Ghiggia ha pasado a la historia por ser el autor del segundo gol de la final que disputó su selección contra Brasil, el 16 de julio de 1950.
Casi 56 años después, el ex delantero uruguayo recibió el reconocimiento del mundo del fútbol y, junto a otros 108 campeones mundiales de todos los tiempos, fue homenajeado por la FIFA, que le entregó una pequeña reproducción de la Copa del Mundo.
Ha sido un encuentro para compartir experiencias, para "gastar chistes" a los brasileños, que durante varias generaciones vivieron con esa espina clavada.
Un tiempo para recordar aquella calurosa tarde de julio en la que Uruguay ganó un increíble partido a Brasil e hizo que cambiasen todas las portadas de los periódicos que habían adjudicado, por adelantado, el título mundial a los anfitriones.
Ghiggia asegura, sin embargo, que es algo con lo que se ha acostumbrado a vivir. "A estas alturas de la vida, no pesa el gol. Es algo que mantengo como un recuerdo muy vivo. Tuve la suerte de hacer ese gol y de llevar un campeonato del mundo a mi país y eso siempre lo voy a tener dentro de mí, aunque también me venga a la memoria el recuerdo de todos aquellos compañeros que estuvieron ese día conmigo y ya no están", añadió.
"La lástima que tengo es que la selección de nuestro país no se encuentre aquí. No creo que se haya agotado el milagro uruguayo, sino que a veces los técnicos han tomado otro rumbo, otros sistemas y, nosotros, en Uruguay siempre hemos jugado de una forma. En el fútbol, no hay nada que inventar, el fútbol es uno solo, no hay más que aplicar la lógica", sentenció.
"El favoritismo es un peligro, porque exige demasiado y hay equipos que pueden llegar y dar sorpresas. Nunca se sabe. Igual que hubo un "maracanazo", puede haber un "berlinazo". Dentro del deporte y, sobre todo en el mundo del fútbol, todo puede suceder", sentenció.
(EFE)