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El debate a cinco no despeja el bloqueo político en España

Pedro Sánchez endurece posiciones sobre crisis catalana en busca de votos a su derecha

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05 de noviembre de 2019 a las 17:02

Los cinco candidatos a la presidencia del gobierno español debatieron ayer en la Academia de la Televisión, en el único encuentro de este tipo antes de las elecciones legislativas del 10 de noviembre: las cuartas en cuatro años.

A Pedro Sánchez, presidente en funciones y líder del Psoe, Pablo Casado (Partido Popular), Albert Rivera (Ciudadanos), Pablo Iglesias (Unidas Podemos), se ha agregado, a diferencia de los comicios pasados, Santiado Abascal, jefe de VOX, partido que se asocia con la extrema derecha.

Un análisis de El País de Madrid apunta que Sánchez, que encabeza los sondeos para imponerse el domingo, mutó de aquel líder que intentaba consolidar a su partido (que gobernó con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero) como la primera referencia de la izquierda ante la insurgencia de Podemos, a otro que endurece su verbo hacia Cataluña y busca captar votos en el centro del espectro político, que las encuestas muestran que está dejando por el camino Ciudadanos.

Ante la presión de Casado, Rivera y Vox, que piden mano dura y más que mano dura para enfrentar el desafío secesionista catalán, Sánchez propuso reformar el el código penal para "prohibir la realización de referéndums (de autodeterminación) ilegales en Cataluña", como el realizado en octubre de 2017, y modificar la ley para poner fin al "uso sectario" de la televisión pública catalana por parte del gobierno regional.

Sin embargo, Sánchez sigue apegado a un lenguaje y una visión del tema catalán que lo diferencia de la derecha. Habla de "crisis de convivencia" y no de una crisis independentista. Y también habla de diálogo, como reclama Pablo Iglesias, pero acompañado de políticas y decisiones que refuercen el poder del gobierno español. En esa dirección, se comprometió a traer de vuelta a España para ser juzgado a Carles Puigdemont, expresidente del gobierno catalán, contra el que pesa una orden de extradición.

Acusó, de paso, al PP por permitir que Puigdemont huyera a Bélgica para escapar de la justicia española.

Como en todo debate, la primera pregunta es quién lo ganó e, incluso, quién lo perdió. Luego está por definir que impacto tiene el debate en el ánimo de los votantes, que acusan en el caso español de un hartazgo en la política aunque el tema catalán pueda operar como un estímulo al voto ante el peligro de la secesión.

El País reunió un panel de diez expertos, cinco hombres y cinco mujeres, que siguieron y analizaron el debate.Son polítólogos, consultores y profesores de ciencia política que, en cuyas conclusiones siete señalan como perdedor al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dos a Pablo Casado, el del PP, y uno a Sánchez. El presidente en funciones gana para seis de los expertos, Casado para dos, Iglesias y Abascal para uno.

El periodista español de larguísimo recorrido Iñaki Gabiolondo, en su videoblog La voz de Iñaki, coincide con los expertos: Sánchez ganó, dice, porque no perdió aunque le reconoce que estuvo centrado y equilibrado y logró salir ileso del ataque cruzado de sus cuatro rivales; de Casado anota que entró como aspirante y salió como aspirante, Rivera lo hizo como náufrago y salió de igual manera. Podemos, según Gabilondo, es quizás del de mayor capacidad analítica y observó que Iglesias estuvo quizás un poco apagado con respecto a abril pasado pero "correcto".

De Ciudadanos, que en abril se posicionó como tercera fuerza política, los encuestas anuncian un deslave de votos de magnitud. Para Gabilondo, su líder Albert Rivera entró "comatoso" al debate y no salió bien librado

Medidas extraordinarias 

Pero el debate entre los cinco líderes no despejó la gran incógnita: si habrá un gobierno después de las elecciones del domingo.

Estos comicios serán los cuartos en igual número de años en una España que vive una gran fragmentación en su Parlamento desde el fin del bipartidismo de PP y PSOE en 2015.

Los socialistas volverán a ser los más votados de acuerdo a los sondeos, pero se situarían por debajo de los 123 escaños que alcanzaron en los pasados comicios de abril, y aunque se aliaran con Podemos estarían lejos de la mayoría absoluta de 176 escaños (sobre 350 diputados en el Parlamento).

Por el otro lado, PP, Ciudadanos y Vox tampoco conseguirían una mayoría absoluta para formar un gobierno alternativo, lo que augura una continuación de la inestabilidad política en la cuarta economía de la eurozona.

(Con información de AFP y medios locales españoles)

 

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