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El grupo de élite del ejército británico que mató a decenas de detenidos afganos

Una minuciosa investigación de dos periodistas de la BBC reveló que agentes del servicio especial aéreo mató a personas detenidas y a también a civiles desarmados durante la ocupación de fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán

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14 de julio de 2022 a las 05:01

Londres está convulsionado por la renuncia de medio centenar de ministros y funcionarios de gobierno que forzó la dimisión de Boris Johnson que, por estas horas, no sabe siquiera quién lo sucederá en la jefatura del Partido Conservador y, en consecuencia, como primer ministro de la Corona. Menos difundido pero también importante es que la ministra del Interior Priti Patel firmó la orden de extradición de Julian Assange a los Estados Unidos, donde enfrenta cargos que le podrían dar condenas de hasta 175 años. Las acusaciones contra Assange son por haber revelado crímenes cometidos por efectivos militares de Estados Unidos durante las ocupaciones de Irak y de Afganistán.

La Justicia de ese país considera que Assange, fundador de Wikileaks (información basada en filtraciones) violó las normas de “seguridad nacional”, los defensores de Assange consideran que puso en evidencia graves violaciones de los derechos humanos con documentación cierta y fuentes irrefutables como la soldado Chelsea Manning, que fue condenada y finalmente logró su libertad.

Si bien la firma de la ministra Patel tiene valor legal, aún resta una instancia para que se frene la extradición de Assange. De ningún modo el largo trabajo de investigación de Hannah O'Grady y Joel Gunter, ambos de la BBC, está relacionado con Wikileaks, pero lo cierto es que saca a luz casos similares en un momento convulsionado. La British Broadcasting Corporation es probablemente uno de los medios más respetados en el planeta.

Lo que O’Grady y Gunter investigaron y se publicó el miércoles 13 es que agentes del Servicio Especial Aéreo (SAS, por sus siglas en inglés), el grupo de élite de las fuerzas armadas de Reino Unido, mataron repetidamente a detenidos y hombres desarmados en circunstancias sospechosas durante su participación en la ocupación de Afganistán.

Los informes sugieren que una sola unidad de las SAS pudo haber matado ilegalmente a 54 personas en un período de seis meses y que el exjefe de las fuerzas especiales no habría investigado esos asesinatos.

La respuesta del Ministerio británico de Defensa replicó que sus tropas "sirvieron con coraje y profesionalismo en Afganistán".

Sin embargo, los periodistas –respaldados por la BBC- tienen información que indica que el general Mark Carleton-Smith, exjefe del SAS, fue informado sobre las presuntas ejecuciones, pero no reportó estos hechos a la Policía Militar Real, ni siquiera después de que este organismo iniciara una investigación.

Es más, el general Carleton-Smith fue ascendido hasta ser jefe del Ejército, cargo al que renunció en junio pasado. Consultado por la BBC “se negó a ofrecer ningún comentario para este reportaje”.

Las evidencias

Los periodistas de la cadena británica accedieron a cientos de páginas de reportes sobre operaciones del SAS, incluidos informes sobre más de una docena de incursiones realizadas por uno de sus escuadrones para "matar o capturar" en la provincia afgana de Helmand entre los años 2010 y 2011.

Efectivos que sirvieron en esa unidad dijeron a la BBC que vieron a sus colegas matar a personas desarmadas durante redadas nocturnas y también “cómo les colocaban rifles AK-47, para justificar su asesinato como enfrentamientos”.

Incluso los testimonios dan cuenta de que “los grupos del SAS competían entre sí por conseguir la mayor cantidad de muertes”. El escuadrón sobre el que la BBC puso la lupa precisamente estaba tratando de lograr un mayor número de "enemigos" abatidos que el logrado por aquel que reemplazó.

Los correos electrónicos internos a los que accedió esta investigación muestran que los oficiales en los niveles más altos sabían de estos crímenes, pero no los informaron a la policía militar, a pesar de que estaban legalmente obligados a hacerlo.

El Ministerio de Defensa dijo que no podía comentar sobre acusaciones específicas. Sin embargo, advirtió que su silencio no debía interpretarse como una aceptación de las acusaciones.

El patrón de los homicidios

En 2019, la BBC y el diario londinense The Sunday Times investigaron una operación conducida en 2012 por el SAS en Afganistán, en la cual fallecieron cuatro niños. Este caso terminó en un juicio en Reino Unido y en una orden al Ministerio de la Defensa para desclasificar documentos sobre las operaciones militares en Afganistán.

Para esta nueva investigación, la BBC analizó informes operativos recién obtenidos sobre las redadas nocturnas del SAS y halló un patrón sorprendentemente similar: las víctimas fueron abatidas por supuestamente sacar armas o explosivos, tras haber sido detenidos por soldados británicos.

Algunos de los casos documentados dan fechas y otras precisiones:

El 29 de noviembre de 2010, el escuadrón mató a un hombre que había sido detenido y devuelto al interior de un edificio, donde "intentó enfrentarse a la fuerza con una granada".

El 15 de enero de 2011, el escuadrón mató a un hombre que había sido aprehendido y devuelto al interior de un edificio, donde "metió la mano detrás de un colchón, sacó una granada de mano e intentó arrojarla".

El 7 de febrero, el escuadrón mató a un detenido que, según dijeron, había "intentado enfrentarse a la patrulla con un rifle". La misma justificación se dio para los tiroteos mortales ocurridos el 9 y el 13 de febrero.

El 16 de febrero, el escuadrón mató a dos aprehendidos después de que uno sacara una granada "de detrás de las cortinas" y el otro "tomara un AK-47 de detrás de una mesa".

El 1 de abril, el escuadrón mató a dos capturados que habían sido devueltos al interior de un edificio después de que uno "levantó un AK-47" y el otro "intentó lanzar una granada".

El número total de muertos durante los seis meses que estuvo este escuadrón en Afganistán fue de tres cifras. Sin embargo, no se informó que ningún agente del SAS resultara herido o lesionado en todas las operaciones analizadas por la BBC.

Un alto oficial que trabajaba en el cuartel general de las fuerzas especiales le dijo a la BBC que había una "preocupación real" por los informes del escuadrón.

"Demasiadas personas estaban siendo asesinadas en redadas nocturnas y las explicaciones no tenían sentido", dijo. "Una vez que alguien es detenido, no debería terminar muerto. Que sucediera una y otra vez estaba causando alarma en el cuartel general. Estaba claro en ese momento que algo andaba mal".

El cruce de los correos electrónicos internos muestra que los oficiales decían que los informes resultaban "bastante increíbles" y hasta consignan una "masacre reciente" del escuadrón.

Alarmas

Un oficial de alto rango del SAS advirtió en un memorando secreto que podrían estar al frente de una "política deliberada" de ejecuciones. La alarma cundió entre los superiores, que encargaron una “rara averiguación formal” de las tácticas del escuadrón. Pero cuando el investigador fue enviado a Afganistán para entrevistar al personal del escuadrón tomó al pie de la letra la versión de los oficiales en el terreno.

El informe de los dos autores de esta investigación aclaran que la BBC “no tiene constancia de que el investigador haya visitado ninguno de los lugares donde se produjeron las redadas ni entrevistó a ningún testigo fuera del Ejército”. Esto es un indicio de que no se habría investigado nada.

Los documentos judiciales muestran que el informe final fue firmado por el oficial al mando de la unidad SAS responsable de los sospechosos asesinatos.

Las pruebas no fueron entregadas a la policía militar. La BBC descubrió que las declaraciones que contenían las preocupaciones se colocaron en un archivo clasificado de acceso restringido para "Información anecdótica sobre ejecuciones extrajudiciales", accesible solo para un puñado de altos oficiales de las fuerzas especiales.

Pese a todas las evidencias de irregularidades y sospechas fundadas de asesinatos, el escuadrón SAS en cuestión fue enviado de nuevo a Afganistán en 2012 por otros seis meses.

Cuando la Policía Militar Real inició en 2013 una investigación por asesinato en una de las redadas realizadas en esa gira, el director de las fuerzas especiales, el general Carleton-Smith, no reportó a ese organismo las preocupaciones que existían respecto al comportamiento del SAS ni les ofreció los hallazgos de la averiguación realizada apenas unos meses antes.

El coronel Oliver Lee, quien fue comandante de los Royal Marines en Afganistán en 2011, le dijo a la BBC que las denuncias eran "increíblemente impactantes" y calificó de "completamente inaceptable" la actitud de los altos mandos de las fuerzas especiales.

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