El juicio de Reinhold Hanning, de 94 años, antiguo guardia del campo de concentración de Auschwitz y acusado de complicidad en la muerte de miles de personas, se inició este jueves en Detmold, en el oeste de Alemania.
Debido a la enorme atención mediática que suscita, y al número de partes civiles -unas 40, procedentes de varios países-, el juicio no se celebra en la sede del tribunal sino en un local de la Cámara de comercio e industria, alejado del centro de la ciudad.
El año pasado fue también juzgado Oskar Gröning, excontable de Auschwitz. Otros dos antiguos miembros de las SS serán procesados a fines de febrero en Neubrandenburg y luego en abril en Hanau.
"La edad no tiene ninguna importancia", estimó en la prensa el fiscal Dortmund Andreas Brendel, a cargo de la acusación contra Hanning. La justicia alemana "debe a las víctimas y a sus familiares" juzgar los crímenes del III Reich.De los 6.500 SS del campo que sobrevivieron a la guerra, menos de 50 han sido condenados, en un ambiente caracterizado en Alemania por el deseo de pasar página, y además debido a la fuerte presencia de exnazis en la magistratura.
Hanning, un joven obrero que entró en las Waffen SS en julio de 1940, fue transferido a inicios de 1942 a Auschwitz. Fue miembro de las Totenkopf, una unidad de las SS cuya insignia era una calavera, trabajó en el campo de base Auschwitz-I y supervisaba a veces la llegada de prisioneros al campo de Birkenau.
Aunque tenga la palabra este jueves, nada indica que hable. A diferencia de Oskar Gröning, que testificó en un texto distribuido a los medios para "luchar contra el negacionismo", antes de pedir perdón en el juicio a las víctimas, Hanning jamás ha aludido en público a su pasado.