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El Cebolla Rodríguez ausente en el peor momento

El capitán faltó por lesión a un tercio de los partidos oficiales este año, muy por encima de lo de 2017 y 2018, números similares a los de 2015 y 2016

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23 de septiembre de 2019 a las 05:04

Crisis de ideas, falta de identidad en el juego, ausencia de referentes en la cancha, un bajón físico notorio, futbolísticamente no contagia. Todo eso y mucho más es lo que le sucede a este Peñarol.

Ojo que es el mismo que le ganó el sábado de la semana pasada 1-0 a Defensor Sporting y el miércoles anterior a Rampla Juniors 2-1. La única y gran diferencia es que allí ganó. Pero no convenció a nadie con su juego.

La única buena noticia que tiene Diego López es que Fabián Estonayoff está volviendo a ser quien era.

Si Peñarol depende del juego de un joven de 17 años como Facundo Pellistri, hay algo que no funciona. Se trata de un notable proyecto que está demostrando lo suyo, pero no le pueden cargar tamaña responsabilidad.

La ausencia del capitán

Cristian “Cebolla” Rodríguez volvió a ver el partido desde afuera. Una hora y media después de culminado el mismo, se informó vía mail que “Cristian Rodríguez, con una molestia en gemelo, no fue convocado por precaución, en acuerdo entre los cuerpos técnico y médico”.

De los 35 partidos oficiales del club de esta temporada, faltó a 12 exclusivamente por lesión. Aproximadamente juega en un tercio de los mismos y el porcentaje es de 34% y aún no terminó el año.

Si se lo compara con sus dos años anteriores desde su vuelta, en 2017, de 45 encuentros oficiales faltó solo a cuatro (8,9%) y en 2018, de 46, se perdió tres (6,5%).

En diciembre de 2016, días antes de su regreso al aurinegro, Referí realizó un informe que arrojó que desde que se fue de Atlético de Madrid, el Cebolla había sufrido 13 lesiones y se había perdido 27 encuentros en dos años entre los pocos encuentros en Gremio y luego en Independiente.

Este 2019 se asemeja mucho a lo que habían sido aquellas temporadas.

Causas de un descalabro

Hay muchas causas que demuestran este muy mal momento de Peñarol.

1) No ha podido superar el adiós del preparador físico Alejandro Valenzuela. El nuevo profesional, el italiano Francesco Bertini, llegó hace una semana. La ausencia de Valenzuela no es desde cuando se fue a San Luis de México con Gustavo Matosas, comenzó un mes antes con su intervención quirúrgica ya que no podía concurrir a Los Aromos. Peñarol está resentido físicamente. Se desinfló muy temprano en Las Piedras.

2) Las lesiones. Ni bien comenzó el Clausura, la idea de Diego López de poner a Ignacio Lores como punta junto a Lucas Viatri –por primera vez desde que dirige al club– fue muy buena. Duró 13 minutos porque el futbolista se desgarró ante Defensor. Después se sintió el argentino Gabriel Rojas y para este fin de semana tampoco estuvo el Cebolla Rodríguez.

3) El juego. No puede ser que a un aspirante al título –y al tricampeonato uruguayo–, un equipo que está último en la tabla del descenso y con un pie en Segunda, le saque cuatro puntos de seis en disputa en un mes: 0-0 en el Campeón del Siglo el 18 de agosto y este 1-1 del sábado. Algo anda mal.

Además, Peñarol tiembla en las pelotas quietas en el fondo.

A esto hay que sumarle que es un equipo que entra en una especie de apagón. Es una vela que se va apagando de a poco y con el paso de los minutos, se apaga y aporta cada vez menos. El fútbol no existe.

4) La parte táctica. Uno de los grandes fuertes que tuvo siempre el equipo de López fueron los flancos. Por allí, con los volantes externos, le hacía daño a cualquiera. Ahora no puede hacerlo. Cuando más necesita de los volantes, estos no aparecen. Cómo será el tema que Viatri baja a recepcionar fuera del área, entonces no queda nadie dentro de ella una vez que él puede hacerse de la pelota.

5) Las individualidades. Agustín Canobbio atraviesa un momento pobre con la pelota. No aparece. Formiliano tiene claroscuros. Arriba es decisivo, abajo comete errores importantes. Guzmán Pereira dista muchísimo del que todos conocen con aquel ida y vuelta tremendo y los quites determinantes. Gastón Rodríguez no se encuentra en la cancha. Giovanni González, tampoco. Rodrigo Rojo, tampoco. Es muy difícil ver que de un partido a otro, el entrenador repita al mismo equipo. Ya sea por lesiones o decisiones técnicas, no lo hace. ¿Xisco? Habrá que esperarlo un poco más. Está falto de fútbol, pero se tiene que poner a punto rápido.

6) El aporte de Riascos. El colombiano ha jugado hasta ahora 57 minutos en tres partidos con el club. No hizo nada. Pero nada, ¿eh? Y el hincha se impacienta e insulta a Carlos Sánchez, el secretario técnico. Él lo trajo con la anuencia de López y del consejo directivo. Las responsabilidades son compartidas. Como cuando traen a un buen jugador.

7) Las quejas de López. “Es difícil encontrar regularidad cuando jugás tres partidos en la semana”, dijo. Y Juventud, ¿cuántos jugó?

Peñarol atraviesa su peor momento del año y está en pleno deja vu porque el domingo visita a Liverpool en Belvedere. El año pasado, en el momento más duro de López, tuvo que ir a jugar allí y ganó. ¿Lo podrá hacer otra vez?

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