La compleja interna del histórico Partido Socialista (PS), colectividad de izquierda que cumplió 100 años en 2012 y que es fundadora del Frente Amplio (FA), se terminó de convulsionar en los últimos días con un movimiento típico del presidente José Mujica, tanto por la forma como por la sustancia. Sin consultar a nadie de la orgánica del sector, el mandatario –en su derecho y potestad– ofreció al economista Alejandro Antonelli el cargo de viceministro de Economía y Finanzas. Ello no solo molestó a la corriente mayoritaria del PS, denominada “renovadora”, que tiene como figuras visibles al secretario general Yerú Pardiñas, a Eduardo Fernández y Mónica Xavier, sino que reavivó la disputa interna con la otra corriente conocida como “ortodoxa”, y que sigue la línea histórica del fallecido Reinaldo Gargano, a la que pertenece Antonelli.
Aunque la decisión del presidente todavía no es oficial, la polémica pública se desató entre los socialistas y el presidente, algo que tiene antecedente en las declaraciones de Mujica en el recordado libro Pepe coloquios, escrito por el periodista Alfredo García. En esa publicación, el líder tupamaro aseguró que los socialistas son “una máquina de conseguir cargos”. Anoche, una fuente del gobierno confirmó a El Observador que la designación de Antonelli no tiene marcha atrás. El presidente prefirió demorar el nombramiento para que baje la tensión.
Nadie se cree en el FA que Mujica no midió las consecuencias que tendría el nombramiento de Antonelli, un economista de larga trayectoria en el puerto y muy cercano a Roberto Conde (exvicecanciller, ahora senador) y Daniel Olesker (ministro de Desarrollo Social). Es que con su designación, la minoría del PS se queda con un puesto de jerarquía en Economía, y deja afuera a la otra corriente socialista. La bronca de los socialistas renovadores no pasó desapercibida. Tampoco las recriminaciones con sus compañeros del otro bando en la interna.
El viernes 3 de mayo, cuando la noticia del nombramiento de Antonelli comenzó a circular en ámbitos del gobierno, fuentes socialistas del ala renovadora transmitieron a El Observador su sorpresa por la novedad. Figuras de importancia en la orgánica no estaban enteradas de la designación, ni siquiera el secretario general. Cuando se desayunaron de la noticia, no encontraron explicación sobre por qué Antonelli, un economista de perfil bajo y aparente poca aspiración política, escaló de esa forma.
Ayer jueves, Mujica y la diputada Daisy Tourné protagonizaron un cruce en duros términos. El lunes pasado, cuando se reunió el PS, los dos bandos se vieron las caras y se sacaron chispas. En un intento de ocultar la interna, Pardiñas desestimó las diferencias. Pero la realidad mostró que mientras los ortodoxos se juntaron para festejar con pizza y vino la designación de Antonelli, los renovadores masticaban bronca por las redes sociales.