30 de abril de 2023 20:39 hs

Sin mayores incidentes cerraron las elecciones generales en Paraguay en las que mediante el voto electrónico estaban habilitados para sufragar 4.782.940 electores, sobre una población de 7,4 millones, para elegir por mayoría simple presidente y vicepresidente; además de 17 gobernadores, 45 senadores y 80 diputados.

El Tribunal de Justicia Electoral (TJE) informó que contabilizados casi el 80 % de los votos y con un nivel de abstención  del orden del 40%, el postulante del oficialista Partido Colorado-ANR (ANR) se imponía con el 43,73 %, frente al principal candidato de la oposición, Efraín Alegre, de la Concertación para un Nuevo Paraguay (CNP), con el 27,66 %; diferencia que todos los analistas consideran irreversible y que hizo estallar los festejos en el búnker del oficialismo

Según el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), en tercer lugar quedó el aspirante de Cruzada Nacional, Paraguayo Cubas, que suma el 21,88 %, superando las expectativas y apoyado en un discurso populista con posicionamientos extremos en materia de género y seguridad que relegó la candidatura del exarquero José Luis Félix Chilavert a un rol testimonial.

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De esta forma, la agrupación que gobernó tanto bajo la dictadura de Alfredo Stroesnner (1954-1989) como en el posterior ciclo democrático, con excepción de la breve la gestión de Fernando Lugo depuesto en 2012 mediante un polémico juicio político, revalidó su hegemonía con una campaña enfocada en el combate a la inseguridad y la defensa de los valores tradicionales de la familia.

Peña, ex ministro de Hacienda durante el mandato del también colorado Horacio Cartes y considerado a todos los efectos el delfín del “cartismo”, el ala de la ANR muy enfrentada a la facción colorada del actual presidente Mario Abdo Benítez, consiguió salvar mediante una estructura firmemente arraigada en el dominio territorial el obstáculo que suponían las graves denuncias por corrupción hechas por Estados Unidos contra la principales figuras del oficialismo.

Esta fue la tercera oportunidad en que Alegre se presentó como candidato. Las anteriores veces se ubicó en la segunda posición, con el 37,11% en 2013 y el 43,04% en 2018. En esta ocasión lo hizo acompañado por Soledad Núñez en un intento de captar el voto de centro y centro-derecha urbano. Candidatura que también apoyó Lugo, líder del Frente Guasú (FG), una histórica formación de la izquierda que presentó lista al Legislativo, pero no a las presidenciales.

La modalidad del voto electrónico provocó demoras en el proceso, ya que muchos ciudadanos debieron primero hacer una suerte de instructivo antes de manipular las urnas electrónicas en una jornada que comenzó a las 7 con algunos incidentes menores en una escuela de Asunción y de mayor tensión en la ciudad de Sapucai, a unos 90 kilómetros de la capital, por discusiones entre autoridades partidarias sobre si las urnas debían colocarse dentro o fuera de las aulas.

Imágenes de televisión mostraron escenas de pugilato entre militantes oficialistas y opositores, que dejaron al menos a un fiscal colorado herido y tres detenidos, mientras por orden de las autoridades nacionales electorales se resolvió dejar las máquinas fuera de las aulas, para que todos pudieron ver la actividad del votante, sin que por ello se pudiera conocer su decisión.

Luego de una interna de alto voltaje, Peña se alzó en diciembre pasado con el triunfo en las primarias coloradas. “Este sueño es el sueño de un Paraguay con más oportunidades para todos. Me comprometo a honrar con un gobierno del que todos estemos orgullosos, hoy ganamos todos. Miles de personas creen que podemos estar mejor”, declaró ese día dando por zanjada la encarnizada interna.

La campaña transcurrió entre centenares de pequeños actos departamentales y sin debate entre los dos principales candidatos, porque, aunque estaban pautados dos intercambios para el 2 y el 16 de este mes, Peña exigió que fueran cuatro los postulantes participantes, lo que finalmente de derivó en suspensión de los debates.

La elección fue seguida de cerca por la Organización de los Estados Americanos (OEA), que desplegó una Misión de Observación Electoral (MOE) integrada por 60 especialistas y observadores de 18 nacionalidades para prestar especial atención a aspectos clave del proceso, como la organización, la tecnología utilizada y el desempeño de la justicia electoral; misión que tiene previsto presentar un informe preliminar con sus observaciones y recomendaciones para el "fortalecimiento de los procesos electorales en Paraguay".

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