9 de abril de 2015 12:19 hs

Grecia pagó este jueves un nuevo tramo de 460 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) con lo que consiguió sortear la quiebra una vez más, pero los problemas de liquidez se agudizan, ya que debe afrontar el pago de salarios y pensiones y nuevos vencimientos de créditos en las próximas semanas.


Se trata del único pago que el gobierno del izquierdista Syriza debe abonar al Fondo en abril, después de que en marzo devolviese 1.589 millones de euros en cuatro plazos.

Grecia se financia por sí misma desde agosto, cuando recibió el último tramo de ayuda, y hasta ahora ha cumplido todas sus obligaciones con el Fondo y el Banco Central Europeo (BCE).

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Sin embargo, y pese a conseguir evitar la bancarrota a la que el país estaba abocado si, como se especulaba, decidía solicitar el aplazamiento del pago de este jueves , los problemas de financiación continúan planeando sobre la economía helena.


El ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, dejó claro el pasado 5 de abril en su reunión con la presidenta del FMI, Chistine Lagarde, que Grecia afrontaría "todas sus obligaciones" con los acreedores.



Cuando Alexis Tsipras asumió las riendas del gobierno a finales de enero empezó la renegociación del segundo programa de rescate con los acreedores internacionales que antes conformaban la troika, el FMI, el BCE y la Comisión Europea (CE).



El diario local "Kathimerini" aseguró este jueves que el Grupo de Trabajo del Euro -que en su reunión de hoy analiza las propuestas griegas- ha dado un ultimátum de seis días al gobierno de Tsipras para que presente propuestas que puedan ser aceptadas por los acreedores en materia financiera, laboral, de pensiones y privatizaciones, de forma que el Eurogrupo del 24 de abril pueda alcanzar un principio de acuerdo.

Según este medio, el representante griego en este organismo, Nikos Theojarakis, dejó claro a sus interlocutores que Grecia puede cubrir sus necesidades de financiación hasta el 24 de abril, pero no consiguió que las propuestas griegas fuesen aceptadas.


La decisión que el BCE tomó en febrero de no aceptar los bonos helenos como garantía en sus operaciones de refinanciación ordinarias ha agravado la escasez de liquidez de las arcas estatales que desde entonces ha ido en aumento.


El día 15 Grecia debe abonar 500 millones de euros en salarios y pensiones, un gasto que al mes asciende a algo más de 1.000 millones de euros.

Ese mismo día el país subastará Letras del Tesoro a tres meses por valor de 1.000 millones de euros.

En mayo debe abonar al FMI otro tramo de 746 millones de euros y sustituir emisiones de Letras del Tesoro a tres y seis meses por valor de 1.400 millones de euros en cada subasta.

En junio deberá realizar nuevas devoluciones al Fondo en cuatro plazos que ascienden a 1.531 millones y en julio otros 448 millones.

En total, a finales de año el país deberá haber devuelto al organismo que dirige Lagarde 6.346 millones de euros.

El pago de hoy se enmarca dentro de una semana difícil para las finanzas helenas que ayer ya afrontaron una prueba de liquidez.



El Tesoro griego consiguió colocar 1.138 millones de euros en Letras a seis meses a un interés del 2,97 %, el mismo que en la subasta anterior, pero con la diferencia de que esta vez los cuatro bancos locales sistémicos no podían participar en la subasta después de que el BCE haya impedido que compren más títulos.



Los analistas preveían que esta decisión disparase aún más los tipos de interés, ya que en los últimos meses las Letras han sido adquiridas principalmente por las entidades más grandes del país.

En ese marco, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dijo este jueves que su gobierno está reiniciando su programa de privatizaciones y está comprometido a evitar caer otra vez en un déficit primario.
El gobierno del primer ministro, Tsipras, se ha opuesto a la venta de algunos activos, pero prometió no cancelar las privatizaciones completadas y revisar solo algunas ofertas como parte de las cláusulas de una ampliación de cuatro meses hecha en febrero de su programa de rescate.


"Estamos reiniciando el proceso de privatización como un programa que hará un uso racional de los activos públicos existentes", dijo Varoufakis, de visita en París.


"Lo que estamos diciendo es que el estado griego no tiene la capacidad para desarrollar activos públicos", indicó.


"Además de la lista de reformas, tenemos que discutir (...) superávits primarios apropiados", agregó.


Varoufakis aseguró que Atenas quiere empresas mixtas privadas-públicas, aunque primero tiene que haber un compromiso mínimo de inversión en nombre de los licitadores y, en segundo lugar, el estado debe retener una participación para asegurar un flujo ingresos para financiar los fondos de pensiones.


Aunque pidió la revisión del objetivo de superávit primario, dijo que su gobierno no quiere un déficit primario.


"Estamos muy dispuestos, y hemos intentado hacerlo, sentarnos con nuestros socios y priorizar las reformas e, incluso, elaborar leyes que pasaremos mañana por el Parlamento (...) y saber qué haremos en los próximos cuatro, tres, dos años, no solo a corto plazo", dijo Varoufakis.
"Al mismo tiempo, necesitamos un plan fiscal que tenga sentido", argumentó.
En referencia al superávit presupuestario primario del 4,5%del Producto Interno Bruto en 2016, como está previsto en el programa de rescate, afirmó que "significa una austeridad continuada que es una autoderrota, porque la deuda aumenta como resultado del colapso del PIB"

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