La nueva doctrina de los servicios de inteligencia está dando que hablar en Argentina, ante acusaciones que afirman que se exceden en su cometido al brindar mayor poder de conducción al Ejecutivo, y capacidad para actuar sobre terrorismo, delitos cibernéticos o delitos económicos, como golpes contra los mercados. Los críticos dicen que se abre la puerta a trabajos de inteligencia sobre los ciudadanos argentinos. El gobierno avanzó sobre esta idea luego de las idas y vueltas con el caso de Alberto Nisman, el fiscal muerto a mediados de enero.
Gobierno argentino defiende rol de la nueva agencia de espionaje
La institución podrá investigar delitos económicos para evitar golpes de mercado