El negocio de los free shops cerró un 2018 de capa caída. La ventas cayeron más de 20% el año pasado y el arranque de 2019 no luce del todo alentador, producto de la fuerte retracción en la visita y gasto de los argentinos que pegó por partida doble. El empleo de los comercios instalados en territorio uruguayo acusó el impacto y este año prácticamente no hubo contratos zafrales en la zona del Chuy para el pico de actividad en esa zona.
Pese a ese panorama sombrío, los operadores tienen un optimismo mesurado para proyectar una recuperación de la actividad desde mayo o junio, en la medida que se ratifique un repunte de la economía brasileña bajo la administración de Jair Bolsonaro como anticipan la mayoría de los expertos.
El presidente de Cámara de Empresarios de Free Shops del Uruguay y CEO de la cadena Neutral, Enrique Urioste, informó que su cadena inició enero con una retracción de las ventas del 35% respecto a igual mes del año pasado. El motivo principal: una caída del 60% en la visita de argentinos. Pero además, aquellos que les dio la nafta para ir, gastaron bastante menos. El tiquet promedio bajó de US$ 86 en 2018, a US$ 70 este año.
El arribo de argentinos descendió 30% en los primeros 10 días de enero este año, según información del Ministerio de Turismo.
Por su parte, la visita de brasileños descendió en menor medida (28%), al igual que el tiquet promedio (US$ 4). “La estabilidad del real llevó a que llegue un poco más de visitantes de ese país en el último tiempo”, valoró Urioste.
También pegó en Rivera
La presidenta de la Asociación de Free Shops de Rivera, María Lina Varela, dijo que la actividad comercial en su ciudad cerró con un descenso de entre 20% y 30% en 2018. El menor ritmo de ventas comenzó a notarse con fuerza desde mayo del año pasado y, hasta ahora, no se vislumbra un cambio de tendencia. La empresaria añadió que se apreció “un claro descenso” en el tránsito de argentinos que van por las rutas 26 y 5 con destino a Brasil para pasar sus vacaciones. “Toda la situación económica argentina nos perjudicó bastante, más allá del impacto que ya tenemos con Brasil”, indicó.
Las empresas de free shops de Rivera emplean a unos 1.100 trabajadores en forma directa, pero actualmente hay un flujo estimado de entre 200 y 300 trabajadores en seguro de paro, como consecuencia del magro desempeño de las ventas, que ahora ingresaron en su nivel más bajo porque la zafra culminó en diciembre.
El piso está cerca
La actividad de los free shops de frontera dependen en gran medida de cómo esté la salud de los vecinos, en particular Brasil, que es responsable de más del 90% de las ventas de esos negocios.
Tanto Urioste como Varela coincidieron en que luego de dos años de retracción para el sector, antes del cierre de este primer semestre puede llegar una recuperación.
“Tiene que ver un poco con la euforia natural por un nuevo gobierno (por Bolsonaro)”, acotó Urioste.
La moneda brasileña se fortalecido casi 4% desde que arrancó el año frente al dólar, con un real que hoy cotiza a 3,70 unidades por billete verde. Esto juega a favor para poder adquisitivo de los brasileños en los free shops uruguayos.
“Somos optimistas de aquí a unos meses para adelante. Acá, en Rivera, la temporada arranca en semana de turismo”, explicó Varela.
Alivio (a medias) por acuerdo con el Mercosur
Los free shops del lado uruguayo recibieron en diciembre una noticia que trajo cierto alivio para las perspectivas del negocio. Por consenso de los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), se acordó definir la lista de productos que estos negocios no puede comercializar bajo ese régimen. Brasil habilitó hace un tiempo la instalación de free shops (“lojas francas”) en su territorio y actualmente están en proceso de autorización varios negocios que competirán con Uruguay.
“Valoramos que haya un consenso en legitimar el sistema de free shops de frontera a nivel regional, reconociendo sus efectos positivos, y también que se busque condiciones de competencia equitativas para los distintos lados de las fronteras. Pero no estamos de acuerdo con que se dispongan restricciones a la libertad de comercio y venta de productos, salvo casos claros como productos prohibidos como armas o artículos de la canasta básica para preservar lógicamente el comercio local”, dijo a El Observador el secretario general de la Cámara de Empresarios de Free Shops y Afines del Uruguay, Carlos Loaiza.
De hecho, los free shops locales pretenden que se habiliten nuevos productos de innovación que son demandados por clientes de free shops de frontera.
Los productos que quedaron excluidos del régimen de tiendas libres de impuestos en frontera terrestre del Mercosur son: medios de transporte ni sus partes y repuestos; aceites y combustibles; productos de la canasta básica de consumo de la población de frontera (incluidos, entre otros, los productos del reino animal, reino vegetal y de almacén); animales vivos y plantas; armas y municiones; productos del tabaco y cigarrillos; maquinaria agrícola/agropecuaria, industrial, comercial y/o de servicios; electrodomésticos de gran porte; materiales de construcción civil, incluidos, materiales eléctricos y sus partes, hidráulicos y sanitarios; neumáticos y tejidos e hilados y calzado (excepto zapatillas deportivas y ojotas/ chancletas).
Urioste dijo que tiene certeza que hay varios permisos de “lonjas francas” que están proceso de autorización ante las autoridades brasileñas, por lo que su instalación será cuestión de meses.
Por eso hay un tema que genera inquietud y preocupación a los empresarios uruguayos. El régimen impositivo que tendrán los negocios en Brasil tendrá ciertas ventajas competitivas sobre Uruguay. Ello porque las lojas pagarán un arancel ante el gobierno del 6% sobre la venta final, en cambio en Uruguay los free shops pagan una tasa del 15% sobre el costo de la mercadería adquirida (no vendida al consumidor final). “El operador brasileño va a tener un ventaja en el flujo de caja importante”, alertó Urioste.
La Cámara de Free Shops está negociando con el Ministerio de Economía (MEF) adecuar la forma de liquidar su canon, que no implica una renuncia fiscal para el Estado, según su presidente. “Nuestra preocupación son los tiempos del gobierno. Es un negocio que está debilitado hace dos años y ahora sabemos que tendremos competencia”, alertó.