1 de mayo 2018 - 5:00hs
El estímulo de la música en el cuerpo es tan inherente al ser humano, que un niño de menos de 1 año se mueve o salta mientras escucha algo que suene al compás. Es un impulso natural que, a medida que pasa el tiempo y se deja atrás la niñez, se reprime por las convenciones sociales y se reserva para la pista, para la diversión.

Resulta que hace algunos años el mundo descubrió que seguir ese impulso en clases de danza de alta intensidad sirve para sentirse activo, perder peso, hacer ejercicio cardiovascular y mejorar la autoestima.

Unos contagiaron a otros y ahora parece asunto del pasado escuchar a la profesora de gimnasia contando "1, 2, 3, 4" con la música como acompañamiento secundario. Hoy lo que se escucha es primordial, porque es lo que llama a la gente a moverse. Con más disfrute, la exigencia se siente menos.
"Es una combinación de placer con ejercicio", dijo Eduardo Pereira, uno de los propietarios de Chévere Fit & Dance, un gimnasio y escuela de baile que abrió hace un mes y medio en la zona de Tres Cruces.

El nombre del lugar, una palabra centroamericana, refiere a lo bueno y a lo divertido.

"Hoy es un disparate, abren cinco academias por año, por lo menos (...) Me parece genial que desde aquel Bailando por un sueño en 2006 todo el mundo quiera bailar" Fernando Rodríguez, Flowschool escuela de baile

Pereira tiene 43 años, es contador público y hace ocho años se enamoró de la bachata y la salsa. En un enorme local en Tres Cruces con vidrios espejados abrió junto a su socio, Leonel Silva, un profesor de salsa, bachata y reguetón, una combinación de servicios para que la gente se ejercite y disfrute del baile.
En Chévere, las clases de mayor concurrencia son las de bachata.

Baile mujeres
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"Es una forma de liberar la mente. Como alumno, cuando trabajás en una jornada de mucha tensión, bailar ayuda a liberar la mente, te saca los problemas de arriba y te concentrás en mover los pies y las manos al ritmo de la música", expresó Pereira.

Entre las zonas con mayor concentración de escuelas de baile están Pocitos y Cordón. Sobre la calle Rivera, hay más de cinco academias de baile. Una de ellas es FlowSchool Escuela de Baile, que dirige Fernando Rodríguez, conocido como Nandito en el ambiente del hip-hop y la danza callejera en Uruguay.

"Se motivan entre sí, entre amigos. Y también se empiezan a aburrir de los clubs, de la gimnasia localizada". Pamela Palombo, Ridim Studio

Hace 18 años que Rodríguez vive de la danza y hace 12 que inició su primera academia en Punta Carretas en un garaje donde enseñaba hip-hop. "Era muy difícil porque no había redes sociales ni ningún movimiento. Hacíamos volantes a color para difundirnos", recordó Rodríguez.

En aquel entonces, contó Rodríguez, no había academias de baile más allá de los estudios de danza moderna, contemporánea o ballet. Con el paso de los años y la llegada de nuevos estilos, la danza se empezó a meter en la gente y la gente en la danza.

Los cuerpos de baile en algunos videoclips de cantantes o grupos populares y las redes sociales como Instagram hacen que los pantallazos de bailarines llamen a que miles de jóvenes opten por las academias antes que cualquier deporte.

"Es una combinación de placer con ejercicio" Eduardo Pereira, Chévere fit & Dance

Pero el primer puntapié lo dio la televisión. El boom de las escuelas de baile comenzó algunos años atrás de la mano de Marcelo Tinelli y su programa Bailando por un sueño. El argentino puso en horario central los pasos de baile que después adultos y jóvenes quisieron imitar.

De esta manera las escuelas de baile y danza comenzaron a abrir y este año se nota una mayor presencia de estos espacios. "Hoy es un disparate, abren cinco academias por año, por lo menos", dijo Rodríguez. "Me parece genial que desde aquel primer Bailando por un sueño en 2006 todo el mundo quiera bailar", agregó.

Los ritmos más populares, por ejemplo, en FlowSchool son hip-hop y reguetón.

Baile chica
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Micaela Damasco, de 26 años, es una de las alumnas que baila reguetón y funk brasilero (ver abajo).

Es química farmacéutica y todos los días después de trabajar, va a Flowschool. Incluso eligió el lugar donde vive porque le quedaba muy cerca de la escuela. "Cuando empecé en las danzas urbanas no había escuelas de baile y eso fue hace 10 años", dijo. La alumna también aseguró que, al concentrarse en los pasos y la música, se olvida de todo lo demás.

"Cualquier persona con sobrepeso o cualquier edad puede hacer zumba cuando el profesor genera las adaptaciones de intensidad" Natalia Medina, entrenadora personal, instructora y representante de Moov África

Según los profesores y emprendedores consultados para este artículo, hay tres tipos de público en estas academias: el que no quiere saber más nada de la gimnasia y los aparatos; el que se ve atraído por lo que hacen sus artistas favoritos en sus videoclips; y los que disfrutan de moverse al son de la música y lo toman como su actividad física del día.

BAILE CAMILA este
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"Se motivan entre sí, entre amigos. Y también se empiezan a aburrir de los clubes, de la gimnasia localizada", dijo Pamela Palombo, profesora de danza que abrió la Ridim Studio en la calle Rivera en Pocitos. "No todo el mundo se anima porque ven videos y piensan que no es tan fácil. Y todos con entrenamiento podemos bailar", agregó.

Palombo explicó que, además de lo físico, el baile fortalece la personalidad, ayuda a combatir los miedos y a ganar seguridad.

El zumba fue una de las prácticas que abrió la caja de Pandora. Este estilo de fitness que mezcla pasos de baile latino acercó a personas que nunca pensaron en bailar. No paró de crecer desde que la marca llegó al país en 2011. Solamente en los últimos tres años, 900 instructores recibieron la certificación oficial y el representante de Zumba en Uruguay, Antonio Carvalho, dijo a El Observador que esta actividad creció sobre todo en el interior.

"Todos con entrenamiento podemos bailar". Pamela Palombo, Ridim Studio

La entrenadora personal Natalia Medina, que ahora practica y difunde moov africa en Uruguay (ver recuadro) asegura que la fuerza del zumba es que es para todos. "Cualquier persona, con sobrepeso o cualquier edad, puede hacer zumba cuando el profesor genera las adaptaciones de intensidad", dijo Medina.

Sobre la explosión de academias de baile y nuevas clases de baile como moov africa, Medina concluyó: "La gente está dejando el sofá para empezar a moverse".

Moov africa: potencia

Mansur Ramia, de Mayotte, una isla africana de menor tamaño que Montevideo, creó esta forma de ejercitarse. Está extendido en África y Francia. Natalia Medina es la entrenadora personal y técnica en fitness que coordina Moov Africa en Uruguay. El país fue elegido por Ramia como sede para América Latina en enero pasado porque desde aquí puede difundirse al resto del continente, contó su coordinadora local. Acá ya hay 40 entrenadores certificados activos y, de a poco, Moov Africa llega a distintas partes de la ciudad. Hacen capacitaciones todos los meses para seguir creciendo y extenderse al interior.

La disciplina combina baile y fitness como el zumba pero busca diferenciarse en la intensidad para alcanzar mejores resultados físicos. El ejercicio trabaja en la estabilidad, glúteos y abdominales para el acondicionamiento además del baile.

"Apostamos a un público que realmente quiera entrenar, que quiera obtener resultados. Lo llevamos más al fitness para poder lograr resultados realmente en el cuerpo", dijo Medina.

Dancehall: batida fuerte

Nacido en fiestas callejeras y con raíces en la danza africana, el dancehall llega desde Jamaica. Es un ritmo bailable que apareció pos reggae. "Tiene una batida mucho más fuerte", dijo la profesora Pamela Palombo, que lo enseña en su academia Ridim. Hay pasos que tienen significados concretos; uno de ellos remite a la liberación y se creó en un momento crítico en Jamaica. Una confusión común es pensar que el movimiento de cadera conocido como twerk proviene del dancehall. Pero este, además, trabaja mucho las piernas, el torso y la disociación de movimientos. El grupo de dancehall tiene cinco años de existencia. Palombo aprendió la técnica en el exterior y se comenzó a generar una comunidad en Uruguay, la que ganó premios en competencias regionales.

Funk brasilero

Baile Dancehall
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Pocos lugares enseñan este estilo que se origina en las favelas y se popularizó con la música de la cantante carioca Anitta. Las colaboraciones de la artista con músicos como J Balvin o Bad Bunny logró que el ritmo se volviera aún más masivo. Esta corriente del funk tiene la misma base negra que el hip-hop pero desde el punto de vista de Brasil.

Kizomba

Se lo reconoce como un híbrido entre la bachata y el tango. "Es un baile caracterizado por un abrazo y pasos en conexión con la pareja", dijo Juliana Penela, profesora de kizomba en Uruguay. "Es un baile social, de familia y de mucho sentimiento. No es ni sexual ni sensual, adjetivos que se le agregan a este baile cuando sale de Angola", agregó. En Uruguay no para de crecer el interés en la kizomba.
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