En lo que va del año 13 mujeres murieron como consecuencia de episodios de violencia doméstica. En lo que va del año más de 36 mujeres murieron por cáncer de pulmón. ¿Qué número vale más? ¿Qué es más importante? ¿Qué tema merece mayor atención?
Le pedí a propósito que leyera el texto completo de lo que dijo porque más allá de los titulares (no hay más remedio que titular de alguna manera lo que dice el presidente y el espacio nunca da para tantos detalles como los que incluyo en la cita anterior), Vázquez nunca afirmó que la violencia doméstica sea menos importante, o que lo sean las muertas por tuberculosis en el mundo, para utilizar dos de los ejemplos que mencionó.
Vázquez dijo una verdad grande como un rascacielos: el cáncer de pulmón mata más que todos los otros males de los que habló, juntos. ¿Dijo que su gobierno dedicará más presupuesto a prevenir o combatir el tabaquismo que a combatir las situaciones de violencia familiar que terminan en muertes? ¿Señalí que era hora de reasignar dinero para lo primero en detrimento de lo segundo?
Cuando hablamos nos expresamos coloquialmente y, por supuesto, sin tanta precisión como cuando escribimos (o eso intentamos, al menos). Faltó, tal vez, que Váquez dijera que estas otras enfermedades médicas o sociales “no matan tanto” a las mujeres como el cáncer de pulmón. Claro que antes había hablado bastante de los derechos de las mujeres y de las promesas que su gobierno ha hecho al respecto. (aquí se puede escuchar el audio) El tiempo dirá qué cumple y qué no.
Lo que dijo el presidente lo sustentan tanto las estadísticas nacionales como las internacionales. La explicación de este fenómeno es tan sencilla como apabullante (ver este informe de la ONU): las mujeres se “liberaron” después que los hombres en lo que al cigarrillo hace y comenzaron a fumar masivamente en los años cincuenta. Las consecuencias comenzaron a notarse mucho después que en los hombres y por eso el presidente alude a que antes de los 60 eran infrecuentes los casos de cáncer de pulmón en mujeres.
El mismo informe de la ONU destaca que mientras la epidemia de tabaquismo entre los hombres está declinando lentamente en algunos países, en otros crece entre mujeres. La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón femenina en Estados Unidos aumentó en 800% desde 1950 y hacia 1987 ya había superado como causa de muerte al cáncer de mama.
En Uruguay esta tendencia se ve desde hace tiempo, al punto que ahora el cáncer de pulmón es la tercera causa de muerte entre los diferentes tipos de esta enfermedad que padecen las mujeres (luego del de mama y del de colon). Según datos de 2013 de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, el promedio anual de muertes de mujeres por esta causa fue de 221 (y esto para el período 2005-2009, bastante lejos de este 2015). A principios de los 90 eran unas 140 las mujeres que morían por cáncer de pulmón. Un aumento del 80%.
Poco después de las declaraciones de Vázquez, Lilián Celiberti, de Cotidiano Mujer dijo a El País que comprendía su “obsesión” porque es oncólogo, pero que no le parece correcto "contraponer una cosa con la otra".
En un día que nació para reivindicar derechos esenciales que las mujeres no tenían, un día que se ha desdibujado marquetineramente hasta el punto de que ahora parece reducirse a una cadena de saludos por Whatsapp, me da un retrogusto amargo que las mujeres planteemos contraposiciones y polémicas que no existen.
La violencia doméstica es una epidemia y la desigualdad es una realidad indiscutible confirmada por mil investigaciones en materia laboral (la remuneración promedio de los hombres en 2014 fue de $24.913 y la de la mujer de $17.903) y también en el hogar. Y además las mujeres se mueren cada vez más de cáncer de pulmón y de otros tipo de cáncer y enfermedades derivadas del tabaquismo. ¿Está mal decir todo esto, las tres cosas –y unas cuantas más- en el día de la Mujer o el día después del día de la Mujer? No se cuántas mujeres –y hombres- sabían antes de que Vázquez lo dijera que el cáncer de pulmón está creciendo entre las mujeres y las mata cada vez más. Lo del presidente es un ejemplo de cómo se puede abordar la problemática de género desde el lugar que cada uno elige; para él fue el tabaquismo y el cáncer de pulmón, para otra persona habrá sido la desigualdad a la hora de cobrar menos por una tarea igual, para una tercera se tratará de denunciar por medievales e intolerables las prácticas violentas que innumerables mujeres siguen padeciendo en esta sociedad. ¿Qué eligió usted reivindicar en el día de la Mujer? Y en todo caso, ¿tenemos cada uno de nosotros derecho a elegir nuestras luchas?
¿Sería lógico que alguien cuestionara a estos grupos de mujeres porque se preocupan por la violencia doméstica y no por lo que padecen las mujeres rurales que, según testimonios dados estos días en la Universidad y recogidos por La Diaria, sufren violaciones de sus patrones y de sus compañeros de trabajo, cobran miserias y se agreden sus derechos más elementales? La lista de nuestros males de género es muy larga.
“8 de marzo día de lucha”, dijeron ayer las mujeres en la manifestación de plaza Cagancha. A luchar entonces, sin gastar energía en polémicas inútiles. Minutos después de que hablara Vázquez la primera senadora del propio partido del presidente dijo que está preparando un proyecto de ley para crear un registro de violentos, algo que podría salvar a muchas mujeres según analizan los expertos. Ojalá salga y sirva.
Esto no es una defensa de un presidente y ni siquiera de su decisión de elegir un tema a destacar en el día de la Mujer. Es un llamado a evitar los saltos extemporáneos ante afirmaciones que, como en este caso, no le restan ni un centímetro a la lucha de las mujeres, sino que le suman ventajas, porque alertar sobre una causa de muerte que mata a 220 o más mujeres por año nunca puede ser negativo.
Y si quien alerta es el presidente de la República, el hombre hacia quien más apuntan las cámaras y micrófonos de este y de cualquier país, entonces ¿no habrá que parar, desensillar y tal vez sugerir líneas de acción para combatir la violencia doméstica sin necesidad de invalidar el drama de muertes por cáncer de pulmón relacionadas al tabaquismo? Vamos mujeres. Si en esta lucha no hubiéramos sido inteligentes estaríamos aún peleando en la calle con pancartas por el voto. Que la razón gane siempre que pueda ganar, por favor.