Caminar por el Barrio Histórico y las calles céntricas de Colonia del Sacramento da un poco de tristeza. No porque la ciudad haya perdido su encanto, sino por la cantidad de locales comerciales cerrados que se traducen en pérdidas de puestos de trabajo y de ingresos para una ciudad que vive prácticamente del turismo de argentinos y brasileños.
Los carteles de “se alquila” y comercios vacíos pululan por todos los rincones. Cada tanto algún café, restaurante, heladería o tienda de ropa emana un halo de esperanza y de lucha frente a la pandemia económica que vive la ciudad.
“Está muy complicado todo”, dice Carlos Pérez, presidente de la Asociación Comercial e Industrial de Colonia, “Comercios que están cerrando, otros que están trabajando fuera de lo legal por el hecho de que no pueden pagar los impuestos, gente que se está atrasando, comerciantes que están pidiendo créditos para poder subsistir, otros que están utilizando sus ahorros. El tema es que no hay un horizonte, no hay un cálculo de hasta cuándo hay que aguantar y eso no te permite tomar decisiones a futuro”, explica Pérez a Café y Negocios.
El sector inmobiliario es uno de los más afectados y las perspectivas para 2021, a menos que se abran las fronteras, no son muy buenas.
Los precios de los alquileres de locales comerciales ubicados en el Barrio Histórico y en la zona céntrica adyacente, previo a la pandemia oscilaban entre los US$ 1.000 y los US$ 2.500, dependiendo del tamaño del local. Hoy, muchos de ellos están a la mitad.
La inmobiliaria Toribio Achával, por ejemplo, ofrece un local para restaurante de más de 200 metros cuadrados a US$ 1.420, cuando antes podía alquilarse en US$ 2.000; y una casona en pleno Barrio Histórico que se llegaba a alquilar en US$ 1.500 o US$ 2.000, ahora se ofrece a US$ 1.000 y desde hace un año que sigue vacía.
“El alquiler comercial es el que más ha sufrido, porque si te va mal, cerrás y el alquiler queda vacante. Con la vivienda es distinto, porque siempre tenés que vivir en algún lado”, comenta uno de los agentes de la inmobiliaria.
Emanuel Dalmás, dueño de la inmobiliaria Terrasol, plantea que hay que dividir la situación por rubro. Por un lado, los locales comerciales enfocados en el turismo, que son los más afectados, y por otro, los que atienden al público coloniense, un mercado que sigue funcionando pese a la crisis generalizada.
“En el mercado local se han ajustado los precios en el entorno de un 10% y un 20%, o en el período de ajuste se ha negociado no hacerlo por la situación. En cuanto a los locales vinculados más al turismo, directamente los entregaron o los que están subsistiendo y trabajando lo mínimo han hecho acuerdos en el entorno del 50% de quita hasta que termine la pandemia”, dice Dalmás.
Más del 80% de los propietarios de estos locales son extranjeros –en su mayoría, argentinos–, algunos viven de la renta que perciben y, en general, están dispuestos a negociar. Los locales que quedan vacíos rara vez atraen nuevos inquilinos y aunque las inmobiliarias han recibido varias consultas, los negocios no se concretan.
Los contratos usualmente son anuales o incluso a cinco años. Muchos inquilinos con contratos vigentes han renegociado precios con los propietarios o incluso acordaron no abonar el alquiler por unos meses hasta que se normalice la situación; otros directamente optaron por cerrar y rescindir los contratos antes de tiempo.
Dice Martin Silvera, de Inmobiliaria LIA, que “los que han renegociado el valor del alquiler lo han hecho solo por unos meses y al irse tan largo todo esto, muchos han cerrado. Los que están aguantando no van a poder hacerlo mucho más”.
Al día 21 de enero de 2021, según un relevamiento realizado por Richard Brunelli de la Inmobiliaria BBV, en base a observaciones e información de los vecinos, de los 131 locales ubicados sobre la principal avenida de la ciudad, la avenida general Flores (entre paseo San Gabriel y avenida Artigas), hay 28 locales cerrados; 23 más que en junio de 2019, cuando había hecho el relevamiento anterior.
En el Barrio Histórico (desde paseo San Gabriel hasta Ituzaingó y de costa a costa), la situación se agrava: de un total de 93 locales hay 58 cerrados, lo que corresponde a un 62% de desocupación. “Comparado con el último relevamiento de junio de 2019, hay al día de hoy 52 locales más vacíos”, dice Brunelli.
La mayoría de los que permanecen abiertos son los comercios que pueden trabajar con el público local, además del turismo interno, y si bien estos notaron una leve mejora en enero, comparado con años anteriores está siendo una mala temporada.
A la espera
La Cámara Inmobiliaria de Colonia está trabajando en conjunto con la Asociación Turística del departamento y con la Intendencia en busca de soluciones y planteos al gobierno nacional.
Algunas de las propuestas hechas por la Cámara son la reapertura del puerto de Colonia, bajo las medidas sanitarias correspondientes, la ampliación del uso de la firma electrónica para contratos y reservas, y la posibilidad de hacer las reuniones de consorcio de los edificios de forma virtual, todas herramientas que facilitan la realización de negocios y la operativa.
“La expectativa ahora está puesta en febrero”, dice Daniela Hernández, presidenta de la Cámara.
Transformar los locales vacíos en viviendas tampoco es una opción, ya que, en general, quienes tienen una habilitación comercial la quieren conservar y prefieren esperar unos meses con el local sin inquilinos a perder la habilitación.
“Todavía todos somos optimistas, Colonia es un destino muy especial y confiamos en que en el correr de este año de a poquito se va a ir reactivando, que el turismo interno va a poder llegar más a Colonia y que cuando haya una inmunización regional por las vacunas la gente podrá venir”, dice Hernández.
Del lado de los comerciantes, la incertidumbre es la gran contra. “¿Qué estrategia vas a tomar si no tenés consumo, si no anda gente en la calle?”, interroga Carlos Pérez, de la Asociación Comercial e Industrial de Colonia, y señala que desde la asociación lo que se le pide al gobierno es bajar la carga tributaria para así poder hacer frente a los costos y seguir subsistiendo hasta que se termine la pandemia.