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Encuentran relación entre aumento del caudal del río Uruguay y cianobacterias

La Unidad de Calidad del Agua de la IMM trabaja en un proyecto que permita anticipar la aparición de cianobacterias en las costas de la capital

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27 de febrero de 2019 a las 05:04

Aunque no es un fenómeno nuevo, la frecuencia en la que aparecieron cianobacterias en las costas uruguayas en lo que va de la temporada 2018-2019 llamó la atención de los investigadores de la Intendencia de Montevideo (IMM) que se dedican a analizar la calidad del agua de las playas de la capital. 

La Unidad de Calidad del Agua de la IMM -que trabaja a los pies del faro de Punta Carretas- toma desde hace varios años y de forma semanal muestras de las aguas de Montevideo. En temporada estival, que va desde el 15 de noviembre al 31 de marzo, se realizan cuatro muestras por semana, mientras que en el resto del año se hacen con una frecuencia semanal. 

En lo que va del verano se sucedieron los días en los que las playas de Montevideo amanecieron con banderas sanitarias que alertaban a la población sobre los riesgos de ingresar al agua. Aunque esta alerta no está prevista solo para cuando hay cianobacterias, esta fue la razón más frecuente en enero y febrero. El contacto con la floración de cianobacterias tiene efectos tóxicos leves, moderados y graves para la salud, según la Comisión Administradora del Río Uruguay. Estos pueden consistir en picazón, ardor, náuseas, irritación de mucosas, oídos, nariz y ojos; malestar digestivo, vómitos, diarrea, alergia, mareos; hemorragia hepática, insuficiencia renal, insuficiencia respiratoria y neumonía. 

La Unidad de Calidad del Agua, a cargo de la ingeniera química Jimena Risso, encontró que existe una relación directa entre el aumento del caudal del río Uruguay y la aparición de cianobacterias en las playas de Montevideo. Esta relación también se puede extender a las costas de Canelones, Maldonado y Rocha, ya que cuando el caudal es muy grande y no hay vientos del este que contengan esas corrientes, las cianobacterias pueden trasladarse hasta allí. 

Risso explicó en diálogo con El Observador que en la temporada 2009-2010 también se registraron cianobacterias en las playas de Montevideo con una mayor frecuencia. En esa temporada la investigadora pidió a la represa de Salto Grande que enviara de forma diaria los datos del caudal de agua. Con esos registros, comprobó que días antes de la aparición de cianobacterias en la capital "había habido un aumento interesante del caudal del río Uruguay". Hace diez años, el caudal del río había alcanzado los 10 mil metros cúbicos por segundo. Esta temporada, en tanto, alcanzó los 25 mil metros cúbicos por segundo, lo que explicaría por qué la presencia de cianobacterias se registró a lo largo de 500 kilómetros de costa, desde Carmelo hasta La Paloma. 

El biólogo Daniel Sienra, encargado de coordinar los monitoreos de la Unidad de Calidad del Agua, apoyó esta hipótesis y aseguró que cuanto mayor es el caudal del río Uruguay, mayor es la presencia de cianobacterias en las costas. "Lo que faltaría saber es de dónde vienen esas cianobacterias. No sólo de qué parte del río Uruguay, sino de qué parte de la cuenca. Estamos hablando también del río Paraná . Es más complejo", explicó Sienra.  

Consultados sobre la posibilidad de que la presencia de industrias contaminantes sobre el río Uruguay, que aportan fósforo y nitrógeno a las aguas -alimento de las cianobacterias-, tuvieran una relación directa con la aparición de estas manchas verdes, los expertos afirmaron que sería necesario hacer un "mapeo general", tanto a nivel nacional como regional, para conocer los aportes de cada una de las actividades que se realizan sobre los ríos. "Quizás alguien lo puede hacer, pero es difícil. Además, lo que tenés aguas arriba es más complicado", señaló Risso. 

Otro aspecto destacado por los investigadores es que no se le puede asignar responsabilidad a la aparición de cianobacterias solo a los nutrientes (fósforo y nitrógeno) y a las temperaturas. De ser así, en el río Santa Lucía, por ejemplo, se tendrían que haber detectado muchas más cianobacterias de las que aparecieron. Esto refuerza la hipótesis de que hay una relación directa con el caudal del río Uruguay, ya que en el río Santa Lucía la presencia de cianobacterias fue más fuerte en la desembocadura del río Uruguay y no aguas adentro. 

Además de los muestreos que realiza la Unidad de Calidad del Agua, los guardavidas monitorean todas las mañanas la calidad del agua de las playas y son los que deciden si colocar bandera sanitaria o no. La presencia de cianobacterias, por el momento, no se puede prevenir con antelación, aunque la IMM trabaja junto al Centro Universitario Regional del Este (CURE) de la Udelar y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) para contar con un proyecto que permita hacerlo. Sin embargo, la antelación con la que permitirá saber si habrán cianobacterias en las playas se verá una vez que culminen las investigaciones. De forma paralela, los organismos trabajan en un proyecto que permita hacer lo mismo pero con los coliformes. 

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