Opinión > OPINIÓN

El centro político como clave de un nuevo liderazgo presidencial

El pueblo uruguayo se ha manifestado en las urnas y su mandato es inequívoco

Tiempo de lectura: -'

01 de diciembre de 2019 a las 05:00

Primero, en octubre desestimó otorgar mayorías absolutas legislativas a ningún partido, condición ésta que durante 15 años resultó funesta para el diálogo democrático. La fuerza gobernante de izquierda impuesta de esa condición desplegó una cultura política mayoritarista, concentradora de poder y excluyente de los otros, que impuso en el Parlamento los brazos de yeso de su bancada, sin atender otras voces ni escuchar otras razones que las propias. Hizo las leyes por sí y ante sí, sin tomar en cuenta al otro medio país. El Frente Amplio no advirtió que ese desestimar a los otros lo llevaba al aislamiento político. Y se quedó solo.

A partir del dictamen de las urnas, la construcción de una mayoría parlamentaria futura requirió de un entendimiento de las cinco fuerzas políticas opositoras. En adelante supondrá la construcción de amplios consensos entre todas las fuerzas políticas del país, para proveer de sustento en la sociedad a leyes significativas y apuntalar políticas de estado. El futuro presidente ha dicho sobre esto, en clave esencial de lo que será la nueva forma de hacer política: a partir de ahora “no habrá una sola verdad, sino varias verdades”. “Esas varias verdades necesitan conversar entre sí, buscar entendimientos, construir consensos”.

Segundo, la comprensión de las fuerzas opositoras de que era imprescindible unirse en una coalición política liderada por el Partido Nacional y acordar una hoja de ruta programática para abrirle al país la alternancia democrática, no significa conformar una polarización excluyente de la otra coalición que ha gobernado el país durante tres administraciones. El futuro presidente lo expresa de modo inequívoco. Dice: no nos gusta eso de “que se van”, prefiero decir “que venimos”. Ese venir es un encuentro, no es una exclusión. “No se trata, dice Luis Lacalle, de cambiar en el poder una mitad del país por otra mitad”, porque eso deja siempre afuera a un medio país. En este sentido la coalición conformada bajo este liderazgo es muy superior a la que en otra etapa del país unió a colorados y blancos. El nuevo líder político lo ha comprendido a cabalidad y no quiere desentenderse de los “otros” porque también son parte del “nosotros”. Por eso habla de hacer “una política para todos y de un país con todos”.

Tercero, el país padece una fractura social de compleja etiología cuyos emergentes son el crecimiento de la violencia y la inseguridad, de la marginalidad y el narcotráfico, de procesos de desafiliación institucional y un declive cultural que asusta. El histórico país de cercanías humanas y sociales se ha trocado en un país de puentes rotos y de universos culturales paralelos. Pero a su vez, en el nivel político, la fuerza gobernante de izquierda ha alimentado este desencuentro, por su pertinaz relato fundacional, como si el país y la historia empezaran recién con ellos, desestimando la construcción histórica realizada durante 175 años. Desconectó así sus propuestas de cambio de la acumulación histórica que habíamos hecho como sociedad. Con su discurso polarizante y su monismo excluyente, usó el poder para designar el bien y el mal, para separar y dividir, disolviendo la conexión entre los conceptos y la realidad que designan. Se erigieron en dueños de la verdad, de una verdad sectaria y auto-atribuida. Al cabo de tres lustros de gobierno, nos devuelve una realidad de pérdida de comunidad y de erosión de la ciudadanía común.

Con el nuevo liderazgo, la coalición multicolor se ha comprometido a no desandar el camino en la agenda de derechos (aún en aquellas cosas que no votó y no comparte) y en otros logros sociales de estos años. No viene a refundar nada ni tiene carta de exclusivismo, no invoca el “nosotros” y los “otros”, viene como dice el nuevo presidente a zurcir el tejido desintegrado de la sociedad, a zurcir la trama de la política democrática, a “zurcir, zurcir, zurcir” el país. Este nuevo liderazgo de Luis Lacalle, con todas estas definiciones esenciales viene a producir un cambio clave, viene a reconstruir el centro político. Cuando hablamos de centro no nos referimos a una mera ubicación ideológica en un continuo izquierda-derecha, sino entendido como una cultura política que apuesta a dialogar, a incluir a los que piensan diferente, a buscar acercamientos, a apuntalar la razón prudente, a poner un coto a los disensos allí donde no pueden lograrse consensos. O sea, a reconstruir la democracia consensualista que es la tradición, desde 1918, de nuestra mejor historia.

Solo con incomprensión puede sostenerse que Lacalle se derechizó al incluir en la coalición a Cabildo Abierto. No puede tomarse un factor aislado y desestimar las claves de un relato político sustantivo como el que hemos vertido en claves esenciales en esta carta y que expresa de modo radical esa reconstrucción del centro político. Ese hacer política por la positiva. Por otra parte, la incorporación de Cabildo abierto a la coalición multicolor no es una forma de naturalizarlo, sino de encuadrar a esa nueva fuerza política en los parámetros de ese relato y en los compromisos ya suscritos, que muestran no una derechización de la coalición sino un llevar a Cabildo Abierto hacia el centro democrático.

Adviene un nuevo tiempo.
El país se encamina a una alternancia fundada en un relato y una acción que refuerza el centro político. El nuevo liderazgo presidencial, apoyado en una coalición multipartidaria, encarna bien lo que el domingo dijeron las urnas. En un país político dividido en dos mitades prácticamente iguales, el nuevo presidente no juega a azuzar a unos contra otros, sino a zurcir diferencias, a que conversen y se entiendan las varias verdades, a apuntalar el nosotros compartido. Esto nuevo en el liderazgo presidencial es lo más importante que ha pasado, lo que debemos rodear, apuntalar y proteger los uruguayos de corazón bien puesto y todos los ciudadanos que desde caminos diversos buscamos una democracia vivificada, una ciudadanía común y una sociedad de respeto y tolerancia.

    REPORTAR ERROR

    Comentarios

    Registrate gratis y seguí navegando.

    ¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

    Pasá de informarte a formar tu opinión.

    Suscribite desde US$ 245 / mes

    Elegí tu plan

    Estás por alcanzar el límite de notas.

    Suscribite ahora a

    Te quedan 3 notas gratuitas.

    Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

    Esta es tu última nota gratuita.

    Se parte de desde US$ 245 / mes

    Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

    Elegí tu plan y accedé sin límites.

    Ver planes

    Contenido exclusivo de

    Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

    Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

    Cargando...