El banco estadounidense First Republic no pudo reponerse de la crisis bancaria de marzo pasado. En el primer trimestre de este año, sus clientes retiraron el 58% de los depósitos totales de la entidad. Se trata de un total de US$ 102.000 millones de dólares de los US$ 176.400 millones de dólares que tenía en diciembre de 2022.
La entidad puso en marcha medidas de ajuste que significarán el despido de unos 7.200 trabajadores, equivalente al 25% del total. A través de un comunicado, el First Republic anunció que también bajará la retribución de sus ejecutivos.
Esta entidad financiera ocupaba el puesto número 14 de los Estados Unidos medida por los depósitos que tenía hasta esta crisis.
La sede del banco está en San Francisco y no logró evitar el contagio de la caída del Silicon Valley Bank y del Signature Bank. First Republic reconoció que sufrió una fuga de depósitos “sin precedentes” y que pudo contener la caída por el fondeo de un grupo de entidades estadounidenses, lideradas por JP Morgan que rescataron US$ 30.000 millones que le permitieron terminar el primer trimestre con US$ 104.474 millones.
La estabilización del First Republic fue posible por el rescate que también hizo la Reserva Federal del país. Con esa inyección de depósitos pudo evitar que la fuga continuara. Las acciones de esa entidad se desplomaron en la Bolsa, pero al menos logró evitar la intervención de las autoridades.
Los beneficios de First Republic cayeron un 33% en el primer trimestre y, tras conocerse las cuentas, sus acciones volvieron a caer. La cotización se hundió un 89% desde comienzos de febrero. Este lunes en las horas posteriores al horario habitual de la sesión volvían a caer hasta un 20%.
En la conferencia con analistas financieros en las que no se permitieron preguntas, el ejecutivo del banco Mike Roffler anunció el plan de ajuste con el que esperan recuperar confianza. “En primer lugar, nos estamos centrando en aumentar nuestros depósitos. Para ello, nos centramos en los depósitos asegurados de nuevos consumidores, pequeñas empresas y organizaciones sin ánimo de lucro”.
“En segundo lugar, estamos trabajando para reducir nuestros saldos de préstamos para que se correspondan con nuestra menor dependencia de los depósitos no asegurados. Para ello estamos moderando nuestros volúmenes de préstamos y centrándonos en originar préstamos para venderlos en el mercado secundario”, ha añadido. “Con estas medidas, pretendemos reducir el tamaño de nuestro balance, reducir nuestra dependencia de los préstamos a corto plazo y abordar los retos que seguimos afrontando”, dijo.