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El libro que toma la crisis de 2001 en Argentina y la convierte en una historia de ciencia ficción

El año del desierto, de Pedro Mairal, es una sólida novela

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07 de julio de 2018 a las 05:00

Como si fuera un enfermo crónico, un resignado epiléptico que alterna breves períodos de paz con furiosas convulsiones, Argentina ha terminado por naturalizar las sucesivas crisis sociales y económicas que la golpean sistemáticamente desde hace décadas. Pero nunca se estuvo tan cerca de la debacle como en 2001, cuando en medio de una crisis brutal las hordas decidieron comenzar a saquear comercios por todo el territorio.

En El año del desierto, de Pedro Mairal, esas hordas de ciudadanos hambrientos y furiosos del interior de Argentina atacan Buenos Aires y traen como resultado la llamada "intemperie", un tsunami apocalíptico que transforma ciudades en baldíos, donde el prójimo pasa a ser el enemigo número uno y la civilización un estamento a destruir a como dé lugar.

Pero lo verdaderamente interesante de ver es cómo Mairal (Una noche con Sabrina Love, El gran surubí, La uruguaya) se las arregla para, sin caer en la ciencia ficción, subvertir el orden natural de las cosas. El argentino lo logra a través de un recurso magnífico, que es un progresivo viaje hacia el pasado, una deconstrucción de la historia, que hace que la moderna Buenos Aires vaya paulatinamente retrocediendo hasta su fundación misma y aún hasta la llegada de los españoles al continente.

Con una prosa nada lírica, absolutamente verosímil y pegada a los hechos, el autor consigue que el lector acepte acompañar a Laura, la sufrida protagonista, en un viaje que pretende demostrar la escasa distancia que aún hoy separa al hombre de la barbarie.

Los sobrevivientes de los ataques viven en edificios destruidos, conviven con familias extrañas en un mismo apartamento y deben cambiar de profesión ante la nueva realidad: de ingeniero a vigilante de seguridad, de arquitecto a matón o de secretaria a prostituta, como le pasa a Laura en un capítulo genial.


Y poco a poco la historia comienza a retroceder. Desaparece primero la televisión, después la radio, el fútbol y más tarde la electricidad. Ya no se trabaja 8 horas sino 12, las calles recuperan sus antiguos nombres. Corrientes vuelve a ser de un solo carril, las mujeres no pueden trabajar y luego tampoco podrán votar. Y así hasta retroceder a las tribus indígenas y la ausencia total de derechos y de civilización, porque Mairal los presenta como unos verdaderos animales alejados de toda imagen benévola.

A todo esto se suman las aventuras de la protagonista, que carga con su padre enfermo a cuestas, que ha perdido a su novio durante la catástrofe y que debe eludir mil peligros mortales mientras busca sobrevivir en territorio hostil.

A lo largo de toda la novela sorprende el equilibrio entre lo particular y lo general, entre la protagonista y su entorno. No hay baches ni páginas de relleno. Las aventuras, cada vez más peligrosas, son contadas por Mairal con idéntica intensidad, lo que acrecienta la sensación de verosimilitud, fundamental en este tipo de libros.

Ese tono parejo, que va al todo y no a las partes, hace que la novela sea muy sólida. Hay, aquí y allá, algunos toques de humor negro que funcionan como válvulas de escape, pero en general se trata de un libro sin concesiones, que pega duro y parejo. Ni siquiera las hay para la protagonista, que no es un personaje exuberante sino todo lo contrario. Una mujer que pasará de un presente tolerable a una situación de degradación constante, que la llevará a conectarse con su lado más animal y salvaje.

El año del desierto confirma el talento literario de Pedro Mairal, que ha urdido una gran novela apocalíptica pero tirando hacia atrás en vez de hacia adelante. Parece un truco barato, pero no lo es. Detrás hay un montón de literatura y una enorme convicción a la hora de contar una historia fantástica.

El año del desierto

De: Pedro Mairal
Editorial: Emecé
Páginas: 316
Precio: 630
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