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Facultad de Ciencias: su ayuda contra el covid-19 y los desafíos tras el cambio de década

A 30 años de la creación de la Facultad de Ciencias, los decanos que lideraron y gestionan el instituto cuentan sus hitos y cómo planean vincularse más con la ciudadanía

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30 de noviembre de 2020 a las 05:01

Cerca de 4 mil estudiantes activos, 14 carreras de grado y decenas y decenas de investigadores. La Facultad de Ciencias ha profesionalizado a muchos científicos en el país y en 30 años se ha transformado en un activo para entender y paliar muchos problemas del país. Entre ellos, la pandemia. Tres decanos que han pasado por esta institución cuentan a Cromo algunos de sus hitos y su actual líder habla sobre qué se proyecta para el futuro.

Ricardo Ehrlich, quien fuera ministro de Educación (2010-2015), fue elegido decano de esta institución desde 1997 a 2005. El biólogo, que en 1990 fue nombrado director del Instituto de Biología de esa facultad, ve los hitos como “cortes longitudinales” que cambiaron la ciencia de Uruguay para siempre. Cuando se crea, aseguró, se sabía que había una necesidad de docentes e investigadores de “alta dedicación”. Esto es algo que, asegura, se ha conseguido con los años. “Hoy cuenta con un porcentaje elevado en régimen de dedicación total”, dijo.

La construcción del edificio enclavado en Malvín Norte ha favorecido una “cultura de campus”. Esto ha hecho que los estudiantes y docentes desarrollen su vida profesional en una institución “que los ampara y se preocupa por ellos”. En esta línea se refirió Juan Cristina, quien fuera dos veces decano de esta institución. El ahora prorrector de Enseñanza de la Udelar valoró que este lugar sea el primero que se edificara en 50 años.

Además, se refirió a la Facultad de Ciencias como uno de los mojones que contribuyeron al desarrollo del sistema científico del país. En este sentido, nombró al Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (Pedeciba), a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y a la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay. “Esto ha sido en un período en el que han pasado todos los partidos políticos”, comentó.

Estado de situación

En los últimos años no ha variado mucho. 600 estudiantes ingresan por año. Según cifras de 2018 de la institución, ese año se graduaron solo 115 personas. “El egreso es un tema que queremos trabajar: cómo facilitar para que los estudiantes puedan completar las carreras, cada una con exigencias diversas”, comentó.

La idea que tienen es estimular su ingreso y permanencia a través de varias iniciativas. Una de ellas se llamó “Zambullite en la ciencia”. Esta actividad ofrece a estudiantes y egresados de bachillerato, la posibilidad de realizar una pasantía corta en un laboratorio de investigación vinculado a las carreras que ofrece la facultad. Y fue algo que les dio resultado: en la última edición esperaban 250 personas, y terminaron llegando 1.250.

“Hay un gran interés que tal vez no somos tan conscientes. Por la pandemia no pudimos trabajar en esa dirección y queremos adaptarlo para el próximo febrero”, agregó.

Esta faceta ya ha tenido algunos proyectos. Por ejemplo, junto a la Facultad de Química han hecho jornadas de aprendizaje sobre química, biología y otras ciencias básicas con más de 2.300 niños de escuelas rurales, contó el exdecano del instituto Juan Cristina.

“La idea es que los futuros ciudadanos que están en la escuela puedan aprender conocimientos científicos que los ayude a vivir en un mundo tan global”, declaró el experto.

El combate a la pandemia y un aporte clave

El instituto ha cumplido un rol clave en el combate a la pandemia. “Cuando se hace ciencia es un trabajo de muchos y de colaboración”, aclara Mónica Marín, la primera mujer que se convirtió en decana de esta institución en estos 30 años de vida.

Involucrados desde el principio, los virólogos se ubicaron en la primera línea de batalla, incluso antes que se conocieran los primeros casos en el país con el objetivo de trabajar en distintos protocolos.

La labor central que ha tenido un rol clave para lograr un sistema de testeo robusto, “se desarrolló en un momento en que en el país no había disponibilidad para importar reactivos (indispensables para comprobar si alguien tiene covid-19). Se hizo con la infraestructura que ya estaba en los laboratorios, que son de uso corriente para quienes trabajan en biología molecular. Sus integrantes se pusieron el trabajo al hombro junto al Instituto Pasteur”, recordó Marín.

Juan Cristina, el director del Laboratorio de Virología Molecular que fue clave para el desarrollo de estos kits junto a la empresa ATGen, dijo que de no haber desarrollado eso iban a hacer que se importaran. “En ese momento la importación hubiese demorado y Uruguay seguramente no hubiese estado en la situación que está hoy. Esto demuestra la importancia de tener una capacidad científica instalada”, agregó el experto. Y recalcó que en este caso se tuvo que recurrir a su laboratorio para poder atacar este problema, pero pueden surgir “otras pandemias”, que podrían requerir el aporte de otros científicos.

El aporte fue de los estudiantes. La facultad estuvo implicada en el entrenamiento de “muchísimas personas” para que se multiplicara esa capacidad de análisis en Montevideo y el interior.

También hubo donación de equipos para laboratorios de Montevideo y el interior mientras dure la pandemia, que son indispensables para realizar estos testeos.

El cambio de década interpela

La facultad está inmersa en un proceso de evaluación interna. “Es un aniversario que nos hace pensar : ¿en qué estoy?”, dice la decana. Como cualquiera que cumple 30”, agrega entre risas.

La facultad, que se creó con el afán de profesionalizar al investigador y al científico, ahora enfrenta nuevos retos.

Entre ellos intensificar el vínculo con la educación media, UTU y UTEC “y demostrar que no solo por el covid-19 se puede aportar desde la ciencia, sino en otros campos para resolver problemas relevantes para el país”, dice Marín.

Lo que ahora se viene es el cambio civilizatorio que se estaba gestando, que la ciencia y tecnología asumen un rol importante en el mundo de hoy. La pandemia, como ha pasado en otras pandemias, acelera esos cambios.

Más visibilidad de los científicos

La actual decana espera que “la mayor visibilidad que acaparó el sistema científico” en los últimos tiempos entusiasme a más estudiantes a realizar alguna carrera en algunos de estos institutos.

“Hay un reconocimiento de lo que fue el asesoramiento basado en ciencia y creo que es una oportunidad. Puede ser atractivo para muchos jóvenes”, comentó Marín.

“Lo que se demostró es que la capacidad científica ha sido de enorme valor para el país”, opinó Ehrlich en el mismo sentido.

Los decanos coinciden en que la incorporación de científicos en el ámbito productivo, por fuera del académico, siempre ha representado una dificultad y un desafío. En palabras de Ehrlich, “se va a ir logrando progresivamente”. 

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