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Facundo Ponce De León: “Nacional es una filosofía de vida”

Bisnieto de José María Delgado, un prócer tricolor, dice que jamás se metería en una discusión por el decanato y tiene al Vasco Ostolaza como ídolo

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22 de abril de 2019 a las 05:03

Imagine a un bisabuelo prócer de Nacional, amante de la poesía, las artes, la política, que haya sido presidente del club, autor del himno de la institución y que la tribuna principal del Gran Parque Central lleve su nombre. Ese era José María Delgado.

Ahora, imagine al bisnieto, un doctor en Filosofía, con un doctorado en Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid, que le encanta el pensamiento de Hannah Arendt, licenciado en Ciencias de la Comunicación, quien fuera docente de Antropología Filosófica, quien dirigió varios programas televisivos exitosos como Vidas o El Origen y que fundó con su hermano Juan la productora audiovisual Mueca Films. Hoy es director del Departamento de Humanidades de la Universidad Católica. Ese es Facundo Ponce De León (40 años).

Tiene una bandera de Nacional que la llevó a España y Suiza cuando estuvo años afuera. En 1984 se la cosió Beba, una señora que iba a su casa una vez por semana y hacía buzos y joggings para él y sus hermanos. Nunca más se separó de ese emblema. Incluso la llevó para la producción fotográfica de esta nota.

Su abuela Bibil, la hija de José María Delgado, tiene 102 años y tiene Alzheimer. “Con mi hermano Juan vimos en un documental que la música es muy buena para quienes padecen esa enfermedad. Le llevamos algunos temas y le pusimos ‘New York, New York’ de Frank Sinatra y lo escuchó con los auriculares. Y allí empezó a decir nombres de jugadores de Nacional de la gira de 1927 que había ido con mi bisabuelo a Estados Unidos. Me pareció increíble”, comentó Facundo a Referí.

“Con ella, cuando aún estaba lúcida pero bien viejita, recuerdo haber ido a la cancha de Danubio a ver a Nacional. Siempre nos gustó ir a las canchas chicas”, agregó.

Hablar de su bisabuelo le genera pasión, quizás tanto como hacerlo de filosofía “porque está en todo. No es un conocimiento, sino una intensidad para acercarte a todos los conocimientos. Es como decían los antiguos, es casi una actitud de vida frente a todo”.

“Me da un gran orgullo caminar por el Parque (Central) y sentir que soy un familiar directo de alguien que hizo tanto por Nacional. Me hubiese encantado conocerlo. No hago política en Nacional pero me siento muy en deuda con él como bisnieto. Era una persona muy culta que hizo de todo. Fue amigo de Horacio Quiroga, de Juana de Ibarbourou, muy hincha de la selección y respetuoso de sus rivales. Nos dejó un legado muy importante y lo siento en la espalda”.

Delgado hizo el himno de Nacional, siempre estuvo cercano a las artes, fue escritor. Y Facundo insiste: “No repetí sus cosas, pero siento que respondo a su legado”.

Su madre Cochi también es muy reconocida en todo el club.

“Soy consciente de que es algo que viene de muy atrás. Para mi madre, Nacional es la institución. Nos llevaba a ver las prácticas a Los Céspedes, las vitrinas con las copas en la sede, no se queda con ver el torneo en disputa. En mi familia, Nacional siempre fue una cosa muy cívica. Ella es muy fanática de cuando ser fanático era otra cosa y nos transmitió muy bien ese legado a mis hermanos y a mí. Va siempre a la Colombes, en los clásicos sola y nos encontramos al final”.

El día que nacieron los hijos de Facundo, tanto Carlota como Vicente, Cochi los fue a hacer socios a la sede. “Todos los Damiani fueron a estudiar inglés con mi vieja”, comenta.

Uno de los primeros regalos que recuerda que tienen que ver con Nacional, lo remontan a un día muy especial: “En una Navidad recuerdo que los cuatro hermanos varones recibimos el equipo completo de Nacional y nos sacaron una foto para la posteridad”.

Dice que no es anti Peñarol. “No soy así. Me parece bárbaro que tenga un estadio, pero no celebraría que ganara una Copa, ni tampoco miré ningún partido esperando que perdiera. Iría al Campeón del Siglo al clásico. Primero, porque me parece lindo estadio y, segundo, porque podemos demostrar que no tenemos miedo ninguno de los dos clubes y que se puede”.

Los ídolos y la grieta cultural

Sus ídolos son unos cuántos, pero tiene uno preferido: “El primer ídolo con el que me identifico es con el Vasco Ostolaza. En realidad, todo el plantel de 1988 por lo que pasó en Tokio, pero el Vasco es especial”.

Después nombra a Julio César Dely Valdés, el Abeja Abeijón, Sosita, “el Hugo de 1988 y el de 1998 que vino al club a darlo vuelta y lo devolvió a la senda del triunfo”. También habla del Chino (Recoba) y Papelito (Fernández). Y agrega: “Me moría con Yubert Lemos”.

“Uno de los goles que más grité en mi vida fue el de Juan Carlos De Lima en la semifinal de 1988, en Cali contra América y con un pase de 40 metros”.

Sostiene que existe una grieta cultural no aplicada al fútbol. “Estamos en un año electoral y me llama la atención que con las personas que converso más lo que dicen las encuestas de todo tipo es que hay dos grupos muy identificados: los descreídos, que son un número bastante grande, de hecho el  último índice de confianza en la democracia muestra que se baja. O sea que vos podés establecer que un 30% de la población dice ‘me da igual la política’, ‘son todos lo mismo’. Del otro lado están los recontrafanatizados que te dicen: ‘Yo voy a votar al candidato A porque el candidato B es un asco, es un asco por zurdo, por cheto, por corrupto, por acomodado’. Vos decís: ‘¿De dónde viene tanto encono hacia la otra opción de voto?’. Eso es la grieta. Serenémonos. ¿Qué pasó de la democracia hacia acá? Ganaron Colorados, Blancos y el Frente. Estamos todos acá. No agitemos cucos”.

Y agrega: “Veo la grieta en que hoy hay descreimiento o fanatismo. Falta más gente en el medio. Gente que diga que cree en la política y que tiene opciones, pero tampoco es fútbol esto. Veo como una grieta de gente que perdió todo interés en cultivarse. La cultura tiene que ver con el cultivo, el cultivo tiene que ver con la apertura a cultivarse y vos te cultivás viendo cosas, estando atento y para eso debés tener una inquietud, algo que te mueva. Y vos me decís: ‘Para que eso te mueva debés tener las necesidades básicas satisfechas y hay gente que no las tiene, que se muere de hambre’. Bueno: sí y no. Porque después vas a los barrios carenciados y a veces, hay un cultivo, y la gente se acerca. No es solo socioeconómico. De hecho puede haber gente de mucho dinero sin interés por cultivarse. La grieta se genera cuando todo se transforma en el gueto. El gueto no es solo en un barrio cerrado, puede haber uno dentro de un asentamiento y otro dentro de un barrio privado en Canelones. O dentro del periodismo, periodistas que le hablan a los periodistas. Políticos que vos decís, ‘¿a quién le está hablando? Ah, le está hablando a otro político con el que tuvo un lío’. Cuando todo se vuelve en esa autorreferencialidad, es que se entra en la era de una grieta, cuando vos no vinculás con el otro”.

Sostiene que Nacional es una filosofía “porque es un club que se funda de un impulso universitario de gente con un sentimiento oriental, de patria, con darle a los ciudadanos de este país un sentido de pertenencia, con códigos, creyendo que el deporte es un modo de vincularse socialmente, de crecer, de creatividad, cosas que me parecen muy valiosas. Cosas que tienen mucho en común con lo que veo en la actitud Tabárez, en toda esta selección. Todas esas cosas para mí están muy en el origen de la fundación del club. En ese sentido lo veo como una filosofía de vida, o sea, veo que Nacional también es una filosofía”.

Uno de sus momentos preferidos fue el gol del Chino Recoba a Migliore para ganar el clásico en la hora, en 2014. “En ese gol me pasó darme cuenta que estaba viviendo algo histórico. Algo similar me había ocurrido con aquel gol de Dely Valdés en 1992. Cuando entró la pelota pensé: ‘Esto es algo histórico’. Y está en los hitos del club. Me abracé con mi viejo que era de Wanderers pero mi madre hizo su ‘trabajo’, siente los colores y entendió lo que tanto ella como nosotros amamos a Nacional y con 15 personas de las que no tengo idea quiénes eran. Vi por primera vez a los tres hermanos varones de mi madre viendo todos juntos un clásico. Fue algo hermoso”.

“El legado que nos pasó Mamá, se lo pasamos ya a la generación siguiente con mis hijos y mis sobrinos”.

Se fue a estudiar a España y luego a Suiza. Algún tiempo atrás, cuando con solo 15 años fue a ver Ícaro al teatro con su padre, conoció a Daniele Finzi Pasca y lo que vio, le encantó.

“Es un artista suizo que en Calcuta desarrolló un modo de clownería que lo catapultó a la fama mundial y lo llevó al Cirque du Soleil. Trabajaba con niños con enfermedades terminales y conoció a la Madre Teresa. La buena clownería de Chaplin, Buster Keaton, Roberto Benigni –el de La Vida es Bella–, Woody Allen, los Hermanos Marx, Mr. Bean, Fellini, es toda brillantez. Es una mezcla de ingenuidad y brillantez intelectual. Hasta hoy me atrapa. Lo más tonto puede ser lo más inteligente de todo. Las escenas de Chaplin en Tiempos Modernos, o cuando le pega con la cola al mundo haciendo de Hitler, son ejemplos”.

Daniele lo invitó a irse a Suiza.  Fue por un tiempo y se quedó cuatro años. Escribió un libro sobre él y realizó un documental.

Su peor recuerdo con Nacional fue el clásico de 1997 que ganó Peñarol 3-2. “Esa noche estaba en la Ámsterdam con la hinchada. Zalazar hizo el 2-0 en el segundo tiempo y lo dieron vuelta. Tengo el recuerdo más triste de eso. El día que perdimos el clásico 5-0 estaba en el Estadio, pero no me afectó tanto”, explica.

Más acá en el tiempo dice que le costó mucho recuperarse de la tanda de penales que Nacional perdió ante Boca en La Bombonera, en 2016. “La sufrí desde Suiza”.

Pensando en el futuro de Nacional cuenta que le gustaría “volver a ver a un Nacional que tenga como objetivo lo internacional y no lo local. Formar inferiores para que suban a Primera. El momento que menos me gusta y me pone de muy malhumor es el mercado de pases. Lo más importante tiene que ser cuáles jugadores de Tercera podemos subir a Primera”.

Sostiene que “Peñarol tiene una continuidad con el CURCC” y dice que jamás entraría en una discusión por el decanato porque es una “discusión absurda”.

“Peñarol es un hijo natural del CURCC y tiene una continuidad identitaria. Es ir a la fuente. Y que el CURCC nació antes que Nacional, también es ir a la fuente. Me encanta la historia de Nacional que es una respuesta a los ingleses. Yo no pondría la palabra decano en una remera de Nacional. Me tiene sin cuidado el asunto”, dice. Y agrega: “También cuando me junto con amigos de Peñarol, los jorobo mucho en que se jactan de un origen popular de Peñarol, pero quieren ser hijos del CURCC y si sos hijo del CURCC, sos hijo de la empresa más poderosa que tuvo el Uruguay, que era el CURCC. Me parece que hay un juego de los hinchas de Peñarol en decir, ‘nosotros somos el pueblo’. El CURCC no es el pueblo. Después tuviste una popularidad por Pinerolo, porque sos un club fantástico, está perfecto y es verdad. Pero el CURCC cuando nació, era el club rico del Uruguay y está perfecto también. Era un club de mucho poder. No lo digo porque soy hincha de Nacional, lo digo porque lo dicen quienes estudiaron al CURCC. Y dicen que Peñarol viene de esa riqueza, de esa cosa patricia, viene de ingleses. Que después se volvió popular y sumaron a funcionarios, también es cierto. Pero me parece que muchas veces es como que no es solo que Nacional quiere contar un decanato que es un club criollo. Se generan muchos matices que me tienen muy sin cuidado y se vuelve a la grieta. ‘Vos cállate, pituco de Nacional’, te dicen y es medio raro. Es verdad que eran estudiantes universitarios y que en esa época no era sencillo llegar allí, pero jamás entraría en una discusión del decanato. Entre otras cosas porque creo que Peñarol tiene una continuidad con el CURCC”.

UNA NAVIDAD MUY ESPECIAL
En una Navidad de hace muchos años, los cuatro varones de la familia De León recibieron el equipo completo de Nacional: allí están de izquierda a derecha Facundo, Santiago, Aparicio y Juan.

HANNAH ARENDT EN SU VIDA

Hannah Arendt, uno de sus filósofos preferidos, tiene varias frases pero se destaca esta: “La educación más revolucionaria es conservadora”. Así opina: “Es excelente esa frase. Soy un convencido de eso. La única manera de que mis hijos cambien el mundo junto a su generación –que ojalá lo cambien y lo mejoren– es que nosotros responsablemente nos hagamos cargo de este mundo y sepamos contárselo. Además hay evidencia histórica de que es así, de que las personas más revolucionarias tuvieron formación conservadora. Ejemplo filosófico: Nietzsche. Dio vuelta la filosofía de occidente. Tenía formación conservadora. Estudió griego, latín, conocía la filosofía antigua de memoria. A Descartes lo formaron los Jesuitas y dio vuelta toda la filosofía de la que venía. Einstein estudió la física de Newton. Piazzola estudió el tango clásico para darlo vuelta y era un gran conocedor de Gardel y después los gardelianos lo detestaban. No es una frase que uno dice porque suena bien. ¿Quiénes cambian el mundo? Los tipos que conocían. Steve Jobs, era un tipo de formación clásica. De hecho dicen que buena parte de sus cambios generando Apple venían de estudiar cosas de ¡caligrafía! Soy muy hincha de esa idea de ¿qué es lo que tiene el mundo hoy para contarle a las nuevas generaciones? Esa es una tarea conservadora y hay que saberla contar”.

 

CUANDO ESTUVO EN LA FIFA

Para su programa El Origen sobre el fútbol uruguayo, estuvo en la sede de la FIFA con su presidente Gianni Infantino. “Periodísticamente fue como un golazo porque mandamos muchos mails para conseguirlo. ¡Estar ahí y ver esa inmensidad que es la FIFA! Fue una enorme alegría porque era importante llegar hasta allí. El motor era saber si hemos perdido algo en el camino y si se perdió algo, de qué manera se puede recuperar. Lo interesante era que el presidente de ese organismo tan complejo, tan corrupto, nos dijera que para él es importante que FIFA se encargara de mantener viva la llama del origen del fútbol como deporte. Y ese origen es unir naciones, cultivar mente y cuerpo. En la nota me dice: ‘Sé que esto no es solo dinero y sé que acá se mueve mucho dinero. Y sé también que la clave es el jugador. Y buena parte de los problemas es que todo lo que rodea al fútbol se olvidó de que nos debemos al jugador. No a los dirigentes, ni a los políticos, ni a los empresarios’. Fueron frases muy interesantes. No sé si después las cumplirá, pero nos la dijo en su oficina”, indicó.

 

LAS FRASES

"El baterista que había en mí se volvió más percusionista; toqué con Ana Prada y Claudio Taddei; lo que puedo expresar con la música no lo logra ningún lenguaje”

"El decanato es una discusión absurda; su único lugar de sensatez podría ser el jurídico”

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