Llevó casi 350 años llegar a ver un fantasma en el escenario, bajo el nombre de holograma. Fue cuando Celine Dion cantó y bailó junto a Elvis Presley sobre un escenario para un show en vivo en 2007. Hologram USA, la empresa responsable de esa magia, acaba de anunciar que su próximo plan es poner un holograma de Whitney Houston en gira de conciertos por su país en 2016. Es decir, su fantasma se unirá a la lista de celebridades que regresaron gracias a la tecnología, como Michael Jackson, en 2014, y el rapero Tupac, en 2012.
La técnica en el fondo de esas ilusiones con las que se da vida a figuras que no están físicamente se conoce como Pepper's Ghost, o Fantasma de Pepper, y fue concebida por un italiano en 1658. Esa ilusión óptica que se toma universalmente como un holograma no es, en realidad, tal cosa. Al tratarse de una técnica antiquísima que nunca fue patentada, quien tenga los recursos puede desarrollarla por su cuenta y registrar su propia variante. Eso es lo que han hecho casi todas las empresas, que además llaman hologramas a sus productos para evitar dar largas explicaciones técnicas.
La herencia de Star Wars
La idea más difundida de un holograma se debe a la primera película de Star Wars (1977) y es la de una imagen volumétrica con movimiento que se proyecta en el aire. Pero la idea siempre ha estado presente, desde la primera novela de Julio Verne hasta la holocubierta de Star Trek. Así, tal y como la imaginación de distintos autores los ha mostrado hasta hoy, realistas como una foto pero en tres dimensiones y con movimiento, los hologramas no han sido desarrollados todavía, solo existen como prototipos en universidades japonesas y en Corea.
Según la última edición del diccionario de la Real Academia Española, un holograma es una "placa fotográfica obtenida mediante holografía". Y la holografía es la "técnica fotográfica que, mediante iluminación por láser, permite obtener imágenes tridimensionales en color". El detalle del asunto es que, hasta ahora, la holografía precisa de una superficie sobre la que se proyecta la luz del láser. Es decir que no hay proyección en el aire como en las películas.
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En Corea, la empresa Giga Korea consiguió generar un holograma tridimensional, un cubo Rubik que puede ser visto desde cualquier ángulo. Hasta ahora es el único que han producido, aunque se proponen lanzar un televisor holográfico en 2021. Y en los últimos días de 2015, la Universidad de Japón, en su área de Ciencias Fronterizas, divulgó su primer dispositivo de hologramas táctiles. Se trata de dos cajas pequeñas, una en la que está el objeto real (una pelota, por ejemplo) y otra en la que se proyecta la imagen holográfica. El usuario puede "empujar" el holograma y en la otra caja el objeto real se moverá, cosa que es posible gracias a un sistema de sensores de movimiento y otro de aire comprimido. El caso coreano y el japonés son, por ahora, prototipos.
Viejos fantasmas
La técnica del Fantasma de Pepper es un efecto óptico digno de los mejores ilusionistas del linaje de David Copperfield. En su explicación más simple, el truco consiste en montar un escenario con dos cuartos. El público puede ver uno solo de esos cuartos ya que el otro está al costado, perpendicular a la platea. Entre ambos se coloca un cristal, una lámina plástica o de otro material transparente a 45 grados del borde de la platea, de tal modo que refleje el cuarto oscuro para los espectadores. La iluminación debe ser cuidadosa para ocultar el vidrio o plástico.
Si el cuarto que está frente al público es iluminado y el cuarto oscuro no, el público solo ve el primero. Si se va iluminando el segundo y oscureciendo el que está al frente, los objetos que hay en el cuarto escondido aparecerán en el aire. Naturalmente, cuando esta técnica se desarrolló en los teatros del siglo XIX, el objetivo era simular la aparición de fantasmas.
Quien primero pensó y escribió sobre este procedimiento fue el científico italiano Giambattista Della Porta en 1658, creador entre otras cosas de la cámara oscura, antepasado de la cámara de fotos. Luego fueron dos ingleses, uno de los cuales era el inventor John Henry Pepper, los que le dieron forma a la ilusión y empezaron a aplicarla en teatros. Casi 200 años después que Della Porta, lo pusieron en escena exitosamente por primera vez, durante una obra escrita por Charles Dickens.
Desde entonces, el Fantasma de Pepper se ha empleado de las formas más diversas. La aplicación más grande está en una proyección en los parques de Disney, que tiene 27 metros de largo. Se lo usa en innumerables museos e incluso, de forma más discreta, en los teleprompters de los informativos. Los conciertos, como el de Madonna junto a la representación virtual de la banda Gorillaz, han sido su vehículo más espectacular para llegar a todo el planeta. El show de Michael Jackson, que realizó la empresa Hologram USA, costó aproximadamente medio millón de dólares y duró cuatro minutos. El sistema que utilizó esta empresa fue una variante del viejo y querido fantasma. Por un lado se filmó a un doble de cuerpo bailando como Jackson, sobre fondo verde que luego se sustituyó por una escenografía virtual en posproducción. Luego al bailarín se le agregó una versión digital del rostro del cantante, perfectamente animado para cantar la canción que habían elegido. En el escenario la imagen completa fue proyectada sobre una pantalla invisible, que creaba la ilusión de que Michael Jackson nunca había muerto y volvía para convertir a los premios Billboard, que fue donde se ejecutó el acto, en noticia mundial. Pepper y compañía difícilmente habrían podido imaginar que su fantasma iba a evolucionar hasta ese punto.
El político indio Narendra Modi entró dos veces al libro de los récords Guinness cuando proyectó su "fantasma" en muchos lugares a la vez para ofrecer un único discurso. Primero llegó a 53 sitios al mismo tiempo, y el año pasado se superó a sí mismo, llegando a 88, con un sistema de la empresa Nchant3D (que pertenece a la británica Musion, considerada por muchos como la número uno en el mundo).
Carrera de Oriente a Occidente
hologramas2
undefined undefined Tres de los últimos cuatro grandes avances hacia un holograma tal y como los veamos en las películas vinieron de Japón. La empresa nipona Burton Inc. desarrolló un sistema de láseres que se disparan a velocidad infinitesimal hasta puntos determinados en el espacio y queman moléculas para crear brillantes puntos de luz. Los láseres son disparados tan rápido que el ojo no los ve y solo capta la acumulación de puntos de luz en el aire, ordenados como formas reconocibles. Así los láseres pueden quemar la forma de una mariposa de luz que aletea ante los espectadores.
En perspectiva, será el antepasado de lo que pueda verse en el futuro, porque aunque deslumbra solo se trata de una imagen formada por puntos visibles. Y no se puede tocar, porque el láser quema plasma y con eso provoca los pequeños estallidos de luz.
En la Universidad de Tokio, sin embargo, mejoraron el método. Descubrieron cómo disparar láseres más rápido, con una duración de unos pocos femtosegundos cada uno. Un femtosegundo es una millonésima parte de una milmillonésima parte de un segundo, o sea, casi nada. A esa velocidad, los láseres queman las moléculas de tal forma que no dañan la piel de quien toque las explosiones. Por lo tanto, esas imágenes de puntos brillantes en el aire pueden ser tocadas. Este ejemplo y el del holograma táctil que la universidad anunció a fin de año, serían los primeros pasos hacia los teclados holográficos que se veían en la película Minority Report.
Otro paso se acaba de dar en la Universidad de Arizona, donde un pequeño grupo de investigadores desarrolló el prototipo de un sistema que permitirá hacer teleconferencias holográficas con imágenes 3D que no requieran lentes para ser apreciadas. El conferencista es filmado con 16 cámaras y su imagen es proyectada sobre una pantalla transparente. Cada espectador verá al conferencista desde su ángulo, tal y como si lo viera en persona. Della Porta simplemente imaginó el dispositivo y lo describió en uno de sus libros, impulsado por la tendencia de los sabios totales de la época, que inventaban mil y una cosa al estilo Leonardo da Vinci. Pepper y su colega ejecutaron por primera vez el truco para asustar al público que quería ver espectros en escena. Ahora cada empresa que tiene su holograma, en realidad Fantasma de Pepper, desarrolla su propia variante para vender algo distinto y cada vez más espectacular a clientes que buscan mostrar sus productos de formas sorprendentes. Y las universidades compiten para moldear las leyes de la física y crear la ilusión de objetos en el espacio. Mientras tanto, el holograma de Star Wars sigue lejos, como un fantasma perseguido por la imaginación de los científicos, al que no le falta tanto para ser alcanzado.
El verdadero holograma
La imagen generada por un láser y proyectada sobre una superficie con la ilusión de tridimensionalidad es el verdadero holograma. O sea, se trata de una imagen estática. El sistema para obtenerla tiene sus antecedentes en las investigaciones del físico húngaro Dennis Gabor, quien buscaba desarrollar las técnicas de los microscopios electrónicos, y de hecho lo que él aportó todavía hoy se aplica en esa área. En la década de 1960 el láser fue desarrollado completamente y dos científicos de la Universidad de Michigan lograron registrar sus primeros hologramas a base de las ideas de Gabor (quien después se llevó un premio Nobel por su aporte a la holografía).
Las aplicaciones de este descubrimiento han sido tan variadas como sorprendentes. La más común está en los rectángulos que se incluyen en las tarjetas de crédito, que simulan profundidad. También se usan hologramas como imágenes de seguridad en ediciones originales de Blu Ray, sobre pasaportes y en algunos billetes de libras, yenes, rupias y euros. Muchos artistas, lógicamente, han usado la técnica para crear sus obras. Y, en cuanto al potencial, se habla de la Memoria Holográfica como una posible forma de almacenar datos sin las limitaciones de los formatos actuales.
La experiencia en Uruguay
Diego Melo trabajaba en el canal online Link Tevé, cuando recibió la noticia de que les quedaban recursos para tres meses de funcionamiento. Tras un acuerdo con sus socios, resolvió estudiar la técnica holográfica, o más bien del Fantasma de Pepper, y desarrollar un sistema uruguayo. Así, después de un año de investigación auspiciada por la ANII, nació Holograam, una empresa con la que durante varios años usaron esta ilusión para exhibiciones comerciales que llamaron la atención. Uno de los sistemas que ofrecían era una promotora virtual que aparecía de la nada delante de los clientes para hablarles de las bondades de algún producto. Otro era el de las teleconferencias holográficas, y así pusieron a un orador de Estados Unidos frente a un auditorio en Montevideo en vivo y en directo.
Holograam se disolvió y Melo se integró a Hoop, una empresa con la que continúa por una senda similar de investigación y ofrece servicios tecnológicos del mismo tipo. "Los clientes de Uruguay, Argentina, Chile y Brasil tienden a buscar productos a medida, cosa que las empresas consolidadas del hemisferio norte no hacen", explica. "Es una cuestión cultural, ya que en Londres, por ejemplo, hay medidas estándares y los clientes se adaptan porque pueden pagarlo. En mercados como ese, la gente confía en lo que recomienda la empresa y se ajusta a eso. Acá hay que tener cintura para ceñirse a cada pedido. La desventaja de esto es que los productos a medida terminan por ser más caros".