El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO / ROBERTO CAVA DE FEO

Embajadora, embajador

El uso correcto de la lengua española para referirse y dirigirse a quienes detentan el mayor rango del Servicio Diplomático

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03 de agosto de 2018 a las 05:00

Aunque no es un tema de conversación frecuente, algunas veces escuchamos, por ejemplo, que "el Embajador acudió al Palacio Santos" o que "en representación de su país, una embajadora extranjera hizo entrega de un cuadro a un liceo".

Me parece que la mención de los términos "embajadora" o "embajador", nos lleva a ámbitos un poco lejanos de la vida corriente. No obstante y aunque no nos corresponda recibir o tratar directamente a esas personas, bueno es recordar qué son y qué hacen. Si estuviéramos en una clase de Derecho Internacional, escucharíamos la definición clásica que expresa: "Persona con el mayor rango en el Servicio Diplomático, que representa ante otros Estados al Estado que lo nombra".

Aunque no existíamos como Estado en 1815, la llamada Convención de Viena de ese año, estableció para siempre la igualdad jurídica de los Estados. Por eso -y soy reiterativo- nuestro país posee la misma igualdad como Francia o los Estados Unidos de América. Por eso, la República Oriental del Uruguay goza de los mismos derechos y obligaciones sin importar ni la extensión geográfica, ni la población, ni la riqueza del suelo.

Uruguay como Estado soberano e independiente, es representado internacionalmente por sus embajadores. El Servicio Exterior con su nombre muy apropiado, recuerda que sus miembros se desempeñan al servicio de la Nación. Ellos saben que con lealtad y obediencia se deben únicamente a la Nación. No será quizás esta nota la que profundice acerca de nuestro Servicio Exterior.

Quizás colaboren para una cabal comprensión, los términos de un reciente comunicado de prensa acerca de nuestros representantes en el exterior. Dice así: "Son designados para el cumplimiento de la misión que la República les encomienda. Están al servicio de la Nación con entera independencia de personas, grupos políticos o partidos. Su lealtad y obediencia se deben únicamente a la Nación y a su Gobierno, conforme a la Constitución, las leyes y los reglamentos y demás disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo".

Pero vuelvo a un principio del cual no me he apartado. Me parece que ante la presencia de un embajador o de una embajadora, no debemos anteponer un "señor embajador" o "señora embajadora". Procedemos así con los facultativos de la salud y los tratamos de "doctora" o "doctor". En algunos países, los embajadores reciben el tratamiento de "Excelencia". Quizás suena extraño porque estamos acostumbrados a una mal denominada sencillez que nos lleva a evitar el tratamiento de "Eminencia" a nuestro Cardenal Sturla. Para él usamos un modestísimo "Monseñor" contrariando los usos internacionalmente aceptados.

Las personas que se desempeñan en hotelería acostumbran a usar con corrección el tratamiento a un "embajador" y dicen: "Por favor, Embajador, firme la tarjeta de su ingreso". En cambio, cuando una embajadora o un embajador concurren a una ceremonia en el ámbito educativo, es frecuente escuchar: "nos honra con su presencia el señor embajador de Francia" . Lo correcto es: "nos honra con su presencia el embajador de Francia". También y por uso incorrecto, a veces se trata de "embajadora" a la esposa de un embajador. Parecen cosas nimias pero ponen en evidencia nuestro buen manejo de la lengua española.

Uruguay posee el Instituto del Servicio Exterior IASE. Allí y por medio de un concurso es posible acceder a la carrera diplomática.

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