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El rezo de un jockey y el milagro después de 25 años

La peculiar reacción del jockey Mike Smith luego de ganar el Preakness Stakes

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23 de mayo de 2018 a las 04:30

Quienes el sábado hayan visto en su casa o por las pantallas de Maroñas Entertainment el Preakness Stakes, segunda carrera de la triple corona del turf estadounidense, constataron algo muy peculiar ocurrido apenas el caballo ganador, Justify, cruzó la línea de llegada.

La reportera a caballo que en estas instancias tradicionales del turf mundial entrevista al jockey cuando el esfuerzo de la dura brega aún está presente en su rostro y en el cuerpo del animal, se encontró con una situación que superó su buena preparación profesional.

Mike Smith, jockey de 52 años de edad, veterano en estas lides y que desde 1990 integra el National Museum of Racing and Hall of Fame (Museo Nacional de Turf y Salón de la Fama), estaba rezando encima del hermoso pingo, levantando sus manos al cielo en señal de agradecimiento.

La periodista le hizo a Smith dos preguntas específicas sobre la carrera, una intentando reemplazar el poco efecto de la anterior, pero el jockey continuó orando por un par de minutos, en una escena que resultó extraordinariamente profunda, aderezada por destellos de poderosa espiritualidad que se ven en público muy de vez en cuando.

Finalmente el jockey salió del momento de trance y gozo y dijo que solo tenía palabras de agradecimiento "al buen Señor". La periodista, que pasó con sobresaliente la prueba de profesionalismo, solo atinó a felicitarlo, evitando destruir un momento de epifanía, en el cual el silencio fue el encargado de decir todo lo profundo que podía decirse en ese momento.

Hacía 25 años que Smith no ganaba el Preakness, y el sábado 9 de junio va por lo casi imposible, ganar la última prueba de la Triple Corona, el Belmont Stakes, la más larga de las tres, con un caballo que desde su debut el 18 de febrero pasado ha ganado las cinco carreras que corrió. El sábado, tal como lo informó su jockey, Justify terminó cansado debido al continuo trajín, pero igual pudo salir vencedor.

Dice el dicho que "la fe mueve montañas". Tener fe, de hecho, es un milagro por sí solo, una bendición. Smith dijo que, gane o pierda el 9 de junio, solo tiene agradecimientos para con Dios por haberle dado la oportunidad de ser el jockey de un caballo de los que aparecen en muy raras ocasiones.
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