Fútbol > EL FRANCÉS MÁS URUGUAYO

Griezmann, la sencillez en persona

El francés llegó a Uruguay como uno más: remera negra, mochila a la espalda y championes sin medias; firmó y se sacó todas las fotos que le pidieron

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27 de diciembre de 2018 a las 05:04

Remera negra. Bermuda de los Nets, del mismo color. Championes sin medias. Mochila en la espalda. Pasaría desapercibido ante la vista de cualquiera ciudadano distraído que lo cruce en el aeropuerto. Jamás imaginarían que ese muchachito rubio, apenas unos meses atrás, tenía en sus manos y le daba un beso al preciado oro de la Copa del Mundo.

Antoine Griezmann, Antonio por estas tierras, piso la tierra de la que tanto le hablaron con la humildad del uruguayo más común de los uruguayos.

Como será la cosa que cuando Diego Godín lo llamó para preguntarle qué quería hacer con la prensa el día de su llegada, el francés retrucó sorprendido: “¿Prensa?”. “Sí, sí, va a estar toda la prensa. ¿Qué vas a hacer? ¿Querés hablar?”, le planteó el capitán de la selección uruguaya que lo invitó a su casamiento.

Antonio no se hizo drama. Quedó la sensación de que salió por la Vip del Aeropuerto de Carrasco por una cuestión de protocolo. A juzgar por lo visto, si lo dejaban, salía caminando entre la gente.

Y mientras la seguridad armaba un operativo, el francés apareció caminando como si nada. A su espalda un amigo que filmaba cada paso para tener el recuerdo de la forma en que fue recibido en la tierra de la que tanto habla.

Dejó en clara que no tenía planes. Que no miró el mapa y ni siquiera armó un plan de viaje donde se incluyen las tradiciones y las cosas que no te podés perder en Montevideo. No, llegó con la clara idea de disfrutar y que sus amigos lo sorprendan.

“Me voy a quedar aquí tres días. Voy a ver si puedo disfrutar de este país. Quiero disfrutar de la boda y luego ya veré qué hago. Diego me hará un buen plan de esos tres días”, reveló ante los medios. Agregando que no tenía ni idea de la hora de la boda de su amigo Godín.

El francés llegó con un amigo y comentó que su señora no lo pudo acompañar debido a que tiene un bebe. “Godín es el padrino de mi hija así que no podía faltar. Es el mejor padrino posible”, acotó.

Señaló que en Uruguay espera estar junto a los futbolistas de la selección que estén en la fiesta y también con Carlos Bueno, excompañero en Real Sociedad.

“Quiero volver a ver a Carlos Bueno, y todos los uruguayos que conozco, los de la selección que habrá bastantes en la boda y pasar un buen rato”.

Claro que estará corto de tiempo y no le dará para hacer todo. De hecho, descartó una visita guida al Campeón del Siglo, estadio de Peñarol -el club del que se declaró hincha-, y otro previsto por la Intendencia donde se anunciaba que sería declarado ciudadano ilustre.

Su pasión uruguaya

Griezmann fue consultado por los medios sobre su gesto de tomar una bandera uruguaya en pleno festejo del Mundial con Francia y reveló que recibió algún tirón de orejas que otro.

“Me dijeron por no celebrar el gol contra Uruguay pero son cosas que no me las pienso antes del partido, soy así, tengo mucho aprecio a este país, a las personas que me ayudaron desde el principio como Martín Lasarte y  Bueno”.

A la hora de hablar que tienen de diferentes los uruguayos, el campeón del mundo comentó: “Ve a Francia y España y verás que somos muy diferentes a vosotros a los sudamericanos y es esa la diferencia que me gusta. Cada año de mi carrera tuve un uruguayo (de compañero) y eso me ayudó en los momentos difíciles porque siempre la sonrisa de un uruguayo me ayudó”.

Griezmann entre la gente

A la salida lo esperaban varios uruguayos, en su mayoría niños y adolescentes, deseosos por obtener una firma y sacarse una foto con el francés. Pelotas, niños con camisetas de Atlético Madrid y Peñarol.

Antonio volvió a hacer gala de su amabilidad y carácter atendiendo cada uno de los requerimientos. En determinado momento la gente comenzó con el coro tribunero “olé, olé, olé, olé, Griezmann, Griezmann”.

La sonrisa a flor de piel para cada foto. Hasta que lo metieron adentro del vehículo que lo transportaba. Al instante bajó el vidrio y volvió a atender requerimientos.

De pronto un ómnibus de Copsa que paró a escasos metros de la sala Vip del aeropuerto. Los pasajeros miraban sorprendidos, sin entender, el motivo real de semejante despliegue de seguridad y el agolpamiento de gente.

Y ahí, entre la gente, vestido de remera negra y con una mochila colgada sobre los hombros, estaba Antonio, el campeón del mundo, como uno más. La sencillez en persona.

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