Expertos y dirigentes hispanos en Estados Unidos contemplan con satisfacción, pero también con cautela, el histórico plan de estímulo económico firmado por el presidente Barack Obama, que quiere crear o preservar millones de empleos, pero sin hacer distinciones comunitarias.
El plan de 787.000 millones de dólares salvará o creará entre 3 y 4 millones de empleos, insiste Obama, que ha arriesgado buena parte de su capital político inicial en la apuesta.
La Casa Blanca multiplicó, desde la llegada al poder de Obama, las señales hacia la comunidad hispana, clave en la victoria demócrata, para convencerla de la necesidad y la virtud del gigantesco paquete económico.
"No hay duda de que la comunidad hispana está sufriendo el impacto (de la crisis) en todos los frentes. Pero el plan creará 3,5 millones de puestos de trabajo. Va a beneficiar a todo el país, y la comunidad hispana forma parte de ella", explicó a la prensa hispana el jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel.
El mismo discurso adoptó la principal asesora en temas energéticos de Obama, Carol Browner, quien insistió ante los periodistas hispanos que no hay cifras de creación de empleos por comunidades, sino por sectores.
La presidenta de la principal organización hispana estadounidense, La Raza, Janet Murguía, aplaudió oficialmente la aprobación del plan, pero recordó que su éxito será medido por los empleos que se creen.
El plan "asume que vivimos en un mundo perfecto, en el que los empleos estarán a disposición de todo el mundo sin importar la educación, o las barreras lingüísticas", declaró a la AFP Catherine Singley, analista de políticas públicas de La Raza.
El gobierno de Obama ha llegado a distribuir a la prensa tablas con cifras detalladas de creación o preservación de empleos en cada estado.
"Si hablamos de proyección hacia el futuro, esas previsiones no tienen en cuenta el crecimiento de la fuerza laboral latina, que es el segmento que más rápidamente está creciendo" en el mercado laboral estadounidense, explicó Singley.
"Lo único que se sabe con certeza es que cerca de 100.000 millones de dólares de este paquete está destinado a la infraestructura y la construcción, y que entre el 20% y el 25% de la fuerza laboral en el sector es de origen latino", apuntó Rakesh Kochhar, director asociado de investigaciones del centro académico Pew Hispanic Center.
El gran interrogante es el control de esa fuerza laboral. "La mayoría de esos trabajadores son extranjeros, muchos de ellos indocumentados. Los controles serán de rigor", añadió este experto.
Si no hay directivas específicas, "habrá un montón de puestos de trabajo sindicalizados, y de grandes contratistas que pueden competir por los proyectos", consideró Singley.
"Si tienes una expansión económica, como en los años 1990, obviamente la demanda laboral es alta, y beneficia a los trabajadores menos cualificados. Durante recesiones como la actual, ellos son también los primeros afectados", explicó Kochhar.
"De forma global, cualquier estímulo que tenga éxito es beneficioso para las minorías, pero a largo plazo", declaró.
"Por el momento, lo que tenemos es un motor que se paró, y cuántas veces vas a tener que probar antes de que arranque, aún no está claro", advirtió el experto.
La comunidad hispana es la primera minoría estadounidense, con cerca de 45 millones de personas.
La tasa de desempleo entre los hispanos creció en un año de 5,1% hasta 8%, a finales de 2008, mientras que la tasa nacional era de 6,6% (4,6% un año antes).
La gran mayoría de los hispanos con familia en América Latina continuó mandando remesas el año pasado, pero el 68% mandó menos dinero a causa de la crisis, según un estudio del Pew Hispanic Center.