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Esquiadores uruguayos

Ecuador, Jamaica y Colombia compiten en las olimpiadas invernales, ¿por qué no Uruguay?

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16 de febrero de 2018 a las 05:00

En las olimpiadas de invierno que se vienen realizando en PyeongChang, Corea del Sur, se están viendo performances memorables, como la del holandés Ven Kramer y la del snowboarder estadounidense Shaun White, quienes lograron su tercera medalla olímpica de oro cada uno. Aunque resulta difícil saber a ciencia cierta cuánta gente las está viendo en el mundo. ¿Cuántos en Uruguay?

Lo desconozco. Uruguay no ha mandado delegación, ni siquiera a un atleta. Como intento de explicación se dirá que nuestro país carece de nieve y de alturas geográficas como para preparar atletas en algunas de las disciplinas que se practican. Quizá algún día –de la tecnología puede esperarse todo- se pueda crear la suficiente cantidad de nieve artificial como para tapar el cerro Catedral o el de Montevideo y generar espacios propicios para la práctica del esquí, por ejemplo.

Sin embargo, la falta de nieve no debería ser impedimento para promover los deportes invernales. En este país faltan muchas cosas, y esta, muy menor, es una de ellas. Si compiten Jamaica y Madagascar, islas del trópico, una caribeña y la otra africana, donde hace muchos menos frío que en Uruguay, y si también participan Ecuador y Colombia, ¿por qué no Uruguay?

Las olimpiadas surcoreanas quedarán en la historia por razones varias, algunas deportivas, otras fuera del ámbito de las competencias y relacionadas a la tensa relación que mantiene el país organizador con su vecino al norte. Asimismo permanecerán por el fabuloso gasto económico que han representado. Tal como pasó en las olimpiadas y en el mundial de Brasil, nuevamente otra competencia internacional dejará enormes deudas y dudas respecto a si realmente valió la pena hacer tan tremenda inversión de dinero.

Desde el punto de vista financiero, el país sede se queda con un pesado legado que llevará tiempo pagar, y con una cantidad de instalaciones que tendrán poco uso en el futuro. Estas olimpiadas costaron US$ 13 mil millones y los organizadores solo recuperarán menos de US$ 3 mil millones. Pero los surcoreanos no quieren pensar en eso, y menos cuando las competiciones todavía están teniendo lugar. Nadie piensa en cómo pagar las deudas en el mejor momento de la fiesta.

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