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Guerra en Ucrania e inflación frenarán el crecimiento mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no prevé recesión global pero adelantó rebaja en proyección de crecimiento para 2022 y 2023

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16 de abril de 2022 a las 05:04

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no prevé una recesión mundial, pero rebajará sus previsiones de crecimiento para 2022 y 2023 debido a la guerra en Ucrania y su efecto en la inflación, según anunció la directora general de la institución, Kristalina Georgieva, preocupada por una “fragmentación” del mundo.

En enero, incluso antes de que Rusia invadiera Ucrania, el FMI ya había rebajado su previsión de crecimiento global para este año al 4,4%, debido a la variante Ómicron del covid-19, pero revisó al alza sus proyecciones para el próximo año.

La contienda bélica en Ucrania echó abajo estos pronósticos. Desatada el 24 de febrero con la invasión rusa a Ucrania, la guerra ha agravado la inflación, que representa “actualmente un peligro real” para la recuperación económica mundial, dijo Georgieva.

En pocas palabras: nos enfrentamos a una crisis encima de otra crisis”, lamentó en un discurso previo a las reuniones de primavera boreal del FMI y el Banco Mundial. “Es una obviedad, pero la causa profunda de lo que enfrentamos actualmente es la guerra”, insistió.

Georgieva no ha revelado las proyecciones de crecimiento para cada país, que se publicarán el próximo martes. Pero indicó que “la economía de la mayoría de los países permanecerá en terreno positivo”. Es decir los economistas del FMI no anticipan una recesión en este momento.

Sin embargo, “el impacto de la guerra en Ucrania contribuirá a degradar este año las previsiones de crecimiento de 143 países que representan el 86% del PIB mundial”, indicó Georgieva.

La situación varía mucho de un país a otro. Las proyecciones económicas para Ucrania son “catastróficas” y la previsión de contracción del PIB de Rusia es “severa”, advierte.

Destacó asimismo que el grado de incertidumbre del último pronóstico del FMI va mucho más allá de lo “habitual”, porque la guerra en Ucrania y las sanciones contra Moscú podrían agravarse y es probable que surjan nuevas variantes del covid-19.

El riesgo de la inflación

El principal riesgo es que la inflación se mantenga alta durante mucho tiempo y, por lo tanto, sea mucho más difícil de controlar.

Después de una década de inflación casi silenciosa, los precios en todo el mundo comenzaron a dispararse el año pasado cuando aumentó mucho el consumo de la población mundial después de la parálisis económica provocada por la pandemia de covid-19 en 2020. En las últimas semanas, la invasión rusa de Ucrania y las sanciones impuestas a Moscú han disparado los precios de los combustibles y de los alimentos.

Ucrania y Rusia son grandes productores de cereales, y esta última también es una fuente de energía clave para Europa. Por lo tanto, las repercusiones económicas se sienten más allá de la región de Europa central y del este.

La inflación, que ha batido un récord en cuatro décadas en Estados Unidos, es “actualmente un peligro real” para muchos países y golpea duramente a los más pobres, lamentó Georgieva en un discurso en el Carnegie Endowment for International Peace, un centro de reflexión en Washington. Cree que esta tendencia se mantendrá probablemente más tiempo del previsto. “Es un gran lastre para la recuperación global”, agregó.

También complica considerablemente la toma de decisiones porque si, en pro de frenar el auge de precios, se suben las tasas de interés los principales bancos centrales aumentarán los costos de endeudamiento de los países emergentes y en desarrollo, que ya están muy endeudados. “Este es el entorno político más complejo de nuestra época”, opinó Georgieva, quien llamó a las instituciones monetarias a “actuar con determinación”.

Poner fin a la guerra y la pandemia son las principales prioridades para garantizar la prosperidad, añadió.

“Fragmentación”

La directora del FMI advirtió además sobre la “creciente fragmentación de la economía mundial en bloques geopolíticos” que perjudica la capacidad de afrontar las crisis actuales y futuras. Esto conducirá a un “cambio” que remodelaría, por ejemplo, las cadenas de suministro globales.

La guerra en Ucrania ha planteado “cuestiones legítimas” sobre cómo los países pueden seguir trabajando juntos, comentó. Pero “la respuesta no puede ser el aislamiento y la fragmentación”, concluyó.  Puso como ejemplo el final de la Guerra Fría, que permitió “una nueva era de prosperidad”, en la que “la economía global se ha triplicado y los grandes beneficiados han sido los mercados emergentes en las economías en desarrollo”.

Banco Central Europeo mantiene las tasas pese a inflación récord

El Banco Central Europeo (BCE), decidió el jueves mantener sus principales tasas de interés en cero, pese a una inflación récord agravada por la guerra en Ucrania, y confirmó que seguirá con sus compras de deuda hasta “el tercer trimestre” de este año.

A diferencia de los grandes bancos centrales, la institución europea con sede en Fráncfort es hasta ahora una de las pocas que aún no ha decidido elevar sus tasas, pese a las tensiones inflacionarias.

La zona euro registra una inflación sin precedentes en varios años, que se acercó al 8% anual en marzo, cuatro veces más que el objetivo del 2% fijado como ideal por el BCE.  Sin embargo, está previsto que la primera alza de los tipos de interés del BCE se produzca “un tiempo después” del final de la compra de deudas, previsto en el curso del tercer trimestre del año, según indicó la institución.

De momento, la principal tasa de interés se mantuvo en cero y la que se aplica a una parte de la liquidez bancaria no distribuida en crédito se mantuvo negativa en 0,50%.

Mantener esta política monetaria sin cambios y sin subir las tasas tuvo como efecto casi inmediato la caída del euro por debajo de 1,08 dólares el jueves, nivel inédito desde mayo de 2020.

Banco Central Europeo

En la mayoría de los casos en el mundo, desde Washington a Londres, pasando por Seúl, los tipos de interés ya empezaron a aumentar para luchar contra la inflación.  Pero comparar las economías norteamericana y europea “es como comparar manzanas y naranjas” justificó la presidenta del BCE, Christine Lagarde. “La zona euro es la más expuesta y la que más sufrirá las consecuencias de la guerra”, aseguró.

Halcones y palomas

Por otro lado, los confinamientos en China para luchar contra nuevos focos de covid-19 perturban además el comercio marítimo, acentuando la presión sobre las cadenas de suministro. En este contexto, el debate en el seno del consejo de gobernadores del BCE opondría, según observadores, a “palomas” y “halcones”.

Los primeros abogan por mantener una política monetaria expansiva para no poner en riesgo la recuperación económica.

Pero los “halcones”, partidarios de un enfoque más estricto –y que tomarían lentamente el papel ascendiente en el debate– consideran que la inflación es un riesgo, con sus consecuentes presiones de alzas salariales.

Un reto para la Fed

El Banco Central de Estados Unidos puede reducir la inflación subiendo las tasas de interés sin poner en peligro el crecimiento de la economía, pero supone un reto, afirmó un funcionario de la Reserva Federal (Fed).

Creo que podemos lograr un aterrizaje suave”, dijo el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, en una entrevista con Bloomberg.

Williams afirmó que las subidas de las tasas de interés de la Fed son “muy adecuadas” para abordar los desequilibrios entre la oferta y la demanda en la economía estadounidense sin provocar una recesión.

No va a ser fácil”, reconoció sin embargo, dadas las “circunstancias únicas” que enfrenta la economía debido a los continuos desafíos de la pandemia y la guerra en Ucrania.  A mitad de marzo la Fed aumentó sus tasas de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual para llevarlas a 0,25-0,50%, de cara a una inflación en su máximo nivel en 40 años y que podría seguir aumentando, según sus previsiones.

La decisión era ampliamente esperada por el mercado y fue la primera suba de las tasas desde 2018.

De esta manera, la entidad que preside Jerome Powell dio inicio a un ciclo de endurecimiento de su política monetaria para intentar ponerle un freno a la inflación.

La inflación anualizada en Estados Unidos registró en marzo su nivel más alto en más de 40 años, debido principalmente a los precios de la gasolina que se dispararon especialmente con la guerra en Ucrania.

Los precios subieron 8,5% en 12 meses, frente a 7,9% en febrero, según el Índice de Precios al Consumo (CPI) publicado el martes pasado por el Departamento del Trabajo.

Fuente: AFP

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