La depresión afecta a unos 350 millones de personas en el mundo. Sin embargo, el conocimiento que se tiene sobre el puzzle de mecanismos biológicos que la provocan, es muy precario. Los fármacos que se utilizan para tratarla actúan, un poco a ciegas, sobre una serie de interruptores del cerebro que regulan el funcionamiento de los neurotransmisores (como la serotonina o la noradrenalina), sustancias responsables de nuestro estado de ánimo. Pero las piezas que se tienen del rompecabezas son pocas, y este tipo de fármacos solo funcionan en dos terceras partes de los pacientes.
Encontrado un nuevo interruptor que desencadena la depresión
Un nuevo estudio ha identificado en ratones el papel clave de una proteína en los procesos biológicos que se dan en una zona del cerebro asociados a la depresión. El hallazgo podría ayudar a desarrollar nuevos fármacos en el futuro