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Hablemos de sexo (simulado): así trabajan los coordinadores de intimidad en la industria audiovisual

Las producciones internacionales trajeron a los rodajes en Uruguay un rol nuevo, que busca preservar los límites de las escenas íntimas en series y películas

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04 de julio de 2021 a las 11:00

- No sabía que la intimidad podía estar coordinada. 
- La intimidad debe estar coordinada.
- ¿Y cómo lo hacés? 
- Límites, límites, límites.

Las manos recorren las piernas, los labios besan el cuello, y los cuerpos se entrelazan: una escena con contenido sexual puede parecer muy natural en cámara, pero realmente se trata nada más y nada menos que de una coreografía. Movimientos ensayados, calculados y aprobados, montados para complacer la ilusión de la pantalla. 

En los últimos años la industria audiovisual adoptó el rol del coordinador o coordinadora de intimidad, una persona que se encarga, entre otras cosas, de planificar y supervisar las escenas de sexo y los desnudos en cámara. Se trata de un trabajo que desembarcó en Uruguay junto con la llegada de las producciones internacionales que actualmente se encuentran rodando en locaciones nacionales. El diálogo del comienzo, tomado de un capítulo de la serie High Maintenance de HBO, lo resume claramente: se trata de poner límites. Pero, para ser honestos, el trabajo de los coordinadores de intimidad va más allá.

Una bomba explotó en Hollywood en 2017. En octubre, el diario estadounidense The New York Times publicó un informe sobre los más de 30 años de acoso sexual que el productor cinematográfico Harvey Weinstein ejerció dentro de la industria, a lo que se sumarían acusaciones de decenas de actrices y modelos. Durante un año, según publicó Bloomberg en base a un cálculo “conservador”, unas 425 personas fueron señaladas públicamente por hostigamiento sexual en los Estados Unidos, y de esas unas 96 formaban parte de la industria del entretenimiento.

Los abusos y los engaños en la industria del cine no solo quedaban detrás de cámaras. Desde la famosa escena de Bajos Instintos, en la que según Sharon Stone el director le aseguró que no se vería nada debajo de su vestido, hasta la infame escena de la manteca de El último tango en París que marcó a la actriz Maria Schneider, en ocasiones los abusos llegaban a la pantalla.

Último tango en París

La controversial película de Bernardo Bertolucci, filmada en 1972, en la que el personaje de Marlon Brando usa una barra de manteca para violar a la joven con la que tenía un amorío en la ficción fue polémica y exitosa después de su estreno. Schneider contó años después que se sintió violada, y que ni el director ni el actor le habían contado los detalles de la violenta escena. Las lágrimas eran reales. "Yo quería su reacción como una chica, no como una actriz. (…) Para hacer cine y obtener algo uno tiene que ser libre. No quería que Maria actuara su humillación y su rabia; quería que Maria sintiera la rabia y la humillación. Y ella me odió para toda la vida”, contó en 2013 el director, que aunque confesó que se sentía culpable, nunca mostró arrepentimiento.

En ese sentido, durante años las actrices de Hollywood fueron silenciadas cuando intentaron decir que no. Pero luego de la explosión del movimiento #MeToo en los Estados Unidos, la industria se empezó a mirar a sí misma. Y eso de “así es el trabajo de los actores” ya no corre. En 2018, durante el rodaje de la segunda temporada de The Duce, una serie que gira en torno la industria de la pornografía en la Nueva York de los 70, la actriz Emily Meade se sintió incómoda antes de una escena y recurrió a la producción para sugerir que se incluyera un observador externo en las escenas más explícitas.

The Duce

“Uno de los productores me llamó y me dijo ‘¿podés venir a una entrevista? No sabemos qué necesitamos, pero necesitamos algo'”, recordó la coordinadora Alicia Rodis, quien previamente se dedicaba a dirigir escenas de riesgo, en una entrevista con The Hollywood Reporter. De esta forma la cadena se convirtió en la primera en solicitar la contratación de coordinadores de intimidad en sus producciones. Ahora prácticamente todas las grandes plataformas, de Netflix a Amazon Prime Video, cuentan con ellos en sus rodaje. En 2020, 23 de los programas que fueron nominados a los premios Emmy incluían el rol en sus créditos, según indicó el medio norteamericano.

Límites, límites, límites 

En el pasado, algunas escenas de sexo no se guionaban. Esa situación propiciaba "posibilidades de abuso, que se genere una situación incómoda para el actor o la actriz, que se propasen, y también que se suponga que todos hacemos las mismas cosas en la cama”, señala Eleni Kolukizian, quien es educadora sexual y actualmente trabaja como coordinadora de intimidad en la serie El Presidente, que Amazon está rodando en Uruguay.

Esa concepción de que los actores debían improvisar una escena de sexo desconoce el bagaje emocional de las personas, cómo vive cada uno su sexualidad y si está preparado, o no, para simularlo ante las cámaras. “Vivimos en un mundo donde la educación sexual es bastante nula, y encima se supone que tendrías que venir con determinada información y plasmarla en una escena”, explica la educadora. 

“La coordinadora o coordinador de intimidad tiene como función facilitar y supervisar todas las escenas que involucren la intimidad de actores o actrices en el set de grabación, tanto en el momento de la acción como antes y después”, puntualiza, y agrega luego que se entiende la intimidad como un concepto más amplio que una escena de sexo: se aborda la intimidad de los actores, tanto en el plano físico, como emocional y psicológico. Kolukizian sostiene que por más de que la persona sea un excelente actor o actriz, no tiene por qué enfrentarse a un set a mostrar su desnudez o determinadas características corporales. “En el pasado, antes de que estuviera este rol, muchas veces estas escenas eran como un vale todo", señala. 

Sex Education

El Presidente es la cuarta producción de Amazon en la que Kolukizian trabaja como coordinadora de intimidad. Cuenta que la contactaron el año pasado para contarle que estaban trabajando en Uruguay y que necesitaban alguien que tomara este rol. “Me contaron de qué se trataba, y es algo totalmente nuevo hasta para la gente que trabaja en el rodaje”, recuerda. La especialista señala que aunque inmediatamente pensó en qué podría aportar desde su formación en educación sexual, se dio cuenta de que era un campo de trabajo mucho más vasto de lo que anticipaba. “A veces se cree que es solamente para prevenir abusos y en realidad el rol es muchísimo más amplio”.

Su trabajo, paso a paso, va más o menos así: la coordinadora recibe los guiones e identifica las escenas de intimidad, luego se reúne con la dirección y producción de la serie donde le explican qué quieren contar en esas escenas, se encuentra con los actores y evalúan cuáles serán sus límites al tiempo que se proponen alternativas. Se negocia y se prepara la escena para poder llegar a la acción, al set, con todo ensayado. “Es como ser un coach de la coreografía sexual”, comenta. De de la misma manera que existen personas que se encargan de coreografiar una escena de acción, también se plantea cómo llevar adelante una escena sexual. Cuando los actores llegan al set, ya saben exactamente cómo se van a mover, dónde y de qué forma los van a tocar, y cómo se van a tapar aquellas partes de sus cuerpos que no quieren mostrar. “El paso a paso tiene que estar previsto, no hay lugar para improvisar escenas de sexualidad”, asegura la coordinadora.

Si el consentimiento es la clave de cualquier relación sexual, el hecho de que sea simulada no es un motivo de excepción. La coordinadora debe tener claro qué es lo que el actor o la actriz están dispuestos a mostrar y qué no, de qué forma, cuáles son sus límites, qué protocolos aplicar ante la desnudez e incluso qué grado de intimidad se quiere lograr en una escena, y a partir de allí evaluar si aplica o no en el contexto. “Vamos negociando y armando una propuesta en la que todos se sientan seguros, cómodos, que se muestre el espíritu del guion respetando y viendo las ideas que traen los actores y actrices”.

Kolukizian explica que el trabajo es fundamentalmente preventivo: “Si realmente pudimos trabajar todo en la etapa anterior de ensayo y coordinación, minimizamos la posibilidad de que suceda algo luego”. Sin embargo, puede suceder que alguien se sienta incómodo en el momento del rodaje. En esa instancia es responsabilidad de la coordinadora de intimidad mediar y resolver conflictos en caso de que sea posible, y de lo contrario debe mostrar cuál es el camino a seguir en caso de que se presente una situación de gravedad y, por ejemplo, alguien quisiera hacer una denuncia porque entiende que podría configurarse un caso de acoso laboral. “Se habla con la producción y se ponen en práctica los protocolos. Estoy para dejar sentado que se produjo un conflicto y mostrar cuáles son los pasos a seguir dependiendo cada caso”, comenta.

Todo se cubre

Sí. Si alguna vez te lo preguntaste, los actores sí tapan sus cuerpos durante las escenas de sexo. La coordinadora explica que cuando hay escenas de desnudez, salvo que se necesite y se haya acordado mostrar algo en particular, se utilizan pezoneras o tapasexos. Nadie está realmente desnudo (recordemos que es una ficción), se simula la desnudez y el movimiento de los cuerpos ayuda a que nada quede expuesto si no es necesario.

Además, durante las escenas de intimidad los sets están cerrados solamente a las personas que son imprescindibles. El coordinador de intimidad se encarga de garantizar esa seguridad porque, según explica, no es necesario que nadie más esté rondando mientras los actores y actrices están expuestos.

Kolukizian asegura que incluso después de que se filma la escena se miran los monitores, se repasa lo que se grabó, cómo se filmó y qué se va a mostrar, donde los actores pueden opinar sobre el retrato que se hace de sus cuerpos. Incluso durante la postproducción hay una tercera etapa durante la que se controla todo lo que se dijo que se iba a mostrar antes de que se apruebe.

High Mantenance

Nuevos paradigmas en las camas de los estudios

Cada cama es un mundo. Y el rol del coordinador de intimidad también aporta a la diversidad en cuanto a cómo se relatan las escenas de sexo en el audiovisual. “Es la responsabilidad de empezar a mostrar nuevos paradigmas que son los de la realidad, no los que se reproducían siempre en la ficción”, indica Kolukizian. 

También se trata de mostrar la diversidad sexual y el placer en el producto audiovisual, desde una perspectiva de género y asegurando que las identidades sexuales estén representadas. “Me ha pasado de trabajar con directoras mujeres que sí se enfocaban un montón en el placer femenino”, comenta. Además subraya la importancia de que en el guion esté representada cierta identidad sexual que no sea de una forma "estereotipada o burlona". También resalta la posibilidad de hacer "educación sexual desde las pantallas" y señala, por ejemplo, que si la serie apunta a un público joven o adolescente, solicita que se muestre que se usa un preservativo en la escena de sexo.

Desde su experiencia en el consultorio, Kolukizian sostiene que el común denominador de muchos de los consultantes tiene de fondo "una malísima educación sexual”.

"Los medios de comunicación, las series y las películas que mirábamos nos desinforman. Crecemos creyendo que eso es lo que está bien, y que así funcionan o se ven nuestros cuerpos, y cuando te topás con la realidad te genera problemas que se resuelven con información y educación”. En ese sentido, ella encuentra desafiante la posibilidad de aportar a un cambio de paradigma dentro de la industria audiovisual.

Después de muchos casos condenables delante y detrás de cámaras, el consentimiento al fin está llegando a las pantallas del cine y la televisión. Los coordinadores de intimidad, ahora, están allí para garantizarlo.

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