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El francés que se aprovechó de una falla para gastar todo el dinero que quiso y terminó preso en Uruguay por estafa y lavado

Con su tarjeta de débito hizo compras por US$ 2 millones pero se le descontaron del banco $ 2 millones

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13 de agosto de 2018 a las 14:58

Adrien (nombre ficticio) llegó a Uruguay en 2012 como parte de su recorrida por América Latina, y para conocer a la familia de su novia uruguaya, sin saber que ese viaje acabaría arrastrándolo a una vida de lujos y excesos. Este informático de 30 años, clase media y sin antecedentes penales, fue detenido en Barcelona en noviembre de 2017, después de haber estado casi cuatro años prófugo de la Justicia uruguaya, que este jueves lo procesó por estafa y lavado de dinero.

Ante la jueza Beatriz Larrieu y el fiscal Luis Pacheco, el hombre reconoció cada delito por el que se lo investiga. Dijo estar arrepentido pero no ser un criminal, sino alguien que se dejó llevar por lo que empezó como un golpe de suerte, y terminó en una cadena de malas decisiones.


Su peripecia comenzó a mediados de 2013, cuando en una tienda de electrónica decidió comprar un Iphone y pagarlo con su tarjeta de débito emitida en Francia. Su sorpresa llegó cuando al ver el estado de cuenta de su banco notó que se le había debitado una cantidad muy inferior al costo de aquel aparato electrónico: por cada dólar que valía el producto, pagó el equivalente a un peso uruguayo.

En vez de avisar a la empresa o a su banco de que había habido un error, decidió quedarse callado y aprovechar la oferta. Días después hizo una nueva compra y una vez más, US$ 100 se le debitaron como si hubiera gastado $ 100 uruguayos.

Debido a un error de la empresa FirstData, que se dedica a procesar las transacciones de tarjetas de crédito y de débito de Master Card y Maestro entre usuarios y comercios, las compras en dólares hechas con tarjetas extranjeras se contabilizaban como si fueran pesos uruguayos. Adrien fue uno de los primeros en descubrir la falla.

En total, la maniobra en la que estuvieron involucradas decenas de personas alcanzó los US$ 43 millones. Cada uno de los que participó de ella descubrió por sus propios medios el error de FirstData y actúo de forma individual. Adrien fue uno de los que más gastó: hizo compras y extrajo dinero por más de US$ 2 millones.

Una historia llena de desmemoria

Por algunos meses, este ciudadano francés supo lo que era tener dinero ilimitado. Compró motos Harley Davison, un vehículo de Citroën Picasso, joyas y relojes lujo. Luego, los vendía a precios muy por debajo del valor del mercado y depositaba parte de ese dinero en su cuenta en Francia, la misma con la que luego compraba aprovechando el error informático.

El casino se convirtió en su cajero automático. Compraba fichas en dólares que de su cuenta se debitaban como si fueran pesos, y las cambiaba para llevarse los billetes verdes. Una parte del dinero la apostaba, otra la gastaba en drogas y alcohol. En el juzgado de Crimen Organizado, Adrien contó que los recuerdos de esa época son borrosos.

En tribunales, varios relacionaron a este hombre con el francés que en 2014 arrojó miles de dólares desde la terraza del boliche Moby Dick, en la zona del puerto de Punta del Este. El fiscal del caso le preguntó si efectivamente era él, pero no pudo dar una respuesta precisa. No lo descartó, pero dijo que no lo recordaba, puesto que durante ese período estaba buena parte del tiempo drogado.

En 2014, cuando FirstData detectó la maniobra y presentó una denuncia ante la Justicia, Adrien volvió a Europa junto a su novia, donde retomó su vida como informático en Barcelona. El dinero que había logrado hacer se había esfumado, y debió ir a una clínica de rehabilitación para tratar su adicción a las apuestas, el alcohol y las drogas.

Su estilo de vida, sus cuentas bancarias y todos los análisis llevados adelante por Interpol confirmaron que ya no le quedaba nada de la fortuna que manejó, y que había retomado su estilo de vida normal. Ante la Justicia, declaró que en todo momento supo que tarde o temprano sería detenido, aunque no hizo nada para evitar ser descubierto: ni cambió su nombre, ni vivió oculto.

El pasado jueves, Adrien volvió al país custodiado por Interpol. Después de contar su historia ante la jueza y el fiscal, fue puesto tras las rejas.

Una causa gigante

Junto con Adrien, otros extranjeros aprovecharon el error de First Data. En total fueron investigadas más de 40 personas, de las cuales nueve ya fueron condenadas.

Según probó la Justicia, hubo empresas que también se vieron beneficiadas por la falla, ya que propietarios de comercios, vendedores y gerentes se aprovecharon haciendo ventas por grandes montos por las cuales recibían una comisión o un beneficio. Es que, aunque a los dueños de las tarjetas débito se les cobraba en pesos, las compañías que les vendían recibían dólares, por lo que solo FirstData salió perjudicada.

Según supo El Observador, el caso sigue siendo investigado y todavía hay más de diez personas que podrían ser procesadas por esta estafa. Muchos de ellos ya no se encuentran en el país.

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