Se trata, por lejos, de su rol más serio y oscuro. Es un personaje gélido, calculador y desequilibrado, que dista bastante de sus períodos como Pepe Argento en
.
, que se estrena el próximo jueves en salas uruguayos, el actor vuelve a modificar su apariencia física, al punto de no reconocerse a sí mismo, según admitió. Además de estar afeitado, tiene el cabello completamente blanco, lo que le suma unos cuantos años más a los 60 que tiene actualmente. La mitad de su vida la dedicó a la actuación.
Inicios a las risas
El primer trabajo de Francella fue como periodista en la revista Gente, a la que entró por un favor de un amigo de su padre y de la que fue despedido a los 20 años. Tras algunos roles menores y trabajos en publicidad, se inició como comediante en ciclos como Historia de un trepador, de 1984. Si bien ha asegurado que nunca fue su intención dedicarse a ese género, el éxito obtenido lo llevó a establecerse como uno de los humoristas más populares de Argentina, con una fama que ha saltado fuera de fronteras.
Continuador de la estirpe de capocómicos argentinos liderada por Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Javier Portales, Francella tuvo incluso una aparición como extra en la icónica Los caballeros de la cama redonda (1973) en sus primeros años como actor.
Su consolidación se dio a través de series televisivas como De carne somos, Brigada cola y La familia Benvenuto, que complementó con películas taquilleras como Un argentino en Nueva York.
El cambio de siglo le trajo el éxito televisivo con su propio programa, el mencionado Poné a Francella, en el que inmortalizó a personajes como Enrique el Antiguo e hizo suyas frases como: "Es una nena".
El cambio
"Siempre estuve en la búsqueda de contenidos diferentes. Se fue dando, no solo en cine, sino también en teatro y
televisión: comedias de Mel Brooks, el cine mexicano,
El secreto de sus ojos, Los Marziano, siempre buscando", le dijo Francella a
El Observador en 2012, cuando ya había abierto sus horizontes actorales.
Con el "cine mexicano", hace refiere a la película sobre los negocios turbios del fútbol Rudo y Cursi (2008), que protagonizó junto a Gael García Bernal y Diego Luna, y que fuera el primer giro hacia el premiado drama argentino en donde Francella encarna a un hincha fanático de Racing de Avellaneda.
Francella se tomó en serio sus nuevas actividades y se preparó a conciencia. Así como en su juventud estudió teatro, para la obra musical El joven Frankenstein estudió canto y tap durante varios meses. Tras su trabajo en Rudo y Cursi se dedicó a estudiar inglés, quizá planificando un posible salto a Hollywood, que al menos hasta el momento no se ha concretado.
De todas formas, en su país natal y en la región ya se ha consolidado como un actor que puede hacer de todo, tanto a nivel popular como de la crítica, que tiende a elogiar sus roles dramáticos ante los humorísticos, aunque estos últimos sean más difíciles de hacer, según ha afirmado en varias oportunidades Francella. Pues al verlo actuar, la dificultad jamás se nota.
No le gustó
Cuando se dio a conocer el primer tráiler de la versión hollywoodense de El secreto de sus ojos, Francella comentó que le pareció "un embole todo, un híbrido total", y se mostró confuso por el enfoque de thriller que se le dio al filme. Igual considera que a Secret in their eyes, con Julia Roberts, Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor, le irá bien.