El cacheo en la puerta 10 de la Ámsterdam, donde estará la barra de Peñarol, es intenso. Agentes de la Guardia Republicana se toman unos cuantos segundos en palpar abrigos y revisar bolsillos. A un hincha le encuentran marihuana y no lo dejan entrar. Otros, por el humito que sube al rato, pudieron pasar algo. Pero no ingresaron banderas de Nacional ni elementos provocativos. La Policía extremó los controles y volvió, antes de que empezara el partido, a la tribuna. Después de muchos años, el Estado recuperó la Ámsterdam, y los hinchas, tranquilidad.
El sheriff volvió al pueblo
Los controles en la tribuna Ámsterdam fueron rigurosos y no hubo incidentes