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El enigmático desertor

James Joseph Dresnok fue uno de los cuatro soldados estadounidenses que en la década de 1960 abandonaron su país y pasaron a vivir en Corea del Norte

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18 de septiembre de 2017 a las 05:00

En diciembre del año pasado murió James Joseph Dresnok (1941–2016), quien fue uno de los cuatro soldados estadounidenses que en la década de 1960 (él lo hizo en agosto de 1962) abandonaron el ejército de su país y pasaron a vivir en territorio norcoreano, en apoyo a la dictadura comunista que gobierna a ese país. Dresnok, el último de los desertores que aún quedaba vivo, llegó a Corea del Norte cuando tenía 19 años, y allí se casó con una nativa y se integró al ejército de ese país.

Dijo que desertó porque estaba "cansado de su país, de su esposa estadounidense, del ejército, de todo". Su historia es de no creer, como esas que cada tanto inventa el cine de Hollywood, aunque la suya no salió de la galera de la ficción, sino de la pura realidad. Los medios informativos saben poco sobre la vida de Dresnok (seguramente la CIA ha de saber un poco más), salvo que tuvo dos hijos, los cuales, si bien tienen también la ciudadanía estadounidense, han vivido sus vidas en Corea del Norte, la mayor parte del tiempo en la capital, Pyongyang.

Si bien, luego de la muerte de su padre tuvieron en reiteradas ocasiones la posibilidad de regresar a EEUU, ambos continúan residiendo en territorio norcoreano, y dijeron estar dispuestos a defender incluso con sus vidas al régimen de Jong-un, de quien son fanáticos admiradores. Se desconocen las razones que los llevó a desarrollar semejante fanatismo por el dictador, aunque cabe suponer que seguramente se debe al adoctrinamiento que recibieron de su padre, quien dijo haber tenido una vida totalmente austera, sin privilegios.

En más de una forma sirvió al régimen, aunque tampoco se sabe nada al respecto, pues Dresnok desarrolló una vida muy secreta, y las pocas veces que tuvo apariciones públicas fue para atacar al capitalismo y enaltecer los logros del comunismo norcoreano. Sobre su vida se hizo un muy buen documental, Crossing the Line, dirigido por el británico Daniel Gordon, estrenado en 2006, y en el cual Dresnok es retratado como lo que en verdad fue; un enigma al que le gustaba tomar y fumar de manera desmesurada, habiendo terminado sus días con la salud liquidada por excesos más propios del capitalismo, que del régimen que tanto idolatró.
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