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Entre bostezos y guiñadas, el Pachuli fue enviado a prisión por secuestro y narcotráfico

La Justicia resolvió contra Christian Anthony Céspedes, de 21 años, 180 días de cárcel como medida cautelar

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05 de diciembre de 2019 a las 05:01

Christian Anthony Céspedes, conocido como el Pachuli, entró distendido a la audiencia en la que le imputaron un delito de secuestro, dos de lesiones personales agravadas y otro delito de posesión de droga. Se sentó frente a la jueza Dolores Sánchez, se acomodó en el respaldo de la silla y estiró sus piernas para ponerlas en cruz. Bostezando y por momentos aburrido, escuchó tranquilo los detalles de uno de los secuestros con tortura que realizó en noviembre, y por el que fue enviado este miércoles a prisión preventiva durante 180 días, mientras espera el juicio oral.

La fiscal adscripta de Estupefacientes Cecilia Ronco –que representó a la titular Mónica Ferrero– logró que el Pachuli fuera imputado de un delito de secuestro, pero además de dos delitos lesiones personales agravadas y otro por la posesión estupefacientes, ya que en el operativo en que fue capturado este martes en su casa del Cerro fue detenido con cocaína.

De esta manera, este joven de 21 años, hombre de confianza del Ricardito –el jefe de la banda del mismo nombre– y quien hacía las veces del líder desde que este cayó en prisión el 28 de setiembre, volverá a prisión luego de tres meses en los que estuvo libre y delinquiendo. En agosto había salido del Penal de Libertad, en donde estaba cumpliendo una pena de poco menos de un año por un delito de porte y tenencia de armas, y meses antes había cumplido otra condena por un delito similar y otro vinculado a estupefacientes. 

De acuerdo a la investigación fiscal, el Pachuli es directo responsable del primero de una serie de al menos tres secuestros que ocurrieron en noviembre en el cerro –aunque los investigadores siguen juntando pruebas para también acusarlo por esos episodios–. El 7 de ese mes, este delincuente, acompañado por algunos que fueron imputados semanas atrás y otros que todavía falta detener, se bajaron de un auto para hacer entrar a la víctima a la fuerza, y la trasladaron a una casa en donde le exigieron que se comunicara con su madre para que pagara $ 15.000 que, según los delincuentes, habían sido robados por el hombre secuestrado.

Como apremio, el Pachuli primero le cortó la falange de un dedo usando un "pela-papas", dijo Ronco, con la ayuda del golpe de un termo que, accionado como un martillo, posibilitó la extracción. Luego, el líder de los Ricarditos –y "mano derecha" del jefe principal, según fuentes del caso– le cortó la oreja usando un cuchillo tipo sierra, con la ayuda de otro de los presentes en la escena de tortura que tomó una pinza para estirar el cartílago.

La víctima luego fue fotografiada, para enviar la imagen como prueba de vida a su madre, quien finalmente efectuó el pago.

El imputado nunca negó los hechos. Según supo El Observador, durante el interrogatorio al que las autoridades lo sometieron en las últimas horas, el Pachuli se declaró "inocente" del secuestro pero autor de esas agresiones, sin darse cuenta que admitir esto último implicaba confesarlo todo.

En cuanto la jueza también aceptó los seis meses de cárcel como medida cautelar, el imputado quiso dejar constancia de que si era enviado a la cárcel de Santiago Vázquez (exComcar) su vida corría peligro, porque en el módulo 8 de ese establecimiento estaba amenazado de muerte. Pidió, en cambio, que fuera al Penal de Libertad –en donde está preso desde fines de setiembre el Ricardito.

"A donde estaba, de donde salí ahora", pidió volver el joven, con un pelo que tiñó de rubio para confuir a la policía –que lo buscó durante una semana hasta que lo capturaron el martes– y vestido con ropa deportiva.

La magistrada le explicó luego que ella podía tomar nota de su pedido, pero que eso era algo que él debía plantear formalmente al Instituto Nacional de Rehabilitación.

"Usted ya sabe cómo funciona... Vuelva a decir eso cuando lo entrevisten", le dijo, y uno de los policías presentes en la audiencia se río.

El Pachuli entonces se desperezó con ganas, y miró al funcionario al que se le escapó la risa para hacerle una guiñada, pero este le devolvió una mirada helada.

La novia y el golpe fuerte

Al lado del Pachuli, estaba una mujer de 18 años, que también fue imputada durante la audiencia –de un delito de negociación de estupefacientes– y enviada a prisión durante 180 días, ya que en el operativo del martes fue detenida con droga y un celular en donde había registro de comunicaciones con eventuales compradores de cocaína.

La abogada defensora de la joven –novia del Ricardito– se opuso a la medida cautelar, alegando que tenía un embarazo de seis meses, que no poseía antecedentes penales, y un supuesto domicilio fijo, además del atenuante de tener menos de 23 años y ser menor relativa.

Pero nada de esto fue tomado en cuenta por Sánchez.

Por otra parte, con las imputaciones de este miércoles –a la que debe sumarse la de otro hombre acusado de posesión de sustancias ilícitas en una audiencia anterior–, fuentes del Ministerio del Interior dijeron a El Observador que se considera que se dio un "golpe muy fuerte a la estructura" de los Ricarditos.

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