13 de febrero 2019 - 5:00hs

No es una dieta y tampoco una moda. No es ni un capricho, ni un experimento. El veganismo –para la mayoría de quienes lo practican– es una filosofía de vida y una responsabilidad ética.

El sitio web Caramelos de Lima, que aloja una base de datos de emprendimientos veganos en Uruguay, lo define así: “El veganismo rechaza toda forma de explotación animal, basado en el principio de que los animales tienen el mismo derecho que los humanos a vivir, a hacerlo sin sufrimiento y que no están en la Tierra para servirnos”.

Pero lograrlo es difícil. Implica muchos más compromisos que eliminar la carne y sus derivados del menú y buscar sustitutos. Los veganos, por definición, rechazan todos los productos de consumo que vengan de un animal. Y acá no hay matices: ¿implicó utilización del animal, maltrato o muerte en el proceso de producción? Entonces fuera. Puede ser desde una galletita hasta un sombrero.

La lista, por tanto, es extensa. Alcanza con revisar la tabla de ingredientes en el paquete de cualquier producto en un supermercado para encontrarse con que hasta un champú, un jugo de naranja embotellado o un desinfectante para manos puede tener derivados animales en su composición. Lo mismo con jabones, cosméticos, productos de limpieza, vestimenta, calzados y decoración.

Aún así, y más allá de las implicancias, cada vez son más las personas que buscan incluir estas alternativas a su cotidianidad. No existen datos en Uruguay, pero en Reino Unido –por ejemplo– la cantidad de veganos aumentó 350% entre 2006 y 2016. En Estados Unidos la cifra es incluso mayor (600%) en los últimos tres años. Los datos, extraídos de un informe de tendencias alimenticias de 2017 publicado por BBC, señalan que los veganos son casi el 10% del total de la población en ambos países.

Al mismo tiempo, The Economist declaró el 2019 como "el año del veganismo" porque los platos sin productos animales son tendencia en Twitter, a la vez que el 54% de los influencers de todo el mundo promueven esta ideología en sus perfiles sociales. Y según un informe de Global Data, los platos sin carne son los más populares en los deliveries de restaurantes en Estados Unidos. Incluso las cadenas de comida rápida que se hicieron exitosas en todo el mundo por la venta de hamburguesas ahora ofrecen una línea de productos libres de derivados animales.

En Uruguay, el número de interesados crece. Si bien no son populares, se pueden encontrar alternativas veganas en muchos rubros.

Si no lo venden, hacelo vos mismo

Es 2014 y Marcelo Franco tiene un problema. Uno de sus hijos se vuelve vegano de la noche de la mañana y no sabe qué hacer. Comienza de a poco a consultar profesionales, lee algunos sitios web, pregunta a sus conocidos, mira videos en YouTube y bucea en las profundidades de Facebook. Toda la información local que encuentra está enfocada en la comida y hay poco de todo el resto. Es que en un país donde el consumo de carne per cápita es mayor a 100 kilos por año, eso era una prioridad. Entonces cae en la cuenta de que él tendrá que ser la solución a su propio problema.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Franco se dedica a los productos químicos hace más de 30 años. Comenzó lanzando su propio jabón vegano y hoy ya tiene maquillajes, cremas, productos capilares, de afeitar y de limpieza, todos sin un gramo de origen animal. Dice que la cantidad de interesados en su mercadería aumenta entre un 3% y un 5% cada año. Dentro del nicho su marca ya tiene prestigio y él cuida mucho ese capital. “Traicionás esa confianza y todo se te va al diablo en un minuto”, dice.

“Los veganos que vienen son en su mayoría jóvenes”, explica. Y agrega: “Son gente con mucha cultura e información que los vuelve exigentes con lo que compran”.

Uno se preguntaría qué puede tener de animal una barra de jabón o un desodorante. Los ingredientes varían, pero el más presente suele ser la lanolina. Es una cera amarillenta que sale de la lana de las ovejas, o de las glándulas de los caballos, y se utiliza en cosmética porque es de rápida absorción en la piel humana. Para sustituirlo, Franco utiliza proteína de arroz.

“Los  veganos que vienen son en su mayoría jóvenes”, explica Marcelo Franco. Y agrega: “Son gente con mucha cultura e información que los vuelve exigentes con lo que compran”.

Este es solo un ejemplo, pero existen cientos que llegaron al mercado en un momento en el que el producto natural no era suficiente para satisfacer la demanda y fue necesario crear un sustituto artificial, más práctico, barato y que saliera de descartes animales. Ahora esos procesos de producción y consumo están pegando la vuelta. El ya muy escuchado “volver al origen”.

Algo similar le pasaba a Noelia Lago en 2007, cuando creó su marca de mochilas y carteras Chila. Lago es vegana y quería comprar accesorios y prendas de cuero, pero que no fueran cuero. Todo lo que vendían en aquel entonces le parecía berreta, feo y poco confiable. Salió a buscar su propia materia prima y encontró una cuerina de buena calidad en un fabricante de Montevideo. Le llevó tres días diseñar y confeccionar su primera cartera. La gente se la empezó a elogiar y captó clientes primero por el lado del diseño. Después llegaron los veganos.

Lago dice que en los últimos dos años sus clientes preguntan mucho más por el origen del material y si es verdad que no tienen ningún componente animal. “Tenemos la suerte de estar en un momento en el que hay mucha información. Lo importante es tomar conciencia y desde esa conciencia elegir qué es lo querés consumir”, propone.

Dentro del rubro vestimenta también está Pantala Calzado, una marca de zapatos artesanales que Yanina Paro creó en Brasil, pero que migró a Uruguay junto con ella el año pasado. Las principales marcas de moda internacionales no suelen fabricar sus calzados libres de productos animales, aunque en los últimos años algunas de las compañías más importantes en el mundo lanzaron artículos específicos. Un ejemplo es Adidas, que en octubre de 2018 presentó por primera vez en su historia dos líneas especiales de zapatos veganos, una de ellas diseñada por Stella McCartney, hija del exbeatle.

En Pantala ofrecen sandalias, championes y botas; todo de algodón y suela de goma reciclada. 

Rechazo al testeo animal

Además de opciones artesanales, a Uruguay también llegan productos veganos con un perfil más industrial. Una de las tiendas virtuales que se está haciendo más fuerte en Instagram es EcoBeauty Uruguay.

Su creadora, Alejandra Sanab, contó a El Observador que sus productos son importados desde Buenos Aires y también compra algunos a dos jóvenes químicas uruguayas que los fabrican en su propio laboratorio. En la página de Instagram ofrece desde esmaltes para las uñas hasta labiales, pasando por protector solar y cremas hidratantes. Todo vegano.

Sanab dijo que tuvo que empezar este emprendimiento porque, al ser una vegana en transición, se encontró con que los productos masivos muchas veces no son claros con sus ingredientes. Tampoco con su política frente a la crueldad animal.

En mucho países del mundo la experimentación y testeo de productos con animales vivos está prohibida o, al menos, regulada, como en el caso de Uruguay. En otros, como China, es un requisito para comercializar ciertos cosméticos. Los veganos también están en contra de esta práctica y por eso buscan marcas que no lo practiquen.

Sanab está apostando de lleno a este proyecto. Está segura que el veganismo en Uruguay recién está empezando a tomar forma.

Emprendimientos locales

Álvaro Franco: cosmética natural, productos de limpieza y estética general. Precios desde $ 80 en adelante dependiendo del artículo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuevo y único! Avocado Scrub a base de aceite esencial puro de palta. AntiAge y luminosidad para la piel en cada uso

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Chila.uy: mochilas, bolsos, riñoneras y carteras de cuerina con diseño y confección artesanal. Precio desde $ 790.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- GLICINA - - Full Eco Cuero Envíos a todo el País #handmade #vegan #design #bagpack

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Essans cosmética vegana: cosméticos de fórmula 100% vegetal. Canastas de varios productos desde $ 400.

Alma nuestra: Jabones artesanales y orgánicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pantala: Calzados de algodón y goma reciclada. Precios desde $ 1500.

Agna: Productos de higiene bucal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Menta Limón Mi preferida

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Wet n Wild: Cosméticos y productos de belleza con presencia internacional.

Temas:

Member Porductos veganos Salud consumo

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