Los últimos dos años estuvieron marcados por las limitaciones a la movilidad y las empresas encontraron en los programas de videochat, la solución para hacer reuniones de negocios. Pero ahora que las restricciones por la pandemia ya no son un problema tan relevante, los ejecutivos retoman los viajes por trabajo y reactivan la hotelería de lujo en Montevideo.
“La reactivación del turismo corporativo que hemos tenido este año está muy por encima de lo que preveíamos”, dijo a Café & Negocios el director de Ventas y Marketing del hotel Hyatt Centric Montevideo, Andrés Fernández. De hecho, después de Carnaval el segmento de viajes corporativos explotó, y no solamente hubo interés por parte de los viajeros individuales por el hospedaje, sino que también se mostraron interesadas las empresas en servicios para reuniones, pequeñas convenciones y congresos.
Actualmente la ocupación de los hoteles ya alcanza un 60%, según el secretario general de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU) y gerente general para Uruguay de Hilton, Agustín Maddocks. Sin embargo, la tarifa está rezagada a un 40% menos de su valor en 2019. “En el mercado se habla todo el tiempo de ocupación pero no de tarifas, y es una variable que tenemos que mirar para calcular los ingresos por habitación disponible (RevPAR). La combinación entre una ocupación que sube de manera sostenida y una tarifa que no logra recuperar, termina dando un promedio negativo en comparación a los niveles pre pandemia”, explicó Maddocks.
Para ejemplificar, desde Hyatt Centric Montevideo dijeron que cerraron los primeros cuatro meses del año arriba del 70% de ocupación —igual o mejor que prepandemia—, pero todavía están trabajando en recuperar tarifa, porque la rentabilidad del negocio está vinculada al precio por el que venden sus habitaciones.
“El trabajo de bajar tarifa es muy rápido y el de subir es muy lento”, justificó el gerente general el hotel, Pablo Pesce. Luego, explicó que, por las lógicas del mercado, cuando hay poca demanda y mucha oferta, se entra en una escala descendiente de tarifas y eso es lo que está sucediendo dado que durante dos años la plaza bajó la tarifa para captar a todos los negocios disponibles.
Acompañando las dificultades ocasionadas por la pandemia, Maddocks dijo que los hoteles también se enfrentan a un problema en sus costos porque sus precios están en dólares, y el peso uruguayo se apreció en el primer trimestre de 2022 un 7,2% frente al dólar. Además, la inflación a año cerrado en abril fue de 9,4%. Ante tarifas en dólares con una moneda local que se aprecia y una inflación que sigue subiendo, los hoteles reciben menos pesos por los mismos dólares que cobraban antes. “Es un tema que tenemos que mirar de cerca porque ya las tarifas estuvieron rezagadas el año pasado, están rezagadas este año y esta coyuntura de disparidad entre la apreciación de la moneda y la inflación, hace la brecha mucho más grande”, señaló.
Aunque el negocio de los hoteles todavía no es rentable por problemas de la tarifa, en los últimos meses ha crecido el volumen de visitantes en forma exponencial gracias al turismo de negocios.
Las características de la estadía
Además del impacto en las tarifas, la pandemia cambió las características del hospedaje de los clientes corporativos.
Según Pesce, varió la extensión de la estadía. Antes de la pandemia existía el viaje corto, con estadías de dos días aproximadamente y mucha cantidad de viajes en un mes. Ahora hay menos viajes pero se mantiene la cantidad de noches en promedio porque quienes se trasladan lo hacen por un período más largo.
“Se duplicó la cantidad de noches de estadía de la gente”, dijo Fernández. Eso ha llevado a que los hoteles tengan más ingresos en la parte de servicios de apoyo como restaurante y bar porque, al estar más tiempo en la ciudad, los viajeros de negocios están más tiempo en el hotel y consumen más. En la misma línea, se expresó Maddocks y afirmó que el hotel se adaptó a lo que buscan los clientes, por ejemplo, abriendo el restaurante para el desayuno, el almuerzo y la cena.
“A las personas que viajan por trabajo les gustan este tipo de hoteles porque tienen actividades a la noche”, señaló el gerente general del Costanero MGallery, Francisco Lorente. “Muchas veces no salen del hotel porque encuentran todos los servicios que necesitan”, añadió.
¿Desde dónde vienen?
El regreso de las reuniones a la presencialidad fue más rápido de lo que los ejecutivos de los hoteles esperaban. La estabilidad política y social que tiene Uruguay —que siempre ha sido favorable para el turismo de negocios— fue un factor clave. Pero además, para Fernández y con respecto al Hyatt Centric Montevideo, eso tiene que ver con que los mercados que alimentan su hotelería son regionales: el 75% de su negocio proviene de Argentina y Brasil. “Al ser un negocio tan regional reactiva mucho más rápido que el que tiene que hacer ocho o más horas de avión, o pasar por determinados protocolos a la entrada o salida de los países”, sostuvo.
En el Costanero MGallery la situación es similar. El mayor porcentaje de huéspedes de negocios —que representa entre el 25% y 30% de su ocupación actualmente—, es de los mismos países vecinos. Luego, hay una cuota menor que son de Estados Unidos y Europa.
Por su parte, Maddocks dijo que en Hilton tienen más huéspedes de negocios locales que viajan del norte y centro del país y que, al estar alejados de la capital, pasan algunas noches en el hotel.