19 de mayo de 2015 18:49 hs

Cinco meses después de haber llegado a Montevideo, cinco de los seis liberados de la cárcel de Guantánamo, aceptaron finalmente firmar un documento con el gobierno uruguayo y la representación de las Naciones Unidas para los refugiados, donde se establecen las condiciones en las que permanecerán en el país.

Uno de ellos, el sirio Jihad Diyab, que había bajado en silla de ruedas del avión que lo trajo de la prisión de EEUU, no firmó y en este tiempo varias veces mencionó su intención de irse.

Igual mantendrá su condición de refugiado, aunque sin los beneficios que tendrán sus compañeros.

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El acuerdo logrado es por el plazo de dos años con opción a uno más, según confirmó a El Observador uno de los liberados y el abogado Mauricio Pígola que los representa.

El primer borrador presentado por el gobierno y el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu) era por un año y se podía renovar por otro.

Desde el primer momento y tras hablar con el canciller Rodolfo Nin Novoa, los refugiados entendieron que sería por tres años. Se acordó que el plazo por el que se firmó comenzó a regir desde el pasado 1º de enero.

También recibirán una pensión mensual de $ 15 mil cada uno, que será un monto “inicial” y variará al alza cuando empiecen a llegar sus familiares.

Uno de ellos está casado y tiene tres hijos y la ley habilita la reunificación familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad y hasta el segundo por afinidad. De casarse en Uruguay, el monto económico no les será aumentado.

El dinero para las mensualidades sale de las arcas del Estado y para cubrir los costos de traer familiares se habló con organismos internacionales como la Cruz Roja.

Otro punto de la carta de compromiso especifica que tendrán una casa alquilada cada uno y recibirán atención sanitaria.

Los refugiados se comprometen a estudiar español –ya están tomando clases– y a tratar de insertarse en el mercado laboral.

Sobre ese punto, el PIT CNT recibió varios ofrecimientos de trabajo pero desde el Ministerio de Desarrollo se consideró que aún no están aptos para tomar un empleo.

La barrera idiomática, aspectos culturales y el shock de haber estado tantos años recluidos, son aspectos sobre los que se trabaja para que puedan superarse.

El documento que firmaron fue leído ayer, en español y en árabe, en una reunión de tres horas de la que participaron los liberados, el abogado Pígola y Christian Mirza, el representante del gobierno.

Pocas horas antes de firmar, los exdetenidos levantaron el campamento que habían armado frente a la embajada de EEUU.

No obstante, “continúan” con su reclamo de recibir una indemnización del Estado que los mantuvo 12 años presos sin pruebas, dijo ayer a El Observador, uno de los liberados, el tunecino Abdul Bin Mohammed.

Contó también que esa representación diplomática hablará con sus abogados. Ayer, dos de los exGuantánamo fueron ubicados por El Observador cerca de la embajada estadounidense, acompañados por una trabajadora social del Ministerio de Desarrollo Social que los ayuda con sus clases de español y en su inserción en la sociedad.

De hecho, tanto Abdul Bin Mohammed como el sirio Ahmed Adnan Ahjam, hablaron con El Observador algunas palabras en español, además de inglés e italiano.

El Observador le preguntó a Ahmed Adnan Ahjam si estaba contento tras la firma del documento y respondió: “Nada cambió”. Se despidieron y siguieron caminando rumbo a la casa de Palermo que les proporcionó el PIT CNT desde su arribo el pasado 7 de diciembre.

El tunecino Abdul Bin Mohammed y los sirios Ali Shabaan, Abd al-Hadi Faraj, Ahmed Adnan Ahjam y el palestino Mohammed Tahamatan –que nunca se sumó a la protesta frente a la embajada– fueron los que ayer firmaron el acuerdo.

El palestino, incluso, había sido el único que había firmado la primera versión del texto propuesto.

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