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Para innovar es necesario salir y contactar con clientes reales.

Economía y Empresas > EMILIO OTEIZA

El campo es todo

El campo te cambia, te forma como innovador y, sobre todo, te hace humilde

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08 de mayo de 2022 a las 05:00

Más temprano que tarde, en un esfuerzo para innovar, tengo que salir del edificio y hablar con clientes reales.

Por ejemplo: vendo servicios de desarrollo de software y quiero crecer en el segmento pymes. O desarrollo equipos médicos y quiero saber la mejor manera de comercializar una nueva tecnología. O quiero posicionarme mejor frente a las nuevas generaciones de clientes, para no quedar obsoleto. Puedo debatir opiniones en mi mesa de reuniones a ver quién sabe más, invertir por una “corazonada”, o guiarme por mis instintos. O hacer algo mejor: salir.

Alta resolución

Mis preconceptos y estereotipos tienen baja resolución. Son como una foto pixelada.

Puedo pensar que los dueños de pymes no son muy sofisticados, que las nurses no tienen influencia sobre los equipos que se usan y que los jóvenes prefieren hacer todo por el celular.

Y cuando salgo me sorprendo. Hablo con dueños de pymes que tienen muy claro su negocio, y una orientación estratégica que sería la envidia de muchas empresas más grandes.

Me entero que el personal de salud puede influir y mucho en las decisiones de equipamiento. Me desayuno que los jóvenes no usan el celular para absolutamente todo, sino que prefieren interacciones cara a cara en ciertos casos.

Estos hallazgos tienen profundas implicaciones para mi negocio. Tienen la riqueza, el colorido y las contradicciones de la vida misma. Sus alegrías, esperanzas y miserias.

Y uno se puede preguntar, ¿qué tiene que ver eso con mi negocio? Todo.

Para innovar bien, necesitamos mapas en alta resolución.

Observación y motivación

Hace años, durante un proyecto de innovación, fui a visitar el área de esterilización de material médico de un hospital. Una labor crítica, de esas que se dan por sentado.

Con paciencia de abuela, la jefa me explicaba cómo se usaban los equipos, el proceso, las dificultades diarias y los gajes del oficio.

La destreza para preparar los paquetes de material a esterilizar. El equilibrio entre aprovechar la “horneada”, pero dejar espacio suficiente entre estos paquetes para que el calor llegara a todos lados, y cómo aprovechaban al máximo el tiempo y el material, siempre escaso.

Una mañana con ellas (este equipo en particular eran todas mujeres) también me enseñó cómo se relacionaban, algunos de sus códigos, los colores de sus personalidades y varios chistes de la casa. El orgullo que sentían por ese trabajo invisible y vital, amenizado por la música de una radio veterana. ¡Me dio tantas ganas de ayudar!

Volví con un montón de ideas para innovar, con la prioridades bien claras, los matices bien incorporados y con ganas de hacer una diferencia para esas clientas.

En primera persona

Un informe no te da ganas. En un esfuerzo exploratorio, si vas a salir a campo, hacelo personalmente y con tu equipo. Si, además, tenés la oportunidad de contratar a una empresa de investigación, mejor aún, hacelo también. Pero salí vos además. Date permiso para aprender y también para emocionarte.

Nada sustituye al campo. El campo te cambia, te forma como innovador y, sobre todo, te hace humilde, que es el primer paso para ayudar a través de la innovación. El campo es todo.

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