A Keke Rosberg, nacido en Estocolmo, Suecia, pero naturalizado finlandés, le bastó una única victoria, en 1982, para transformarse en campeón del mundo de la Fórmula 1, con Williams. Su hijo, Nico, no pudo presenciar el logro de su padre, por la sencilla razón de que aún no había nacido: lo hizo en 1985 en Wiesbaden, una ciudad del suroeste de Alemania, a orillas del Rin. En 2016, 34 años después, Nico Rosberg, emuló el logro de su padre Keke y sorpresivamente el viernes anunció su retiro.
Genética triunfadora
Nico Rosberg, campeón de la Fórmula 1, reavivó las sagas de padres e hijos consagrados