Mundo > Días de caos

Gobierno francés insiste en reformar las pensiones a pesar de las protestas

El nuevo sistema “garantizará a los franceses justicia y solidaridad”, aseguró el primer ministro, Edouard Philippe, en un discurso solemne retransmitido por televisión

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07 de diciembre de 2019 a las 05:03

El gobierno de Emmanuel Macron está decidido a llevar a cabo una profunda  reforma de las pensiones pese a la huelga masiva que durante los últimos dos días paralizó el servicio de transporte público  de todo el país y obligó a cancelar cientos de vuelos.

El nuevo sistema “garantizará a los franceses justicia y solidaridad”, aseguró el primer ministro, Edouard Philippe, en un discurso solemne retransmitido por televisión, después de que la víspera más de 800.000 franceses salieran a las calles en más de 70 ciudades del país para decir “no” a la reforma que prepara su gobierno.

Ferroviarios, policías, profesores, enfermeros, recolectores de basura, transportistas y Chalecos Amarillos —el potente movimiento social de protesta que surgió en 2018—   también se sumaron al paro de esta semana y amenazan con volver a salir a las calles el próximo martes 10.
El viernes 6 se completaron dos días de caos por la huelga del transporte, escuelas cerradas y hospitales sin personal suficiente.

Y eso porque el 90% de los trenes de larga distancia fueron cancelados, así como el 70% de los trenes regionales, la mayoría de las líneas del metro de París permanecían cerradas al menos hasta el próximo lunes y los autobuses circulaban a cuentagotas.

En los aeropuertos, la situación era también caótica. La compañía aérea nacional Air France canceló por segundo día consecutivo el 30% de sus vuelos domésticos y el 10% de sus vuelos de media distancia debido a una huelga entre los controladores aéreos. 

Los sindicatos contrarios a la reforma quieren mantener la presión y llamaron a los franceses a volver a paralizar el país el martes hasta lograr que el gobierno de marcha atrás con su plan reformista.

El paro continuará el fin de semana, sobre todo en París, donde nueve de las 16 líneas del metro se mantendrán cerradas, cinco funcionarán a una capacidad reducida y sólo dos, completamente automatizadas, operarán de forma normal.

En los últimos días los parisinos han tenido que armarse de paciencia para desplazarse. Muchos han desempolvado sus bicicletas, o se han aventurado a tomar los monopatines de libre servicio que pululan por la capital.

Asimismo, siete de las ocho refinerías del país estaban en huelga, lo que aumenta el riesgo de una escasez de combustible si la movilización continúa.

Según un sondeo, 62% de los franceses apoya la huelga y 75% desaprueba la política económica y social del gobierno francés.

Hay que trabajar más

Pero pese al temor de que el país quede bloqueado durante varias semanas, como ocurrió en 1995, cuando la ciudadanía torció el brazo del gobierno de ese entonces que quería ya reformar el sagrado sistema de pensiones francés, el actual gobierno no tiene intenciones de ceder.

Philippe, dijo ayer que los franceses tendrán que “trabajar más tiempo” como ya sucede “en otros países”, en pleno pulso por una controvertida reforma de pensiones impulsada por su gobierno.

“Nuestros conciudadanos (...) saben que progresivamente tendremos que trabajar un poco más de tiempo, pero es lo que sucede ya en otros países comparables a Francia”, dijo Philippe durante un discurso transmitido por televisión.

“Estoy convencido de que, con las organizaciones sindicales, encontraremos un buen equilibrio (...) sin renunciar a nuestra voluntad firme (...) de crear un sistema universal”, afirmó el primer ministro. El gobierno no busca “la confrontación”, insistió.

El primer ministro “sigue sordo a las exigencias del mundo del trabajo” reaccionó el sindicato CGT, principal organizador de las protestas.
La reforma de las pensiones, que es una promesa de campaña del presidente Emmanuel Macron, tiene como objetivo eliminar los 42 regímenes especiales que existen actualmente y que permiten jubilaciones anticipadas y otros beneficios a ciertas categorías profesionales.

Algunos de estos regímenes, como los que gozan los empleados de las empresas de ferrocarriles o los marinos, entre otros, fueron creados para compensar la naturaleza riesgosa o desgastante en ciertas profesiones.

En su lugar se instaurará un sistema único, por puntos, en el que todos los trabajadores tendrán los mismos derechos.

Para el gobierno, se trata de un sistema “más justo y simple”. Pero los sindicatos temen en cambio que el nuevo sistema atrase la jubilación, actualmente en 62 años, y disminuya el monto de las pensiones.

Philippe, que se ha marcado el objetivo de implementar la reforma en el horizonte 2025, prometió no obstante llevarla a cabo de forma “progresiva” y “sin brutalidad”. 

El proyecto completo, del que se conocen apenas algunas pistas, será presentado el miércoles 18, añadió el jefe del gobierno francés. (Agencias internacionales)

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