viento –que es algo que lo sienten mucho– tratamos de encerrar en un campo natural y las ovejas, con mucha o poca lana, responden mejor, aunque el Texel es muy rústico, tiene el cuero muy grueso”.

También hay producción de vacunos de carne. En cuanto a la producción de corderos, se venden en el campo y se remite a la industria, comercializándose genética. Se esquilan 1.200 lanares al año con una producción promedio de un cordero y medio por oveja. El establecimiento, además, “en un antes y un después”, se ha especializado en la cría y adiestramiento de perros Border Collie.

“Estamos muy convencidos del valor de la oveja y de que toda oveja tiene lugar, las de todas las razas, somos muy hinchas de este animal que es muy inteligente, muy digno, siempre que lo cuidás, te da más”, reflexiona al final.

Ajustes al tatuar

Roberto Parma, agrónomo del SUL, dijo a El Observador Agropecuario: “el SUL siempre participa colaborando en la organización de esta gira, que una vez más fue muy positiva, con muy buena asistencia desde todo el país y aportes valiosos en una raza que crece a todo nivel, en cantidad de criadores que la usan y en la presencia en las exposiciones”.

Añadió que “junto con José Rivero, un compañero nuevo que trabaja en la zona, preparamos un lote con el objetivo de propiciar la discusión entre los participantes sobre virtudes y defectos en cada animal y eso fue muy fructífero”.

Indicó que “en general estas jornadas no buscan llegar a definiciones, sí permiten ver qué puntos merecen ser discutidos en profundidad”. Advirtió que en poco tiempo habrá “una reunión entre criadores de la raza y los técnicos del SUL que tatuamos para discutir puntos que acá fueron motivo de consulta; hace 10 años, en La Cachimba, de Inés Bove, hubo una jornada para discutir criterios de tatuaje y se fijaron pautas que, tras 10 años, pueden merecer cambios”.

¿La oveja le gana a la soja?

Luis Nieto destacó que “se puede obtener, en un sistema de producción intensivo con el ovino, una rentabilidad de US$ 725/ha, lo digo porque es lo que hacemos”.

Eso responde a las claras a la interrogante planteada en la gira, sobre si el negocio ovino puede ser competitivo con la soja, remarcó.

“No es una renta despreciable, pero, atención, no sirve tirar una oveja al campo, como tampoco sirve tirar un puñado de semillas de soja en el campo, porque te la van a comer los pájaros: se necesita un sistema de trabajo, un manejo con la genética y la nutrición adecuada, para que funcione bien un ciclo corto, rápido; la oveja permite en un año embarcar los corderos y tener la oveja nuevamente encarnerada”.

Nieto, en un cálculo no relacionado con su explotación empresarial pero que extendió a El Observador Agropecuario como ejemplo, detalló que en base a un stock de 1.000 madres sobre 80 ha se puede ambientar el siguiente esquema económico: venta de 250 corderos de 17 kilos de carne a US$ 3,70 que da US$ 15.725; más 500 corderos de 20 kilos de carne a US$ 3,70 que da US$ 37.000; más 250 ovejas de 25 kilos de carne a US$ 3 que da US$ 18.750; más 3.000 kilos de lana a US$ 3 (- US$ 2000 de costo) esquivalente a US$ 7.000. Eso da un total por las ventas de US$ 78.575 con gastos por US$ 24.100 y beneficio de US$ 54.475 para una rentabilidad por ha de US$ 680.

Respaldo de la ARU

Rubén Echeverría, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y destacado ovinocultor en Uruguay, participó de la Gira Texel 2014. En Estancia Chica felicitó a los directivos de la raza y a los criadores por el empuje que aprecia en el Texel. Informó, en su oratoria, sobre lo positivo que fue la reciente presencia en Estados Unidos de la ARU, representando a todas las gremiales, junto al gobierno mostrándose el país unido en el exterior más allá de las diferencias que internamente puedan existir. También habló sobre los progresos en la conquista de nuevos y mejores mercados trazando un futuro promisorio para el sector ovino en el país.

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