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Empresas de la alimentación en caída libre y compleja relación con los sindicatos

Tienen menos producción, personal en el seguro de paro y se enfrentan a fuerte ingreso de productos importados

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27 de junio de 2018 a las 05:00

La industria de elaboración de alimentos arrastra varios meses de caída y la perspectiva en el sector lejos está de ser positiva. Las empresas acusan el descenso de la producción, envían personal al seguro de paro, tienen problemas de relacionamiento con los sindicatos y cada vez se sienten menos competitivas ante la gran oferta de productos importados.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la producción del rubro de elaboración de alimentos y bebidas lleva diez meses de descenso consecutivos. El deterioro comenzó en julio del año pasado cuando la actividad de este sector cayó 4,5% y de ese mes hacia adelante no se volvió a recuperar. Los dos peores registros los tuvo este año: en enero descendió 12% interanual y en marzo 11,8%. El último dato de abril mostró una retracción del 5,3%.

Además, según los datos oficiales, en el acumulado del primer cuatrimestre del año la producción cayó 9,4%. Los malos resultados también se trasladan a las horas trabajadas y el personal ocupado. En ese mismo período, se verificó una retracción de 2% de las horas ocupadas mientras que cayó 1,8% la mano de obra requerida para cumplir con la producción.

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La visión de los empresarios

El presidente de la Cámara Industrial de la Alimentación (Ciali), Fernando Pache, dijo a El Observador que en los últimos dos años se profundizó la llegada de artículos importados que hizo disminuir la producción nacional y a su vez generan capacidad ociosa en las empresas.

Pache identificó a los altos costos para producir y al relacionamiento con los sindicatos como aspectos principales que perjudican el mejor desempeño de las empresas de la alimentación.

Su compañía produce básicamente cacao y derivados y actualmente se encuentra en Alemania en viaje de negocios. "Acá en Alemania, en el mismo rubro que mi empresa los productos son 20% más baratos; hay temas de costos y de productividad que no son menores", expuso el empresario. En ese sentido, agregó que "hay varias fabricas con personal en el seguro de paro y otras han preferido traer ciertas líneas de producción directamente elaboradas en Brasil".

En tanto, Nelson Penino, directivo de la Ciali y propietario de Penino & Corona señaló a El Observador que no son muchas las razones para explicar la menor actividad de la industria. "Es básicamente una: aumenta la importación de productos que compiten con lo que se fabrican a nivel local; cada vez hay más variedad y lentamente va bajando la producción", sostuvo.

El empresario expresó que ese motivo hace que la industria sea cada vez menos competitiva. En el caso de su producción, golosinas en general, su mayor competencia llega desde Argentina. "Hasta hace un tiempo estábamos parejos; hoy nuestros precios están un 18% por encima de nuestra principal competencia importada", informó.

La perspectiva de Penino no es buena. "Se supone que esto va a continuar así, no vemos un cambios sustancial; muchas de nuestras marcas son tradicionales y tienen su público, pero cada vez se hace más difícil", afirmó.

Barraca Deambrosi tiene su línea de alimentos que incluye sopas prontas, jugos de frutas, sal y salsas de tomate y también ha sentido la baja de la actividad. El director de la empresa Joaquín Deambrosi informó a El Observador que en el primer trimestre del año la producción cayó 10% con respecto al mismo período de 2017.

Además también disminuyó la cantidad de horas trabajadas. En los tres primeros meses del año pasado ses cumplieron 65.000 horas comunes y 3.500 extras. En el primer trimestre de 2018 fueron 60.000 y 2.000, respectivamente. "El porcentaje en las horas extras es más alto porque es lo primero que se busca bajar", dijo el empresario. En este escenario, la compañía debió enviar personal al seguro de paro.

"El mercado está muy competitivo, con productos importados y también algunos locales que no sabemos cómo están haciendo con los precios", mencionó.

El costo para producir es uno de inconvenientes que enfrenta la empresa. Deambrosi explicó que muchos de los alimentos son en tetrapack y el papel de envase viene de Argentina con un alto costo en dólares. Lo mismo sucede con la pulpa de tomate concentrada procedente de Chile.

Indicó que un termómetro de la menor actividad lo manejan los vendedores. "Ellos ven que los comercios están cerrando negocios por menos volúmenes, no se quieren llenar de mucha mercadería por las dudas que aparezca otra oferta, manejan stocks más chicos para no meter tanta plata", relató.

Otras fuentes del sector indicaron que la retracción del consumo es otro elemento que complica la situación de las empresas. Pero no es el punto más complejo. Uno de los consultados también apuntó a la importación de productos, en este caso los llegados desde Brasil. Indicó que compañías "serias" de ese país venden su mercadería a precios razonables.

Sin embargo, agregó que algunas importadoras locales ingresan artículos alimenticios a "precios ridículos". Ejemplificó que una línea de galletitas dulces producida en Uruguay tiene un precio en supermercados de $ 70. La misma llegada de Brasil y en un paquete de mayor cantidad vale alrededor de $ 30. Por ese motivo, señaló que en el rubro de galletitas dulces antes la participación en el mercado de productos importados rondaba el 10% y ahora se acerca al 40%.

Relacionamiento con los gremios

Pache entiende que hay dos mundos en Uruguay: el de los sindicatos y el industrial. "El país sindicalizado tiene una visión absolutamente diferente al país industrial. Arremete contra lo que sea convencido de que a los industriales les sobra tanto el dinero que hay mucho para pedir", afirmó.

"Esa convicción es tan grande que aun así vean que las fábricas se cierran o disminuyen sus líneas de producción nacional y sustituyen por importación, no hay manera de que les entre en la cabeza que eso redunda en la disminución de puestos de trabajo; no les entra en la cabeza ni les importa", remarcó el empresario.

Sostuvo que actualmente "los sindicatos quieren trabajar menos que las pocas horas que ya trabajan". Las perspectivas de Pache para el futuro no son buenas. "Hay que resignarse, las cámaras reclaman en forma permanente, pero el gobierno deja que esto suceda y la solución del empresario para tener rentabilidad no es más ni menos que disminuir la producción nacional y pasar a producir fura del país", expresó.

Por su parte, el dirigente de la Organización Nacional de Obreros del Dulce y Ramas Afines (Onodra), Luis Ferraz dijo a El Observador que "a muchas empresas grandes les conviene a veces la conflictividad porque compiten entre ellos, mueren las medianas y van quedando las mas grande".

"Los trabajadores somos conscientes de que se perjudica a la empresa cuando se hace una medida, pero es la herramienta que tenemos para presionar que ciertas empresas adquieran conciencia que los trabajadores de la alimentación están ganando un salario por debajo que el general", indicó.

El dirigente informó que una remuneración media en la industrial del dulce es de $ 25 mil nominal y el mínimo está en $ 16 mil. "Muchas veces las empresas dicen: si toman estas medidas cerramos. Pero no cierran, porque saben que tienen la seguridad que los convenios que se firman en los Consejos de Salarios se respetan, más allá de alguna escaramuza de las empresas o los sindicatos", señaló.
Ferraz mencionó que el principal problema entre ambos bandos es el relacionamiento.

"Es lo que está llevando a muchos conflictos. Los empresarios a veces no se enteran de los pormenores y los mandos medios dificultan; hoy hay un problema de relacionamiento del trabajador con los mandos medios", puntualizó el dirigente.

Por último, adelantó que para esta ronda salarial la principal reivindicación es la reducción de la jornada de trabajo sin pérdida salarial.

Bimbo, el último conflicto


Durante meses la empresa Bimbo mantuvo un cortocircuito con el sindicato de trabajadores de Los Sorchantes, una de sus empresas. La diferencia surgió ante la decisión de la compañía de dejar de producir las "rapiditas" y tercerizar una parte del transporte de mercadería.

Hubo retiros incentivados y el resultado fue que cerca de una decena de trabajadores debían ser despedidos. Durante varios días se efectuaron reuniones en el Ministerio de Trabajo. El jueves pasado, la empresa comunicó que había llegado a un acuerdo luego de varios meses de negociaciones bipartitas y tripartitas.

Fuentes de la empresa indicaron que mediante el diálogo se "había logrado mitigar el impacto de las medidas de reestructura que se implementaron para revertir la pérdida de competitividad de la empresa".

Añadieron que luego del acuerdo con el sindicato no se tuvo que recurrir a ningún despido. Bimbo ya había alertado que las operaciones de la empresa en el país habían sufrido el impacto de los altos costos operativos que tuvieron como consecuencia una pérdida de competitividad.



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