2 de noviembre de 2012 22:01 hs

Martes, 10 y media de la mañana. Unas 40 personas hacen fila en una calle en la parte antigua de la ciudad de Las Vegas, esperando para entrar al World Famous Gold and Silver Pawn Shop, una tienda de empeño que abrió hace 20 años pero que recién hace dos y medio dio la talla de un nombre que la señala como la más famosa del mundo.

El movimiento de la fila no avanza pero la gente no se desespera y aprovecha para sacarse fotos con los carteles que hay afuera del local o con Andy Spyer, el encargado de seguridad que está en la puerta corroborando que nadie ingrese sin permiso. El motivo es lo suficientemente serio como para aguantar la espera: están filmando un nuevo capítulo para el programa de televisión "El precio de la historia", reality que se emite por History Chanel.

Esta escena se repite entre tres y cinco veces al día, siempre que alguno de los que trabaja en el local se topa con alguien que le quiere vender una antigüedad que tiene un valor particular que merezca ser contado en los 130 países donde se emite el programa.

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“Cuando aparece algo de mucho valor, el que lo recibe propone filmar y empieza el rodaje, sea el momento que sea. Cerramos la puerta para no permitir que ingrese nadie más y prendemos las cámaras con la gente que quedó adentro de la tienda. Si quieren, se pueden ir, pero no puede ingresar nadie más”, explicó Andy a El Observador, mientras la puerta permanecía en negro.

Este guardia de seguridad, que aparece en algunos capítulos de la serie, también se encarga de pasar información a la Policía para controlar que la mercadería que les llega no ha sido robada.

Inesperado
Andy relató que quien tuvo la idea de trasladar la tarea diaria de la tienda a un programa de televisión fue Rick Harrison, cofundador del negocio e hijo del patriarca, “el viejo” Richard Harrison. Los acompañan en los capítulos los otros protagonistas del día a día del negocio familiar: Corey Harrison, de la tercera generación de los dueños del local, y su amigo Austin Russell, más conocido como “Chumlee”.

Hace poco Rick declaró en una entrevista que pensó en el programa “para ayudar un poco el negocio”, y se lo imaginó de un par de temporadas. Seguramente nunca previó que toda su sabiduría de historia, ahora mundialmente conocida gracias a la pantalla chica, le iba a garantizar unas 100 compras o ventas diarias.

Tampoco imaginó que iban a tener que recibir a entre 3.000 y 5.000 personas todos los días, que tendrían que contratar a un guardia de seguridad (Andy), organizar filas de gente afuera del local y que podrían darse el lujo de abrir de 9 a 21 y no las 24 horas del día, como antes.

Aprovechado
Con el éxito de El precio de la historia también varió el tipo de gente que visita el Pawn Shop. Mientras que antes era solamente gente interesada en comprar y vender objetos con valor histórico, ahora también llegan miles de personas que solamente quieren curiosear, sacarse fotos con los protagonistas de la serie televisiva o comprar algún recuerdo. Y aquí aparece una nueva veta del negocio que antes no figuraba entre las fuentes de ingreso: la venta de recuerdos y memorabilia.

A medida que fue creciendo la fama del local, se fueron ampliando sus espacios dedicados a la venta de productos alusivos. Hoy se pueden comprar remeras que dicen “Yo amo a Chumlee”, posters con las caras de los Harrison, tazas, vasos de vidrio, mousepads y más.

La gente se arremolina en torno al merchandising y gran parte de los visitantes dejan de lado las guitarras Fender, la Harley Davidson de 1965 o las espadas de samurai que se exhiben en una vitrina en la pared. A la izquierda, en el lugar donde se concretan las transacciones de objetos valiosos, hay apenas una persona.

En cierta medida, el revuelo en torno a las camisetas es justificado por la presencia de Chumlee, que sonríe a la gente mientras posa para las fotografías. Los vecinos de la zona consideran que esto es un golpe de suerte porque no es común que las estrellas estén en el local. Según ellos, desde que se hicieron famosos, los dueños del Pawn Shop ya casi no lo atienden y se dedican solo a actuar para las cámaras cuando tienen que hacerlo. Y dejan que otros reciban la mercadería valiosa y vendan la memorabilia.


"Cuando aparece algo de mucho valor, el que lo recibe propone filmar y empieza el rodaje, sea el momento que sea. Cerramos la puerta para no permitir que ingrese nadie más y prendemos las cámaras”

Andy Spyer, encargado de seguridad del Pawn Shop y secundario en el reality "El precio de la historia

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