La Reserva Federal, frente a los peligros de la desaceleración económica y el aumento de la inflación, resolvió el martes por segunda vez consecutiva mantener sin cambio las tasas de interés.
Los mercados financieros habían previsto esta decisión. Según muchos economistas, el banco central está atrapado entre una recesión y la presión inflacionaria creciente, provocada por el gran aumento de los precios de combustibles.