En los debates entre economistas, cada día queda más claro que la verdadera elección que viene no es entre Scioli y Macri, ni entre populismo y republicanismo, ni entre el "modelo K" y modelo liberal. Hay otra elección que ocupa mucho menos espacio en los medios de comunicación y sobre la que casi nunca preguntan los encuestadores, pero que es el verdadero dilema al que se enfrentará el país a partir de diciembre: shock o gradualismo.
Es un debate soterrado, dado que los asesores de imagen les tienen prohibido a los candidatos hablar abiertamente sobre cómo se realizará el inevitable aumento de las facturas de gas y electricidad. Tampoco se puede hablar sobre a qué velocidad se deberá producir la inevitable devaluación.
¿Ajusta quien quiere o quien puede?
Lo cierto es que, por más que los candidatos prefieran hablar de generalidades, en los ámbitos académicos y empresariales se da por descontado que habrá correcciones al actual rumbo económico.Los defensores del gradualismo argumentan que es el único camino políticamente aceptable. Y hay algunos que hasta se muestran convencidos de que nada mejor que un gobierno "populista" para hacerlo. A fin de cuentas, el kirchnerismo ha aplicado políticas de mercado en sectores como el de las naftas, donde se acercó a los precios internacionales recién después de la reestatización de YPF.
Elección argentina: la cuestión es entre shock o gradualismo
En el ámbito empresarial se descuenta que será inevitable un ajuste