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15 de marzo 2020 - 5:00hs

El director del MAPI sigue, como el primer día, participando en persona en los nuevos proyectos del museo, lo que en estos tiempos involucra andar juntando basura para un taller que imparte un diseñador industrial de fama mundial, para jóvenes que han estado presos y han sido liberados.

Eso es porque en este décimo año del museo, Facundo de Almeida encontró un respiro como para pensar en la MAPI Tienda y decidió que había que crear objetos únicos de gran calidad que no solo se vendieran en la tienda del MAPI sino que se exportaran a otros museos.

Y entonces llamó a su amigo Alejandro Sarmiento, con quien había trabajado en Buenos Aires (De Almeida es porteño, es uno de esos afortunados que cumplió su sueño de venir a vivir a Uruguay y hasta se nacionalizó). Le propuso lo del taller en el MAPI, Sarmiento le dijo que sí y en eso están.

Sarmiento y sus discípulos ya han creado unos cuantos objetos que están muy bien. La tienda abrirá sus puertas este año, al igual que un estacionamiento robot con capacidad para colocar 114 autos en sus siete pisos y devolverlos a su dueño en dos minutos, en un sistema silencioso, limpio y seguro. Será el primero de su clase en América del Sur.

A fin de año se podrá decir, entonces, que el MAPI se convierte por fin en un museo, porque según su director “un museo sin café no es un museo” y por eso abrió en 2017 MAPI Café, que es un espectáculo por su propuesta gastronómica y eventos especiales y también por su arquitectura y diseño, gracias al estudio de arquitectos Lorietto-Pintos-Santellán, el mismo que se ocupará de la tienda y del estacionamiento, porque “un museo sin tienda no es un museo” y sin estacionamiento tampoco.

Lo cierto es que este sábado (14 de marzo de 2020) ya hace nueve años y 13 días que el MAPI comenzó a cimentar fama de buen museo, dentro y fuera de fronteras. Porque una de sus colecciones, Uruguay en guaraní, hizo una gira por Europa y Asia y fue visitada por 2,6 millones de personas, desde Hamburgo hasta Pekín, pasando por el Vaticano.

Porque el museo ha tenido medio millón de visitantes; porque añadió 4 mil metros cuadrados rehabilitados y restaurados del edificio y 12 salas nuevas de exposición; porque ha realizado 132 exposiciones temporarias, 48 de las cuales llegaron desde el exterior; porque presentó nueve exposiciones propias fuera de Uruguay.

Porque es el único museo de América, a excepción de Estados Unidos, en integrar la Alianza de Museos de la Ruta de la Seda, un grupo de 150 instituciones entre las que se encuentran algunos de los museos más importantes del mundo, junto a un centenar de China.

Porque tiene un programa educativo para escolares y liceales que ha alcanzado los 250 mil participantes; porque hubo un crecimiento del 1.000% en las visitas entre 2010 y 2019.

Porque es el primer museo uruguayo en obtener el premio Iberoamericano de Museos; por haberlo obtenido en siete ediciones. Porque ingresaron 15 nuevas colecciones y 3.800 objetos nuevos al acervo.

A mí lo que más me asombra es la gran calidad de todas las propuestas del MAPI. Cada invitado a dar un taller, un curso o una conferencia tiene un nivel muy alto; cada espectáculo o muestra que se ofrece es muy buena (Tiempo de sueños, la exposición de arte indígena de Australia que exhibe ahora mismo es extraordinaria).

De Almeida no tiene problema en revelar el secreto: “Yo aprendí que no se debe hacer un proyecto pensando en el presupuesto porque el presupuesto es escaso y entonces el proyecto será de baja calidad. Y con un proyecto de baja calidad no conseguís financiación”.

De hecho, el presupuesto del MAPI se triplica cada año con la aparición de espónsores de cada proyecto, porque son de muy buena calidad.
Otra es que hay que ejercer la imaginación: “Se trata de unir extremos que nadie se había imaginado que se podían unir”. 

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Facundo de Almeida arte Member

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