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La directora de la Asesoría Macroeconómica, Nicole Perelmuter.

Economía y Empresas > Entrevista a Nicole Perelmuter

“El dinamismo de la inversión va a seguir más allá de UPM”

La directora de la Asesoría Macroeconómica del MEF confía en que los acuerdos salariales por encima de la pauta no pongan en riesgo el repunte del empleo

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11 de diciembre de 2021 a las 05:01

Por Andrés Oyhenard y Juan Andrés Sainz 

Qué lectura hizo el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) del dato de pobreza, cómo observa la dinámica de la negociación salarial con varios convenios por encima de la pauta oficial, qué hay detrás de la suba de la inflación y por qué hay optimismo con el dinamismo de la inversión privada más allá de UPM. En entrevista con El Observador, la directora de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Nicole Perelmuter, dio su punto de vista al respecto.

¿Hicieron algún análisis adicional en el MEF tras conocer los datos de pobreza del primer semestre?
El último dato de pobreza mostró una reducción del 11,6%, del promedio de 2020, a 10,2%, en el primer semestre de este año. Eso implica aproximadamente unas 50 mil personas menos en condición de pobreza. Si comparamos con el primer semestre —que fue el más afectado por la pandemia—, la reducción fue mayor, unas 57 mil personas. Todavía estamos por arriba de 2019, pero lo importante es que la pobreza viene disminuyendo y es algo sumamente relevante para nosotros. Un dato que comentamos en la conferencia fue la reducción en la pobreza en los niños de 0 a 6 años. Ahí sí está por debajo de los niveles de 2019 y fue el menor valor de la serie desde 2006. Eso es relevante porque tradicionalmente los niños han sido los más afectados por la pobreza. Esto es clave, no solo por un tema de derechos, sino hasta del crecimiento futuro del país. Con niños pobres, que no puedan satisfacer sus necesidades, es más difícil que el país crezca.

En 2018, el PNUD había alertado que 40% de los hogares uruguayos estaba en riesgo de caer en la pobreza. El shock del covid-19 dejó 100 mil nuevos pobres en 2020. Da la sensación de que el país todavía es muy vulnerable. La pobreza infantil duplica el promedio. ¿Qué se está haciendo en la política pública para atacar ese problema más estructural?
Se están haciendo distintas cosas. En primer lugar, como algo más general, todo lo que se está haciendo para la mejora del empleo. Es un mensaje de la ministra (Azucena Arbeleche), y las autoridades del MEF insistimos porque realmente lo tenemos como un foco. En la medida en que mejora el empleo, mejora el ingreso de los hogares, y eso repercute en menores niveles de pobreza en toda la población, incluyendo los niños. Además, en la Rendición de Cuentas para el próximo año, se puso un énfasis en la primera infancia. Eso es algo innovador y que no se dio en años previos. Ahí se establece un paquete de medidas estructurales para atacar la pobreza en primera infancia, en particular los niños de 0 a 3 años, período que la neurociencia indica que es el más importante en materia de desarrollo. Ese paquete en términos de dinero son unos US$ 50 millones. Pero está pensado desde distintas ópticas; no es solo apoyo monetario para estas familias. También habrá un mayor acompañamiento del Mides tanto presencial en los hogares como telefónico, de forma de llegar a más hogares y tener un contacto más permanente con ellos. También, se están ampliando las becas BIS (Becas de Inclusión Socioeducativa), que apuntan a las madres que los horarios de los CAIF no les resuelvan el problema de cuidados. La otra pata relevante de este programa es fortalecer los CAIF, porque creemos que son una herramienta para el niño, pero también para la familia que lo cuida, porque le permite salir a buscar trabajo. Eso es algo estructural, no como una medida de respuesta a la pandemia.

El economista Javier de Haedo dijo este jueves en el Foro de ACDE que el déficit fiscal sigue siendo muy alto y no ha habido un ajuste permanente del gasto. Que el gobierno central tuvo una disminución de US$ 600 millones del gasto, pero que dos tercios es transitorio. Es el efecto de la aceleración de la inflación respecto a la recibida y licuación de salarios públicos y pasividades y también una parte es caída de la inversión pública. 
No lo estamos viendo de esa forma. Lo primero a destacar es que este gobierno se propuso la implementación de una nueva institucionalidad fiscal y lo está llevando adelante. ¿Por qué me parece importante eso? Porque permite mejorar las cuentas públicas en el futuro. La nueva institucionalidad apunta a que se sostenga en el futuro. El año pasado se logró cumplir con los tres pilares de la regla fiscal: un resultado fiscal estructural, un tope en el crecimiento del gasto primario del gobierno central-BPS, y un tope de endeudamiento. Los números hoy nos indican que este año, con números cerrados a octubre, también se va a cumplir con esas metas. ¿Por qué se cumple con las metas fiscales? Porque estamos siendo muy cuidadosos con el dinero de los ciudadanos y estamos haciendo ajustes en el gasto estructural, dejando de lado el gasto de la pandemia, para que esa mejora sea sostenible en el tiempo. No lo vemos como una mejora transitoria. Esto no quita que, para atender a la pandemia, hayamos tenido que incurrir en gastos adicionales. Lo que fue innovador del gobierno uruguayo es que esos gastos adicionales se encapsularon y transparentaron en el Fondo Coronavirus. Eso es sumamente relevante porque permite saber a la población cuál es el gasto estructural y cómo evoluciona, y cuál es el gasto vinculado al covid-19. 

Proyecta un menor gasto en los recursos que se destinan para el Fondo Covid por la mejora de la situación sanitaria.

Las cuentas públicas han mostrado una mejoría el último año. ¿Es factible que en 2022 se cumpla la proyección de un déficit estructural de 2,7%? Entiendo que deben proyectar una caída en los recursos destinados al Fondo Coronavirus para el próximo año, que hoy se ubican en 1,7% del PIB.
En materia de déficit fiscal estructural, no tenemos cambios previstos. En lo que respecta al Fondo Covid, ya hubo algunas medidas que se han extendido para 2022, como la extensión del seguro de paro parcial. Por supuesto que va a ser menor (el gasto) si la situación sanitaria sigue igual porque estamos viendo una notoria caída de los beneficiarios del seguro de desempleo por la recuperación de la economía. También se extendió la posibilidad de otorgar garantías en el marco del programa SIGA Impulso, que está destinado a los sectores más afectados por la pandemia. En ese contexto, es claro que va a existir un Fondo Coronavirus (en 2022), pero va a ser significativamente menor al de este año.

Todo parece indicar que la inflación cerrará el año por encima de la meta de 6,9% que había proyectado el MEF en la Rendición de Cuentas. En su última reunión, el Comité de Política Monetaria (Copom) alertó por los desvíos en las mesas de negociación tanto en los ajustes nominales como en la frecuencia de los correctivos, aumentando el riesgo de indexación de la cadena de precios. Los empresarios siguen viendo una inflación en 8% para el horizonte de 24 meses. ¿ Al MEF también le preocupa que se puedan desanclar las expectativas a futuro?
Lo primero a destacar es que el mundo entero está atravesando un proceso inflacionario. Si miramos EEUU, con una inflación arriba de 6% —que es un dato muy alto para ese país—; la zona euro con una inflación de 4%; en la región, países como Brasil con una inflación que está arriba del 10%, México, Chile. Países que tradicionalmente no tenían niveles de inflación elevados los están teniendo. Eso afecta la inflación en Uruguay, el país no es ajeno a eso. Cuando analizamos los datos de inflación por componentes y miramos la subyacente —depura los componentes más volátiles (como frutas y verduras)—, vemos que las principales presiones están en los transables. Es decir, es inflación importada de un contexto mundial que tiene inflación. Por otra parte, en lo que respecta a las negociaciones salariales, todavía se están desarrollando y no podemos sacar una conclusión sobre el total de los resultados. El Ejecutivo estableció un conjunto de pautas —que elaboramos junto con el Ministerio de Trabajo— que tienen como prioridad el empleo. Y luego los sectores negocian entre empresas y trabajadores. En la medida en que haya acuerdo entre ellos, no hay mucho margen para hacer. Confiamos en que los sectores que están acordando incrementos que difieren de la pauta tengan el dinamismo para poder pagar esos salarios sin afectar el empleo, que es la principal preocupación.

¿Habrá una recuperación real de los trabajadores del sector público?
Hay un compromiso del gobierno de que al final de este período de administración haya recuperación en materia de salario real. Y, en la medida en que la recuperación del salario real vaya acompañando la recuperación del crecimiento económico, no implicaría un deterioro de las cuentas públicas.

Siempre se hizo hincapié en que se requería una coordinación entre la política fiscal, monetaria y salarial. ¿No cree que pueda estar comprometido ese objetivo del gobierno de llegar a una inflación de 3,7% para el final del período con la dinámica actual de esa negociación salarial? 
Esperaría el resultado final de las negociaciones salariales para sacar una conclusión sobre la incidencia sobre la inflación. En principio, sigue siendo objetivo de este gobierno, y con el Banco Central a la cabeza, contribuir a la desaceleración de las presiones inflacionarias porque creemos que es un objetivo relevante. Eventualmente, evaluaremos su incidencia cuando tengamos mayor información.

La tasa de interés de política monetaria que tiene hoy el Banco Central (5,75%) sigue siendo expansiva. 
Sí, pero en el último Copom (Comité de Política Monetaria) se elevó la tasa en medio punto (0,5%). El Banco Central fue muy claro en su momento en que iba a mantener una tasa que apoyase la recuperación de la economía y, en la medida en que diera claras señales de recuperación —que las estamos viendo—, iba a empezar a elevar la tasa de interés, y es lo que ha estado haciendo.

Algunos analistas han advertido que tras el fin de UPM y el Ferrocarril Central la inversión tendrá una caída natural. ¿Qué perspectivas o datos tienen sobre la inversión para 2022?
La inversión de UPM no es la única inversión que estamos viendo en la economía. De hecho, cuando miramos sobre todo los proyectos que se han presentado ante la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones), el número de proyectos, así como los montos involucrados, son muy importantes. Al día de hoy, ya tenemos más de US$ 3.000 millones en proyectos de inversión presentados ante la Comap. Eso es otra UPM. De concretarse todos esos proyectos de inversión, tendríamos un monto de inversión equivalente a una UPM adicional. Una vez que empiece a menguar el efecto inversión de UPM, tenemos toda esta inversión privada, que esperemos se empiece a concretar probablemente en 2022. En la Asesoría Macro hemos realizado un estudio de cómo se compartan estos proyectos de inversión cuando hay estímulos adicionales. Ahí encontramos que hay una aceleración en su implementación. Estamos viendo datos que nos permiten pensar que va a seguir el dinamismo de la inversión más allá de UPM.

Esperan que el déficit estructural caiga a 2,7% del PIB para 2022.

La ministra Arbeleche anunció que compartía la visión de reducir la incidencia de impuestos ciegos, como el que aplica para el patrimonio. El ministro de Ganadería comentó en una reciente entrevista que seguramente este tema sea abordado en 2022. ¿Cómo se encarará ese proceso? 
La premisa clara que tiene este gobierno es no aumentar impuestos. El área que más está trabajando sobre ese tema hoy es la Asesoría Tributaria, por lo que no estaría en condiciones de responder.

La política impositiva tuvo un mojón importante este año. El G7 aprobó un impuesto mínimo global del 15% para la renta de las grandes multinacionales. El consultor y experto en temas tributarios David Eibe dijo que para Uruguay todo ese proceso supone una “fuerte resignación de soberanía” y donde no tiene escapatoria. Otros expertos coinciden en que en la discusión política vinculada a la captación de inversores será el tema más importante a futuro. ¿Qué debería hacer el país?
La reflexión es lógica. Uruguay no puede quedar fuera de lo que está sucediendo en el mundo. Un país pequeño con una vocación aperturista y de integración al mundo no va a tomar medidas para quedar por fuera de lo que está aconteciendo a nivel global.

¿Cuál es hoy el principal desafío que enfrenta la política macroeconómica de Uruguay para 2022?
Vivimos en un mundo de una volatilidad extrema, quizá de los más grandes en la historia moderna. Esto sin lugar a dudas representa un riesgo para la macro. Creemos que Uruguay está muy bien posicionado. La política de vacunación ha sido muy exitosa y no solo a nivel sanitario. La ministra ha destacado que ha sido una de las principales políticas económicas porque nos ha permitido hoy tener niveles de actividad que ya se están aproximando a los niveles prepandemia. Nos ha permitido abrir las fronteras y esperar que comience a darse la recuperación del turismo. En ese sentido, tenemos resguardos, pero no podemos ser ajenos a lo que ocurre en el mundo; lo monitoreamos con mucha seriedad y cuidado.

¿Qué perspectivas tiene sobre la continuidad de la recuperación del empleo a corto plazo? Si bien el empleo está casi en los niveles prepandemia, todavía queda por recuperar unos 60 mil puestos que se perdieron en el quinquenio anterior. 
El foco está en el empleo y toda la orientación de la política económica está en generar empleos. Entonces, cuando tomamos medidas, por ejemplo, como dar garantías a las empresas en el marco de la emergencias, es para que esas empresas puedan continuar trabajando y mantener el empleo y generar nuevos. Ahora tenemos la ley 19.973 orientada a promover el empleo, en particular en jóvenes, en mayores de 45 años, personas con discapacidad y mujeres para promover el trabajo en aquellos grupos que tienen dificultades de acceso. Hoy el desafío es mayor porque no solo tenemos que recuperar los empleos de la pandemia sino generar más por la pérdida del quinquenio anterior. Para el próximo año estamos previendo la recuperación de otros 40 mil puestos de trabajo. En dos años tendríamos la recuperación de 80 mil empleos de los 110 mil que se destruyeron en los seis años previos. El compromiso es seguir trabajando en esa dirección para seguir generando empleos, porque se va volcando nueva población al mercado laboral. 

Perfil

Es economista egresada de la Universidad de la República con posgrados en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina y en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Fue Investigadora del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y trabajó para el BID. Antes de llegar al MEF, fue economista país de la CAF. 

 

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